La tormenta había pasado. Las nubes se alejaban y el sol volvía a resplandecer, aunque por poco tiempo, ya que eran cerca de las 9.Caminamos por las calles de Landstone en silencio, tan solo cruzábamos nuestras miradas de vez en cuando. Llegamos a casa en apenas 15 minutos. Tenía llaves para entrar, ya que tía Rose me dijo que aquella tarde iría a casa de una amiga. Llegó la hora de despedirnos.
-Bueno...-comencé diciendo-Ya hemos llegado.
-Sí...-continuó algo sonrojado.
-En fin, nos vemos el lunes, ¿no?-dije sonriendo para romper un poco el hielo.
-Claro-contestó devolviéndome la sonrisa.
Me di cuenta de que aún llevaba su chaqueta puesta. Me la quité con cuidado y se la devolví. Todavía no sé qué se me pasó por la cabeza, pero algo me impulsó y cuando le di el abrigo, le di también un beso en la mejilla.
-Muchas gracias por todo, de verdad-dije con una gran sonrisa-Nos vemos en clase.-
Will se quedó en el sitio. Se sonrojó mucho más que las otras veces. A decir verdad, jamás había visto la cara de Will así de roja. Se acarició levemente la mejilla donde le había besado.
-De...De nada, para eso estamos los amigos, ¿no?-contestó sonriente-Hasta el lunes, Danna.-
Y, tras decir esto, emprendió el camino de vuelta a su casa.
Abrí la verja del jardín, subí los escalones hasta la puerta y abrí.
-¡Ya estoy en casa!-exclamé para que tía Rose me escuchara.
La luz de la cocina estaba encendida y un olor delicioso a comida llegó hasta mí. Tía Rose estaba cocinando mi plato favorito: espaguettis con salsa boloñesa
Mientras me quitaba las botas manchadas de barro en el recibidor, tía Rose asomó por la puerta de la cocina. Llevaba puesto el delantal que le regalé las navidades pasadas y removía con fuerza una mezcla batida en un bol.
-¡Danna!-exclamó-¿Dónde estabas? Me había preocupado, como tampoco me has cogido el teléfono...-
Miré mi móvil- Temía 5 llamadas perdidas de mi tía.
-Lo siento mucho-dije aproximándome a tía Rose-.
Tenia el teléfono en el bolso y con todo lo que había pasado no me di cuenta de que había sonado.
La abracé y le di un beso en la mejilla.
-¡Pero si estás empapada cariño!-exclamó- Sube y te das un baño de agua caliente, yo te aviso cuando esté la cena.-
Tía Rose era muy buena conmigo. Me cuidaba y mimaba como una madre. Y yo la quería como a una madre.
Subí las escaleras que conducían al segundo piso. Entré en mi habitación y cogí mi ropa interior y mi pijama.
Entré al baño y llené la bañera hasta arriba. Me metí cuidadosa, y me relajé. Eché un poco de sales de lavanda, mi tía solía decir que eran muy buenas para la piel. 10 minutos después, me enjuagué y salí. Me sequé el pelo y me recogí el flequillo hacia atrás con dos horquillas.
Me puse el pijama y recogí la ropa del suelo. Todavía estaba mojada. Sonreí.
-¡La cena está lista!-exclamó tía Rose desde la cocina.
-¡Voy!-contesté.
Bajé las escaleras de dos en dos y me dirigí a la cocina.
-Ve y siéntate, en seguida pongo la mesa-dijo mi tía.
-Ni hablar-contesté testaruda- Tú has hecho la cena, pues yo pondré la mesa.-
Tía Rose no replicó ante mi gesto decidido. Tan solo sonrió y me acarició levemente la mejilla.
-Cielo-dijo entonces- Tienes la mejilla ardiendo, parece que tienes fiebre.-
-¿Yo fiebre?-contesté sorprendida-No creo, me encuentro perfectamente...Acabo de salir del baño, será por eso.-
Tía Rose asintió y continuó preparando la comida.
Llevé el mantel, los platos y vasos, los cubiertos y las servilletas al salón. Lo coloqué y volví a la cocina.
-¿Quieres hacer el favor de sentarte de una vez?-dijo mi tía burlona.
Reí y le di un beso en la mejilla.
-Ya voy, ya voy-contesté.
Entré en el salón y me senté en una silla. Tía Rose trajo enseguida la cena y la bebida.
Tía Rose me sirvió un plato de espaguettis y me llenó el vaso de agua. No solía cenar con refresco, me llenaba de gas y casi no probaba bocado.
-¿Qué tal lo has pasado cariño?-preguntó mi tía mientras cortaba un poco de pan.
-Muy bien-contesté-Las chicas son geniales.-
-¿Sólo has estado con chicas?-preguntó pícara.
-Bueno, también han venido 3 chicos de mi clase...-dije.
Tía Rose sonrió.
-Vaya vaya con mi sobrina-dijo burlona-¿Acabas de llegar y ya estás encandilando a los chicos?-
No pude evitar soltar una carcajada.
-No he encandilado a ninguno-contesté enrollando unos espaguettis en el tenedor.
La cena transcurrió divertida. Estuve hablando con tía Rose de mis amigas, de cómo me iba el instituto...Y ella me contaba anécdotas de cuando ella y mi madre iban juntas al instituto, y de que una vez le quitó el novio. Tía Rose dice que mi madre estuvo más de un mes sin dirigirle la palabra, y que tuvo que romper con el chico para que no se enfadara más aún. Mi madre tiene mucho carácter, al igual que yo si me hacen enfadar.La echaba mucho de menos.
Una vez terminada la cena, ayudé a tía Rose a recoger y mientras ella fregaba los platos, yo limpié la mesa, barrí el suelo y coloqué las sillas en su sitio.
-Cariño-dijo tía Rose desde la cocina- He visto anunciar en la tele una película que dicen que está muy bien, ¿quieres que la veamos?.-
-Creo que voy a subir a mi habitación-contesté-No me encuentro demasiado bien.-
Y era cierto. Me dolía el estómago y la garganta, tenía escalofríos.
Tía Rose salió de la cocina secándose las manos y se aproximó a mí. Me tocó la frente y después las mejillas.
-Lo que yo decía-dijo algo preocupada-Tienes fiebre.De todas maneras, voy a por el termómetro para asegurarnos.-
Me senté en una de las sillas del salón. Estaba algo mareada. Tía Rose vino enseguida con el termómetro en la mano y agitándolo levemente, me lo puso en la boca. En unos segundos,pitó.
-¡Madre mía!-exclamó tía Rose-¡Si tienes 39 de fiebre! Sube enseguida y te metes en la cama, ahora te llevo un paño frío y un zumo de limón y miel.-
Subí las escaleras lentamente. Me dolía mucho la cabeza, y casi no tenía fuerza en las piernas.
Entré en mi habitación, y me metí en la cama.
En apenas 10 minutos, tía Rose apareció con unas compresas frías, el zumo de limón y miel y un pequeño tarro de jarabe.
-Con razón te encontrabas mal-dijo mientras se sentaba en mi cama y abría el tarro de jarabe- Con esa fiebre no sé ni cómo podías tenerte en pie.-
Vertió una pequeña cantidad de jarabe en una cucharilla y me lo dio. Después, movió el zumo de miel y limón y lo puso sobre mi mesita de noche.
-Cuando tengas algo de apetito, tómatelo, ¿vale?Verás como te alivia-dijo.
-Gracias por todo-contesté entrecortadamente.
Tenía escalofríos, y me dolía el estómago y la cabeza.
Tía Rose estaba preocupada. Se le notaba en la cara. Me tocó de nuevo la frente.
-De verdad no te preocupes, será un resfriado-dije dando un sorbo al zumo de limón y miel.
-Eso espero-contestó acariciándome la mejilla-Hasta el lunes no hay doctores en el consultorio, así que te cuidaré yo durante mañana y el lunes a primera hora iremos al hospital, ¿de acuerdo?.-
-¿El lunes?-dije-Tengo un examen de Historia...-
-Le pediremos al doctor un justificante-contestó-Con esta fiebre, no creo que estés recuperada como para volver a clase el lunes.-
Tía Rose me besó en la frente y se dirigió a la puerta.
-Que descanses cariño-dijo-Si necesitas algo, llámame, estaré abajo viendo la película.-
Y salió de mi habitación, cerrando la puerta tras de sí.
Me di la vuelta en la cama. Me dolía todo el cuerpo, el estómago y la cabeza. Eso de correr bajo la lluvia no me había sentado muy bien.Sonreí. Me dolía todo,sí, pero los motivos merecieron la pena.
El domingo transcurrió igual. Me sentía apaleada, como si una manada de toros me hubiera pisoteado. Tía Rose seguía preocupada por mí, y no me quitaba el ojo de encima. También me llamaron Sam y Alex, para preguntarme cómo me fue con Will cuando salimos del Ice&Cream. Se lo conté todo, y como siempre, ambas empezaron a insinuarme cosas.
-¿Qué más necesitas?-exclamó Sam- Will está coladito por ti, te lo digo de verdad..Si lo conozco desde parbulitos.-
-Yo opino igual que Sam-contestó divertida Alex-Tienes a Will loquito por ti.-
-¿Y entonces por qué sigue con Carla?-dije.-
-Conociendo a Will, lo que no entiendo es cómo pudo empezar a salir con ella-dijo de nuevo Alex.
-Will empezó con Carla hace aproximadamente 3 meses-dijo Sam-Ella llevaba detrás de él desde que estábamos en primaria, pero Will pasaba olímpicamente de ella. Y cuando este año volvieron a caer juntos en la misma clase, ella se propuso salir con él de cualquier modo. Estaba todo el rato con él, en clase, en el patio...Incluso cuando quedaba con sus amigos, se enteraba del lugar y aparecía allí, como de casualidad.
Y Will...Bueno, aunque Carla me caiga reventada, no puedo obviar que es bastante atractiva...Y bueno, él, después de tanto insistirle accedió a salir con ella. Hace un mes y medio, llegaron a Will rumores de que se había visto a Carla con un chico de otro instituto... Os imaginaréis cómo se quedó Will. Pensé que tenía entonces el motivo perfecto para dejar a Carla, pero para mi sorpresa y la de muchos más, no lo hizo. Aún así, desde ese día está muy frío con ella, y perdona que te diga Danna...Pero todavía se puso peor cuando tú apareciste. Si antes estaba frío con Carla, desde que llegaste está helado. E incluso me atrevería a decir que está pensando en dejarla.-
Se hizo el silencio.Ahora lo entendía todo. Por mucho que quisiera a Will, y por odiosa que Carla fuera, me resultaba extraño que fuera tan distante con ella.
-¿Por qué dices que va a dejarla?-preguntó Alex igual de intrigada que yo.
-Emm...-titubeó Sam-Intuición...femenina...-terminó.
-¡Sam!-exclamó Alex.
Lo lógico es que yo me hubiera sentido más atraída por este tema,pero dado el estado de mi garganta, no podía casi ni hablar, así que Alex, que se imaginaba mis respuestas, lo hacía por mí.
-Bueno,os lo contaré-dijo Sam-Pero ni se os ocurra contar nada a nadie, ¿de acuerdo? Will me pidió que no se lo contara a nadie.-
-De acuerdo-dijimos Alex y yo al unísono.
-Veréis-empezó Sam- El sábado, en el Ice&Cream, Will y yo estuvimos hablando un rato. Pues le saqué el tema de Carla...Le dije que no entendía cómo podía salir con ella, que era odiosa, manipuladora... Y él me contó que empezó con Carla por la presión.-
-¿La presión?-pregunté yo esta vez.
-Sí...-continuó. Se sintió presionado por algunos de sus amigos, su entorno, las amigas de Carla...Y accedió. Y me contó que cuando un amigo le dijo que había visto a Carla con otro no supo qué hacer. Y decidió que dejarla sería volver a ser acosado. Así que decidió seguir con ella, y que la indiferencia fuera su arma de castigo. Y me dijo...Me dijo que estaba pensando en dejarla. Le pregunté que por qué, ya que aunque me alegrara de ello seguía resultándome extraño...Y me dijo que había una chica. Le pregunté quién era esa chica...Y él me dijo que no me iba a decir su nombre, simplemente me diría que es la chica más especial que ha conocido nunca, y que está empezando a sentir algo realmente fuerte por ella.-
La historia terminó con una risilla por parte de Alex y Sam.
-¿De qué os reís?-dije.
-¿Danna?¡Tierra llamando a Danna!-exclamó Alex riendo-El resfriado te debe de haber afectado al cerebro.-
-Oye...-contesté algo molesta.
-Es broma mujer-contestó Alex divertida-Es que no entiendo cómo no te das cuenta de lo que está pasando.-
-Y según vosotras, maestras del romance, ¿qué está pasando?-pregunté irónica.
-Pues que Will te quiere-contestó Sam de sopetón.-
Silencio de nuevo.
-Eso-se limitó a contestar Alex.
-Chicas, eso es absurdo-dije tosiendo.
-No es en absoluto absurdo, Danna-dijo Sam-Todos vimos cómo se comportó contigo en el Ice&Cream...Se arriesgó a tener una bronca con la loca de Carla por salir corriendo contigo de allí.¡Y lloviendo!¿Qué clase de ''amigo'' haría eso?-
Quedé pensativa. En parte tenía razón, pero...
-Bueno sea como sea-contesté- No quiero hacerme ilusiones por ahora... -
Sam y Alex estuvieron de acuerdo.
Aquella llamada del domingo por la tarde me dejó algo trastocada. Ni Sam ni Alex eran del tipo de chicas que te dicen por las cosas por hacerte sentir bien; si algo no estaba bien, lo decían. En cierto modo,yo también pensaba que todo lo acontecido en las últimas semanas era algo extraño.
Y así transcurrió el último día del fin de semana. Me encontraba algo mejor, pero aún así tía Rose no me dejó ir al instituto el lunes. Ella se pasó el día en la cocina, preparándome la comida de dieta que me había aconsejado el doctor cuando fui al consultorio ese mismo día a las 9 de la mañana. Según el doctor, tenía un buen catarro, y también se me había bajado el malestar al estómago. Me pasé la mañana en el salón viendo la tele, y después de comer subí a mi habitación a echar una siesta. Me levanté a las cinco y media de la tarde más o menos, con un pequeño dolor de cabeza y de estómago. Bajé a la cocina y encontré una nota de tía Rose. ''He salido un momento a comprar tus medicinas y a hacer unos recados. Volveré sobre las 8. Si necesitas algo, llámame. Tienes la merienda en la nevera. Un beso''.
Llevaba todavía el pijama.Me senté de nuevo en el salón y encendí la tele. Puse un canal donde siempre ponían películas buenas, y comencé a ver una. Entonces, tocaron al timbre. Me sobresalté un poco. Me puse las zapatillas de andar por casa y me dirigí hacia la puerta. No podía ser tía Rose. Además de que dijo que volvería a las ocho, ella siempre llevaba llaves. Quizás las había olvidado.
Llegué al recibidor y abrí la puerta.
Sentí una punzada en la sien.
-Hola-contestó fríamente la visita al otro lado de la puerta-¿Puedo pasar?
No podía creerlo. Carla estaba en la puerta de casa.¿A qué había venido?¿A decirme algo de lo que pasó el sábado?
Sonreí muy tímidamente y abrí del todo la puerta, invitándola a pasar.
Entró en casa, y la acompañé hasta el salón. La invité a que se sentara.Apagué la tele.
-Te preguntarás qué hago aquí, ¿no?-dijo mientras se sentaba en uno de los sofás.
-Bueno...En realidad...-contesté.
-He venido a dejar las cosas claras con respecto a Will-dijo interrumpiéndome.
Me senté enfrente de ella, en una silla.
La miré atentamente y comenzó a hablar.
-Verás, no sé lo que tus amiguitas y tú os traéis con Will, pero lo cierto es que ya está empezando a hartarme.Will es un chico muy atractivo; inteligente, simpático, amable...Es lo sabe todo el mundo. Y es mi novio-hizo incapié en el ''mi''-Eso también lo sabe todo el mundo. O eso creía. Porque parece ser que a vosotras tres os cuesta un poco asimilar ese concepto. Desde que apareciste, Will es completamente diferente conmigo. Es frío, desafiante, e incluso a veces rehúsa de besarme. Y eso es bastante extraño, dado que yo soy su novia-volvió a hacer incapié en el ''yo''-Resumiendo, déjalo en paz de una vez por todas. Si no, atente a las consecuencias.
-¿Eso es una amenaza?-dije desafiante.
-Tómatelo como quieras.Yo diría más bien que es una ''advertencia''. Deja en paz a Will- terminó Carla.
Hizo amago de levantarse, pero entonces reaccioné.
-¿Y por qué debería dejar de tener un amigo como es Will?¿Porque tú quieres?Perdona que te diga Carla, pero yo jamás he obligado a Will a hacer algo que no quisiera. Si habla conmigo y somos amigos,es porque ambos queremos. Yo lo paso muy bien con él, y por lo que se ve, él también lo pasa muy bien conmigo. No veo el problema que hay. Si Will es frío contigo es porque tú misma te lo has buscado. Y encima, ¿tienes la caradura de presentarte en mi casa para amenazarme? Déjalo ya, Carla. No pienso perder a un amigo por tus inseguridades. Porque son eso, inseguridades. Tan fría y segura de tí misma como pareces...Ahora realmente sé cómo eres. Eres insegura. Y eres así porque no crees que Will sienta algo por ti. Le gustas, puede ser, pero nada más. Y eso es lo que te quema por dentro,el saber que, cualquier día, puede llegar alguien que despierte un verdadero sentimiento en él. Alguien que no seas tú-terminé.
Carla estaba perpleja. Por su cara, adivinaba que no daba crédito a lo que había escuchado.
-¿Insegura?¿Yo?-exclamó-¡Qué poco me conoces...!-rió nerviosa.
-Me alegro de conocerte tan poco-contesté.
Carla estaba muy nerviosa.
-Ya te lo he advertido, Danna-dijo esta vez, muy seria-Deja a Will; aléjate de él si no quieres tener problemas.-
Guardé silencio.
-Así me gusta-sonrió maliciosamente.
-Te invito a que te vayas, Carla-contesté entonces- Ni a ti ni a mí nos resulta grata esta situación. Y yo no me encuentro ni con ánimos ni con fuerzas para seguir discutiendo contigo.-
Carla cogió su bolso bastante molesta. Jamás la habían echado de ningún sitio.
Fuimos hacia el recibidor y abrí la puerta.
-Ya sabes lo que te he dicho, deja en paz a mi novio.-
-Adiós, Carla-dije sin contestar su comentario.
-Adiós querida, que te mejores-terminó diciendo con su acostumbrada y maliciosa sonrisa.
Y cerré la puerta.
Suspiré profundamente. Y comencé a llorar. Me sentía muy mal. Entre el catarro y la discusión con Carla, me dolía aún más la cabeza.
Subí a mi habitación y me escondí entre las sábanas de mi cuarto. Eran cerca de las 6 de la tarde. Y me sentía sola. Necesitaba una sonrisa, su sonrisa...
¿Todavía no lo conoces? Aventúrate a leer ''The secret of love'', protagonizada por dos adolescentes de 16 años, Danna y Will que, a pesar de su temprana edad, conocen el verdadero significado del amor. Amor, amistad, secretos...Todo esto y mucho más te espera en ''The secret of love'', ¿a qué esperas para empezar a leer?
Etiquetas
- Capítulo 8:D (1)
- Capítulo 2:D (1)
- Capítulo 3:D (1)
- Capítulo 4:D (1)
- Capítulo 5:D (1)
- Capítulo 6:D (2)
- Capítulo 9:D (2)
- Capítulo I:D (1)
- Capítulo VII:D (1)
jueves, 23 de agosto de 2012
jueves, 9 de agosto de 2012
Capítulo VI:Bajo la lluvia.''Eres especial''.
Cuando miré el reloj eran las 7 y media. Llevábamos dos horas y media en el Ice&Cream, hablando y riendo, gastándonos bromas y contando historias. Los 6 habíamos congeniado muy bien, parecíamos parejas de novios. Jason y Sam se miraban cómplices, hablaban como si se conocieran desde siempre. Aaron y Alex, aunque no hablaron mucho, parecían una verdadera pareja. Cada cosa que decía uno, el otro la corregía y viceversa. Se enfadaban y volvían a hablar. Y volvían a enfadarse. Nos reímos mucho con ellos. Y yo y Will...Estuvimos hablando toda la tarde. Del instituto, de música, de cine, de chicas, de chicos...Se me pasó el tiempo volando. El cielo se había nublado, y se escuchaban algunos truenos en la lejanía. De repente, una gota cayó sobre mi cabeza.
-¿Qué me ha caído en la cabeza?-pregunté divertida.
-A mi también me ha caído algo en la frente-dijo Will.
Poco a poco, comenzaron a emanar del cielo gotas de agua, que se iban intensificando segundo a segundo. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, una verdadera tormenta estaba cayendo sobre nosotros. Sin pensarlo, cogimos nuestras chaquetas y nos metimos dentro de la heladería. Había mucha gente.
-Mi batido estaba por la mitad-sollozó Sam.
-Y el mío-dije decaída.
-Podemos pedir más-contestó Jason-Allí al fondo hay una mesa, nos sentaremos allí y nos los tomaremos.-
Jason y Sam fueron a la barra a pedir los batidos. Mientras, Aaron y Alex volvían a discutir. Ella se enajenaba enseguida, pero a él le divertía sacarla de sus casillas.Will y yo nos sentamos en la mesa que había indicado Jason.
-Con el buen día que parecía que iba a hacer...-dije.
-Pues sí-contestó Will- Estas tormentas son imprevisibles.-
Miraba por la ventana. En la terraza, un camarero se apresuraba por recoger algunos vasos que habían quedado sobre las mesas. Una camarera lo acompañaba con un paraguas, aunque de nada sirvió, porque el camarero estaba tan nervioso que se salía del paraguas y se mojaba por completo. La chica, aunque algo apurada, no podía evitar reírse ante el comportamiento de su compañero. A mí también me hizo gracia.
Miré de reojo hacia Will. Me estaba mirando fijamente. Lo miré y sonreí. Él me correspondió. En ese momento, aparecieron Jason y Sam con los batidos, y por detrás llegaban Alex y Aaron, que habían parado de discutir.
Entonces, sentí un pellizco en el estómago. Detrás de Alex, divisé a Carla y a sus dos amigas, que miraban hacia la mesa donde estábamos. Estaba enfurecida. Mi rostro cambió por completo, y Will lo notó.
-¿Qué te pasa?-preguntó Will.
Sam lo sabía. Las había visto cuando trajo los batidos.
-¿Qué le va a pasar?-inquirió-Que tu novia y sus queridas amigas están aquí...-
Will se giró sin disimulo alguno.
-¿Pero qué hacen aquí?-dijo.
-Eso me gustaría saber a mí-contestó Alex sentándose a mi lado.
Estaba muy triste. Todo iba perfecto hasta que ella llegó. Seguramente, avanzaría hasta donde estábamos, armaría un espectáculo, mientras me decía de todo delante de todo el mundo.
Una lágrima se escapó de mis ojos. Will me miró seriamente y se levantó de la silla. ''Genial'',pensé.''Ahora Will se habrá enfadado conmigo por ser tan infantil y se irá''. Tenía la cabeza agachada. No podía parar de llorar, aunque intentaba disimularlo.
-Ven conmigo-dijo Will tendiéndome su mano con una sonrisa-Nos vamos.
Levanté la cabeza. No daba crédito a lo que estaba viendo y oyendo.
-Pe...Pero...-titubeé.
Will insistió abriendo aún más la mano.
-Confía en mí-dijo.
Cogí su mano y sonreí.
-Vamos, coge la chaqueta-dijo presuroso.
-Pero Will-dije desconcertada-¿Dónde vamos a ir? En la calle sigue lloviendo y no tenemos paraguas...-
-¿Y quién necesita un paraguas?-contestó con su sonrisa pícara.
-¡Corre!-dijo Alex de pronto-Esas tres vienen hacia aquí.
Will miró a su derecha. Carla y sus amigas avanzaban deprisa esquivando a le gente que había en el local.
-¡Vamos!-dijo impaciente-Ahora o nunca.-
Sin pensarlo más, me levanté de la silla y cogí mi chaqueta. Will me sonrió.
-Vámonos-dijo apretando mi mano.-
Miré a Sam y a Alex.Sonreían satisfechas, y me animaban a que me fuera. Sam me guiñó un ojo, y Alex me hizo una señal de aprobación con el dedo pulgar.Sonreí, y les lancé un beso disimuladamente.
En ese momento sentí que Will apretó aún más mi mano. Con la chaqueta en la mano, salimos corriendo del local por la puerta trasera. Carla intentó correr para alcanzarnos, pero la muchedumbre se lo impidió. Se quedó allí inmóvil y rabiosa, maldiciendo aquel día y aquella tarde.
Nosotros salimos a toda prisa de la heladería. Corrimos calle arriba, y giramos a la derecha.La lluvia nos estaba empapando. Por más que intentamos esquivarlos, pisamos absolutamente todos los charcos que nos encontramos en el camino. Will corría delante de mí. Íbamos dado de la mano. Mucha gente nos miraba desconcertada; algunos reían. Bajamos dos calles, giramos a la izquierda y luego a la derecha, y llegamos al paseo marítimo.
-Conozco una cueva cerca de aquí-dijo mientras corríamos por la playa-Nos resguardaremos de la lluvia allí hasta que pare.-
Asentí con la cabeza. Corrimos unos 200 metros. Al otro lado de la playa, en las rocas, había un agujero que conducía a una extensa y profunda cueva. No mucha gente solía ir allí, ya que por la noche el oleaje era muy fuerte y ya había sucedido algún accidente.
Entramos con cuidado de no golpearnos con las rocas, y una vez dentro, nos sentamos. Teníamos una perfecta vista de la playa y la tormenta, y los truenos se escuchaban como si se estuvieran produciendo a nuestro lado. Estábamos empapados por completo. Will se sacudió el pelo. Se le despeinó y alborotó todo, pero seguía estando guapísimo. Yo, por mi parte, me quité el recogido que me había hecho para aquella tarde y me dejé el pelo suelto. Me daba algo de vergüenza, porque me llegaba a la altura del codo o un poco más abajo, pero el peinado se me había aplastado y estaba horrible, por lo que no tuve más remedio. Estaba mojada hasta los huesos. En la cueva corría un poco de aire, y empezó a hacer algo de frío. La chaqueta también se me había mojado, y no servía para cubrirme. Sin querer, empecé a tiritar. Will se dio cuenta.Se levantó con cuidado, se acercó a mí y sin decir palabra me puso su chaqueta por encima. Extrañamente, no estaba del todo mojada.
-La he llevado debajo del jersey y de la camisa interior para que no se empapara. Aún así se ha mojado un poco-rió.
- Póntela tú, también debes de tener frío-dije.
-No seas cabezona Danna-bromeó- La he guardado para ti, así que no me hagas enfadar, ¿vale?
Sonreí y me la coloqué por encima.
-Oye Will...-comencé diciendo.
-Dime-dijo sonriendo.
Agaché la mirada. No sabía si era el momento oportuno para preguntarle algo así, pero no tenía otra opción.
Will observó que mi sonrisa palideció, y me puse algo más seria.
-¿Qué te ocurre Danna?-preguntó algo preocupado-¿Hay algún problema? Si es por Carla y sus amigas no te preocupes, yo me encargaré de que no vuelvan a molestarte...-
-No es por eso..-comencé-Es que verás...No quiero que te lo tomes a mal, de verdad, es solo una pregunta, no van con segundas ni nada de eso...-
-Dime-dijo Will mirándome a los ojos.
-¿Por qué haces todo esto por mí?-solté de repente.
Will se quedó en silencio unos instantes. Luego esbozó una tímida sonrisa y fijó su mirada en el horizonte.
Intenté explicarme.
-Quiero decir... Has estado toda la tarde conmigo, hablando y bromeando, cuando ha llegado tu novia has preferido correr de ella para que yo no estuviera incómoda...Luego no me has soltado de la mano en todo el trayecto...Me has traído hasta aquí para evitar que me mojara más...Y por si fuera poco has guardado tu chaqueta y en vez de cubrirte tú con ella, me la has dado a mí....Solo quiero saber si...-
-Lo he hecho porque eres especial-contestó interrumpiéndome.
Me quedé paralizada.No sabía qué hacer. Lo miré a la cara. Estaba serio; no bromeaba.
-¿Es...Especial?-dije.
-Sí..-contestó- Eres dulce y cariñosa, amable, inteligente, simpática, amigable,divertida, soñadora, algo torpe-rió al decir esto último-Y además no dejaste de hablarme cuando Carla, que se supone que es mi novia, te dijo todo aquello en el pasillo, y te miraba de esa manera... Eres especial.-
Me sonrojé levemente.
-Gracias-dije sonriente.
-No hay que darlas-contestó algo sonrojado- Es la verdad, eres así.
-Bueno, me refería más bien a todo lo que has hecho por mí-dije-Muchas gracias, de verdad Will.-
Y terminé la frase dedicándole mi sonrisa. Esta vez se sonrojó más que antes. Sonrió también.
Miré hacia el horizonte. La tormenta había amainado durante nuestra charla, y el sol volvía a lucir tenue entre las nubes que se alejaban.
-Debería irme-dije-Mi tía estará algo inquieta; como no he ido a casa ni nada esta tarde con la tormenta seguramente estará preocupada...-
Will se levantó.
-Vamos, te acompañaré a tu casa-contestó sonriente.
Y, bajo el arco iris que se formó, salimos juntos de la cueva, aún mojados, pero felices. Había sido un día para el recuerdo. Jamás olvidaré aquella tarde, bajo la lluvia con Will, mi querido Will.
-¿Qué me ha caído en la cabeza?-pregunté divertida.
-A mi también me ha caído algo en la frente-dijo Will.
Poco a poco, comenzaron a emanar del cielo gotas de agua, que se iban intensificando segundo a segundo. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, una verdadera tormenta estaba cayendo sobre nosotros. Sin pensarlo, cogimos nuestras chaquetas y nos metimos dentro de la heladería. Había mucha gente.
-Mi batido estaba por la mitad-sollozó Sam.
-Y el mío-dije decaída.
-Podemos pedir más-contestó Jason-Allí al fondo hay una mesa, nos sentaremos allí y nos los tomaremos.-
Jason y Sam fueron a la barra a pedir los batidos. Mientras, Aaron y Alex volvían a discutir. Ella se enajenaba enseguida, pero a él le divertía sacarla de sus casillas.Will y yo nos sentamos en la mesa que había indicado Jason.
-Con el buen día que parecía que iba a hacer...-dije.
-Pues sí-contestó Will- Estas tormentas son imprevisibles.-
Miraba por la ventana. En la terraza, un camarero se apresuraba por recoger algunos vasos que habían quedado sobre las mesas. Una camarera lo acompañaba con un paraguas, aunque de nada sirvió, porque el camarero estaba tan nervioso que se salía del paraguas y se mojaba por completo. La chica, aunque algo apurada, no podía evitar reírse ante el comportamiento de su compañero. A mí también me hizo gracia.
Miré de reojo hacia Will. Me estaba mirando fijamente. Lo miré y sonreí. Él me correspondió. En ese momento, aparecieron Jason y Sam con los batidos, y por detrás llegaban Alex y Aaron, que habían parado de discutir.
Entonces, sentí un pellizco en el estómago. Detrás de Alex, divisé a Carla y a sus dos amigas, que miraban hacia la mesa donde estábamos. Estaba enfurecida. Mi rostro cambió por completo, y Will lo notó.
-¿Qué te pasa?-preguntó Will.
Sam lo sabía. Las había visto cuando trajo los batidos.
-¿Qué le va a pasar?-inquirió-Que tu novia y sus queridas amigas están aquí...-
Will se giró sin disimulo alguno.
-¿Pero qué hacen aquí?-dijo.
-Eso me gustaría saber a mí-contestó Alex sentándose a mi lado.
Estaba muy triste. Todo iba perfecto hasta que ella llegó. Seguramente, avanzaría hasta donde estábamos, armaría un espectáculo, mientras me decía de todo delante de todo el mundo.
Una lágrima se escapó de mis ojos. Will me miró seriamente y se levantó de la silla. ''Genial'',pensé.''Ahora Will se habrá enfadado conmigo por ser tan infantil y se irá''. Tenía la cabeza agachada. No podía parar de llorar, aunque intentaba disimularlo.
-Ven conmigo-dijo Will tendiéndome su mano con una sonrisa-Nos vamos.
Levanté la cabeza. No daba crédito a lo que estaba viendo y oyendo.
-Pe...Pero...-titubeé.
Will insistió abriendo aún más la mano.
-Confía en mí-dijo.
Cogí su mano y sonreí.
-Vamos, coge la chaqueta-dijo presuroso.
-Pero Will-dije desconcertada-¿Dónde vamos a ir? En la calle sigue lloviendo y no tenemos paraguas...-
-¿Y quién necesita un paraguas?-contestó con su sonrisa pícara.
-¡Corre!-dijo Alex de pronto-Esas tres vienen hacia aquí.
Will miró a su derecha. Carla y sus amigas avanzaban deprisa esquivando a le gente que había en el local.
-¡Vamos!-dijo impaciente-Ahora o nunca.-
Sin pensarlo más, me levanté de la silla y cogí mi chaqueta. Will me sonrió.
-Vámonos-dijo apretando mi mano.-
Miré a Sam y a Alex.Sonreían satisfechas, y me animaban a que me fuera. Sam me guiñó un ojo, y Alex me hizo una señal de aprobación con el dedo pulgar.Sonreí, y les lancé un beso disimuladamente.
En ese momento sentí que Will apretó aún más mi mano. Con la chaqueta en la mano, salimos corriendo del local por la puerta trasera. Carla intentó correr para alcanzarnos, pero la muchedumbre se lo impidió. Se quedó allí inmóvil y rabiosa, maldiciendo aquel día y aquella tarde.
Nosotros salimos a toda prisa de la heladería. Corrimos calle arriba, y giramos a la derecha.La lluvia nos estaba empapando. Por más que intentamos esquivarlos, pisamos absolutamente todos los charcos que nos encontramos en el camino. Will corría delante de mí. Íbamos dado de la mano. Mucha gente nos miraba desconcertada; algunos reían. Bajamos dos calles, giramos a la izquierda y luego a la derecha, y llegamos al paseo marítimo.
-Conozco una cueva cerca de aquí-dijo mientras corríamos por la playa-Nos resguardaremos de la lluvia allí hasta que pare.-
Asentí con la cabeza. Corrimos unos 200 metros. Al otro lado de la playa, en las rocas, había un agujero que conducía a una extensa y profunda cueva. No mucha gente solía ir allí, ya que por la noche el oleaje era muy fuerte y ya había sucedido algún accidente.
Entramos con cuidado de no golpearnos con las rocas, y una vez dentro, nos sentamos. Teníamos una perfecta vista de la playa y la tormenta, y los truenos se escuchaban como si se estuvieran produciendo a nuestro lado. Estábamos empapados por completo. Will se sacudió el pelo. Se le despeinó y alborotó todo, pero seguía estando guapísimo. Yo, por mi parte, me quité el recogido que me había hecho para aquella tarde y me dejé el pelo suelto. Me daba algo de vergüenza, porque me llegaba a la altura del codo o un poco más abajo, pero el peinado se me había aplastado y estaba horrible, por lo que no tuve más remedio. Estaba mojada hasta los huesos. En la cueva corría un poco de aire, y empezó a hacer algo de frío. La chaqueta también se me había mojado, y no servía para cubrirme. Sin querer, empecé a tiritar. Will se dio cuenta.Se levantó con cuidado, se acercó a mí y sin decir palabra me puso su chaqueta por encima. Extrañamente, no estaba del todo mojada.
-La he llevado debajo del jersey y de la camisa interior para que no se empapara. Aún así se ha mojado un poco-rió.
- Póntela tú, también debes de tener frío-dije.
-No seas cabezona Danna-bromeó- La he guardado para ti, así que no me hagas enfadar, ¿vale?
Sonreí y me la coloqué por encima.
-Oye Will...-comencé diciendo.
-Dime-dijo sonriendo.
Agaché la mirada. No sabía si era el momento oportuno para preguntarle algo así, pero no tenía otra opción.
Will observó que mi sonrisa palideció, y me puse algo más seria.
-¿Qué te ocurre Danna?-preguntó algo preocupado-¿Hay algún problema? Si es por Carla y sus amigas no te preocupes, yo me encargaré de que no vuelvan a molestarte...-
-No es por eso..-comencé-Es que verás...No quiero que te lo tomes a mal, de verdad, es solo una pregunta, no van con segundas ni nada de eso...-
-Dime-dijo Will mirándome a los ojos.
-¿Por qué haces todo esto por mí?-solté de repente.
Will se quedó en silencio unos instantes. Luego esbozó una tímida sonrisa y fijó su mirada en el horizonte.
Intenté explicarme.
-Quiero decir... Has estado toda la tarde conmigo, hablando y bromeando, cuando ha llegado tu novia has preferido correr de ella para que yo no estuviera incómoda...Luego no me has soltado de la mano en todo el trayecto...Me has traído hasta aquí para evitar que me mojara más...Y por si fuera poco has guardado tu chaqueta y en vez de cubrirte tú con ella, me la has dado a mí....Solo quiero saber si...-
-Lo he hecho porque eres especial-contestó interrumpiéndome.
Me quedé paralizada.No sabía qué hacer. Lo miré a la cara. Estaba serio; no bromeaba.
-¿Es...Especial?-dije.
-Sí..-contestó- Eres dulce y cariñosa, amable, inteligente, simpática, amigable,divertida, soñadora, algo torpe-rió al decir esto último-Y además no dejaste de hablarme cuando Carla, que se supone que es mi novia, te dijo todo aquello en el pasillo, y te miraba de esa manera... Eres especial.-
Me sonrojé levemente.
-Gracias-dije sonriente.
-No hay que darlas-contestó algo sonrojado- Es la verdad, eres así.
-Bueno, me refería más bien a todo lo que has hecho por mí-dije-Muchas gracias, de verdad Will.-
Y terminé la frase dedicándole mi sonrisa. Esta vez se sonrojó más que antes. Sonrió también.
Miré hacia el horizonte. La tormenta había amainado durante nuestra charla, y el sol volvía a lucir tenue entre las nubes que se alejaban.
-Debería irme-dije-Mi tía estará algo inquieta; como no he ido a casa ni nada esta tarde con la tormenta seguramente estará preocupada...-
Will se levantó.
-Vamos, te acompañaré a tu casa-contestó sonriente.
Y, bajo el arco iris que se formó, salimos juntos de la cueva, aún mojados, pero felices. Había sido un día para el recuerdo. Jamás olvidaré aquella tarde, bajo la lluvia con Will, mi querido Will.
martes, 7 de agosto de 2012
Capítulo V:Cita en el Ice&Cream: ''Tienes una sonrisa preciosa''
Tal y como habíamos planeado, el sábado quedamos en el Ice&Cream para pasar la preciosa tarde soleada que resplandecía en Landstone. Will había traído a dos de sus amigos con él. Los había visto en clase, pero no los conocía en persona. Uno de ellos era Aaron, el capitán del equipo de hockey del instituto. Era de la misma estatura que Will, de pelo rubio y alborotado y grandes ojos verdes. Todas las chicas del instituto se habían sentido atraídas alguna vez por él, todas excepto Alex. A ella no solían llamarle la atención los chicos populares, es más, le parecían aburridísimos. El segundo chico era Jason. Aunque no destacaba por su popularidad, era muy agradable y simpático.Su pelo era de un tono anaranjado, y llevaba gafas, pero aún así era bastante atractivo. Aunque Sam lo negara, sabía perfectamente que ese chico le atraía de un modo especial.
Nos saludamos y nos sentamos en una de las mesas de la terraza. Mientras hablaba con Will, sentí un pellizco en el brazo. Me giré. Alex me miraba con cara de circunstancias.
-¿Se puede saber que hace Aaron aquí?-susurró.
-¿Cómo quieres que lo sepa?-contesté-Yo tampoco sabía nada.-
-Ya sabes que no lo soporto-inquirió-¿Por qué ha tenido que venir?-
-Alex, no seas aguafiestas-dije- Juzgas a la gente antes de conocerla. Intenta hablar con él, por lo menos.-
-¿Para qué?-contestó- Seguro que empieza a hablar de su último partido, y del gol que marcó desde fuera del área, y cosas así...-
Miré a Alex a los ojos.
-Oye Alex...-empecé diciendo- ¿cómo sabías lo de su último gol? Fue hace poco, así que no ha salido todavía en el periódico escolar, y todos sabemos que el hockey no es uno de tus deportes favoritos.-
Alex se sonrojó.
-Em...-titubeó- Pues...esto...no sé, lo comentaron en clase el otro día...-
-Claro...-dije pícara.-
-¡Oye que es verdad!-gruñó- Si no, ¿por qué iba a saber yo que marcó el otro día? Como si me interesara lo más mínimo...-
Observé que Sam había estado hablando con Will mientras yo discutía con Alex por lo bajini. A decir verdad, sentí un poco de celos, pero enseguida Sam me miró tranquilizadora.
Por un momento sentí celos al verlos hablar. Sacudí brevemente la cabeza. ¿Cómo podía haber desconfiado, aunque solo hubiese sido por unos segundos, de mi mejor amiga?
Mientras seguía sumergida en mis pensamientos, noté que alguien me observaba. Levanté rápidamente la cabeza y me encontré con la mirada hipnotizadora de Will, que sonreía al mirarme. No sabía qué hacer. Entonces sólo se me ocurrió mirarle dulcemente y dedicarle la mejor de mis sonrisas. Sentí otro pellizco. Alex me miraba curiosa, e incluso le brillaban los ojos.
-¿Y esas miraditas con Will?- sonrió burlona.-
-¡Calla!-exclamé sonrojada.-
Ambas reímos. El camarero llegó a nuestra mesa y apuntó nuestros pedidos: 2 batidos de chocolate y nata, uno de sandía y naranja,uno de menta y trufa, otro de vainilla y avellana y uno de fresa y sirope.
-Veo que a ti también te gusta el batido de chocolate y nata, ¿eh Alex?-dijo Aaron sonriente.
Alex observó sonrojada como, sin querer, ambos habían pedido el mismo batido.
-No me gusta-dijo Alex tratando de disimular el enrojecimiento de su cara- Solo quería probar algo nuevo...-
Esta vez fui yo la que la pellizcó y rió por lo bajini.
-¿Con que probar algo nuevo, eh?-reí- Siempre pides el mismo sabor, no seas mentirosa.-
Alex volvió a sonrojarse.
-¡Calla!-rió.
Mientras Alex me lanzaba pullitas sobre Will para vengarse por mi comentario sobre la elección de su batido, observé que Sam llevaba un buen rato hablando con Jason. No parecía aburrida; al contrario, parecía bastante entretenida y entusiasmada con la conversación.
Jason también parecía estar a gusto hablando con Sam.Pensé en lanzarle a Sam un cacahuete o algo para que me mirara, pero preferí dejarla en paz.
De repente, escuché el rastreo de una silla al otro lado de la mesa. Will se levantó de su asiento y se sentó a mi lado.
-Me vengo aquí contigo-sonrió- Me sentía algo incómodo al lado de los tortolitos- rió.
-Te entiendo-contesté sonriendo- Y yo que pensaba que a Sam no le iban del tipo de Jason...-.
-Yo también creía que a Jason no le iban del tipo de Sam-dijo Will-Pero así es la vida de sorprendente-.
Ambos reímos.
-Bueno, cuéntame algo ¿no?-sonrió.
-Pues no sé que puedo contarte-contesté- A ver que piense...-dije bromeando.-
Mientras me hacía la pensativa, Will cogió cuidadosamente mi batido de menta y trufa y le dio un sorbo.
-¡Hey!-exclamé riendo-¡ Mi batido!.-
-Está muy bueno-bromeó.
-Ahora verás-dije pícara.
Me levanté corriendo y cogí su batido.
-¡Mi batido!-dijo riendo Will.
-A tu salud-dije guiñándole un ojo.
Le di un sorbo a su batido. Vainilla y avellana. Delicioso.
-¿Te has atrevido?-bromeó Will.
-Pues sí, me he atrevido, por listo-reí.
Volví a mi sitio.
-Te vas a enterar-dijo Will con su sonrisa de pícaro.
Me agarró de la cintura y comenzó a hacerme cosquillas.
-¡No Will!-dije riendo-¡Para por favor!.-
Will reía al igual que yo, aunque a él nadie le estaba haciendo cosquillas.
Conseguí quitarle las manos.
-Eso ha sido un golpe bajo-dije mientras me limpiaba las lágrimas de la risa.
Entones y sin esperarlo, Will me miró fijamente a los ojos y me sonrió. Sin asomo de dudas, jamás había visto una sonrisa tan bonita y perfecta como la suya.
-Tienes una sonrisa preciosa-dijo mientras limpiaba suavemente una lágrima que avanzaba por mi mejilla.
Lo miré a los ojos y me sonrojé levemente.Levanté la cabeza, y observé que todos nos miraban. Jason y Sam habían parado de charlar, y se miraban cómplices mientras se reían por lo bajini. Alex también reía pícara, y Aaron le guiñó un ojo a Will. En otras circunstancias me habría muerto de la vergüenza, pero en ese momento me sentía inmensamente feliz.Estaba perdidamente enamorada de Will, y algo en mí me decía que él, aunque fuera muy poco, también correspondía de alguna manera ese sentimiento.
Nos saludamos y nos sentamos en una de las mesas de la terraza. Mientras hablaba con Will, sentí un pellizco en el brazo. Me giré. Alex me miraba con cara de circunstancias.
-¿Se puede saber que hace Aaron aquí?-susurró.
-¿Cómo quieres que lo sepa?-contesté-Yo tampoco sabía nada.-
-Ya sabes que no lo soporto-inquirió-¿Por qué ha tenido que venir?-
-Alex, no seas aguafiestas-dije- Juzgas a la gente antes de conocerla. Intenta hablar con él, por lo menos.-
-¿Para qué?-contestó- Seguro que empieza a hablar de su último partido, y del gol que marcó desde fuera del área, y cosas así...-
Miré a Alex a los ojos.
-Oye Alex...-empecé diciendo- ¿cómo sabías lo de su último gol? Fue hace poco, así que no ha salido todavía en el periódico escolar, y todos sabemos que el hockey no es uno de tus deportes favoritos.-
Alex se sonrojó.
-Em...-titubeó- Pues...esto...no sé, lo comentaron en clase el otro día...-
-Claro...-dije pícara.-
-¡Oye que es verdad!-gruñó- Si no, ¿por qué iba a saber yo que marcó el otro día? Como si me interesara lo más mínimo...-
Observé que Sam había estado hablando con Will mientras yo discutía con Alex por lo bajini. A decir verdad, sentí un poco de celos, pero enseguida Sam me miró tranquilizadora.
Por un momento sentí celos al verlos hablar. Sacudí brevemente la cabeza. ¿Cómo podía haber desconfiado, aunque solo hubiese sido por unos segundos, de mi mejor amiga?
Mientras seguía sumergida en mis pensamientos, noté que alguien me observaba. Levanté rápidamente la cabeza y me encontré con la mirada hipnotizadora de Will, que sonreía al mirarme. No sabía qué hacer. Entonces sólo se me ocurrió mirarle dulcemente y dedicarle la mejor de mis sonrisas. Sentí otro pellizco. Alex me miraba curiosa, e incluso le brillaban los ojos.
-¿Y esas miraditas con Will?- sonrió burlona.-
-¡Calla!-exclamé sonrojada.-
Ambas reímos. El camarero llegó a nuestra mesa y apuntó nuestros pedidos: 2 batidos de chocolate y nata, uno de sandía y naranja,uno de menta y trufa, otro de vainilla y avellana y uno de fresa y sirope.
-Veo que a ti también te gusta el batido de chocolate y nata, ¿eh Alex?-dijo Aaron sonriente.
Alex observó sonrojada como, sin querer, ambos habían pedido el mismo batido.
-No me gusta-dijo Alex tratando de disimular el enrojecimiento de su cara- Solo quería probar algo nuevo...-
Esta vez fui yo la que la pellizcó y rió por lo bajini.
-¿Con que probar algo nuevo, eh?-reí- Siempre pides el mismo sabor, no seas mentirosa.-
Alex volvió a sonrojarse.
-¡Calla!-rió.
Mientras Alex me lanzaba pullitas sobre Will para vengarse por mi comentario sobre la elección de su batido, observé que Sam llevaba un buen rato hablando con Jason. No parecía aburrida; al contrario, parecía bastante entretenida y entusiasmada con la conversación.
Jason también parecía estar a gusto hablando con Sam.Pensé en lanzarle a Sam un cacahuete o algo para que me mirara, pero preferí dejarla en paz.
De repente, escuché el rastreo de una silla al otro lado de la mesa. Will se levantó de su asiento y se sentó a mi lado.
-Me vengo aquí contigo-sonrió- Me sentía algo incómodo al lado de los tortolitos- rió.
-Te entiendo-contesté sonriendo- Y yo que pensaba que a Sam no le iban del tipo de Jason...-.
-Yo también creía que a Jason no le iban del tipo de Sam-dijo Will-Pero así es la vida de sorprendente-.
Ambos reímos.
-Bueno, cuéntame algo ¿no?-sonrió.
-Pues no sé que puedo contarte-contesté- A ver que piense...-dije bromeando.-
Mientras me hacía la pensativa, Will cogió cuidadosamente mi batido de menta y trufa y le dio un sorbo.
-¡Hey!-exclamé riendo-¡ Mi batido!.-
-Está muy bueno-bromeó.
-Ahora verás-dije pícara.
Me levanté corriendo y cogí su batido.
-¡Mi batido!-dijo riendo Will.
-A tu salud-dije guiñándole un ojo.
Le di un sorbo a su batido. Vainilla y avellana. Delicioso.
-¿Te has atrevido?-bromeó Will.
-Pues sí, me he atrevido, por listo-reí.
Volví a mi sitio.
-Te vas a enterar-dijo Will con su sonrisa de pícaro.
Me agarró de la cintura y comenzó a hacerme cosquillas.
-¡No Will!-dije riendo-¡Para por favor!.-
Will reía al igual que yo, aunque a él nadie le estaba haciendo cosquillas.
Conseguí quitarle las manos.
-Eso ha sido un golpe bajo-dije mientras me limpiaba las lágrimas de la risa.
Entones y sin esperarlo, Will me miró fijamente a los ojos y me sonrió. Sin asomo de dudas, jamás había visto una sonrisa tan bonita y perfecta como la suya.
-Tienes una sonrisa preciosa-dijo mientras limpiaba suavemente una lágrima que avanzaba por mi mejilla.
Lo miré a los ojos y me sonrojé levemente.Levanté la cabeza, y observé que todos nos miraban. Jason y Sam habían parado de charlar, y se miraban cómplices mientras se reían por lo bajini. Alex también reía pícara, y Aaron le guiñó un ojo a Will. En otras circunstancias me habría muerto de la vergüenza, pero en ese momento me sentía inmensamente feliz.Estaba perdidamente enamorada de Will, y algo en mí me decía que él, aunque fuera muy poco, también correspondía de alguna manera ese sentimiento.
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