Cuando miré el reloj eran las 7 y media. Llevábamos dos horas y media en el Ice&Cream, hablando y riendo, gastándonos bromas y contando historias. Los 6 habíamos congeniado muy bien, parecíamos parejas de novios. Jason y Sam se miraban cómplices, hablaban como si se conocieran desde siempre. Aaron y Alex, aunque no hablaron mucho, parecían una verdadera pareja. Cada cosa que decía uno, el otro la corregía y viceversa. Se enfadaban y volvían a hablar. Y volvían a enfadarse. Nos reímos mucho con ellos. Y yo y Will...Estuvimos hablando toda la tarde. Del instituto, de música, de cine, de chicas, de chicos...Se me pasó el tiempo volando. El cielo se había nublado, y se escuchaban algunos truenos en la lejanía. De repente, una gota cayó sobre mi cabeza.
-¿Qué me ha caído en la cabeza?-pregunté divertida.
-A mi también me ha caído algo en la frente-dijo Will.
Poco a poco, comenzaron a emanar del cielo gotas de agua, que se iban intensificando segundo a segundo. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, una verdadera tormenta estaba cayendo sobre nosotros. Sin pensarlo, cogimos nuestras chaquetas y nos metimos dentro de la heladería. Había mucha gente.
-Mi batido estaba por la mitad-sollozó Sam.
-Y el mío-dije decaída.
-Podemos pedir más-contestó Jason-Allí al fondo hay una mesa, nos sentaremos allí y nos los tomaremos.-
Jason y Sam fueron a la barra a pedir los batidos. Mientras, Aaron y Alex volvían a discutir. Ella se enajenaba enseguida, pero a él le divertía sacarla de sus casillas.Will y yo nos sentamos en la mesa que había indicado Jason.
-Con el buen día que parecía que iba a hacer...-dije.
-Pues sí-contestó Will- Estas tormentas son imprevisibles.-
Miraba por la ventana. En la terraza, un camarero se apresuraba por recoger algunos vasos que habían quedado sobre las mesas. Una camarera lo acompañaba con un paraguas, aunque de nada sirvió, porque el camarero estaba tan nervioso que se salía del paraguas y se mojaba por completo. La chica, aunque algo apurada, no podía evitar reírse ante el comportamiento de su compañero. A mí también me hizo gracia.
Miré de reojo hacia Will. Me estaba mirando fijamente. Lo miré y sonreí. Él me correspondió. En ese momento, aparecieron Jason y Sam con los batidos, y por detrás llegaban Alex y Aaron, que habían parado de discutir.
Entonces, sentí un pellizco en el estómago. Detrás de Alex, divisé a Carla y a sus dos amigas, que miraban hacia la mesa donde estábamos. Estaba enfurecida. Mi rostro cambió por completo, y Will lo notó.
-¿Qué te pasa?-preguntó Will.
Sam lo sabía. Las había visto cuando trajo los batidos.
-¿Qué le va a pasar?-inquirió-Que tu novia y sus queridas amigas están aquí...-
Will se giró sin disimulo alguno.
-¿Pero qué hacen aquí?-dijo.
-Eso me gustaría saber a mí-contestó Alex sentándose a mi lado.
Estaba muy triste. Todo iba perfecto hasta que ella llegó. Seguramente, avanzaría hasta donde estábamos, armaría un espectáculo, mientras me decía de todo delante de todo el mundo.
Una lágrima se escapó de mis ojos. Will me miró seriamente y se levantó de la silla. ''Genial'',pensé.''Ahora Will se habrá enfadado conmigo por ser tan infantil y se irá''. Tenía la cabeza agachada. No podía parar de llorar, aunque intentaba disimularlo.
-Ven conmigo-dijo Will tendiéndome su mano con una sonrisa-Nos vamos.
Levanté la cabeza. No daba crédito a lo que estaba viendo y oyendo.
-Pe...Pero...-titubeé.
Will insistió abriendo aún más la mano.
-Confía en mí-dijo.
Cogí su mano y sonreí.
-Vamos, coge la chaqueta-dijo presuroso.
-Pero Will-dije desconcertada-¿Dónde vamos a ir? En la calle sigue lloviendo y no tenemos paraguas...-
-¿Y quién necesita un paraguas?-contestó con su sonrisa pícara.
-¡Corre!-dijo Alex de pronto-Esas tres vienen hacia aquí.
Will miró a su derecha. Carla y sus amigas avanzaban deprisa esquivando a le gente que había en el local.
-¡Vamos!-dijo impaciente-Ahora o nunca.-
Sin pensarlo más, me levanté de la silla y cogí mi chaqueta. Will me sonrió.
-Vámonos-dijo apretando mi mano.-
Miré a Sam y a Alex.Sonreían satisfechas, y me animaban a que me fuera. Sam me guiñó un ojo, y Alex me hizo una señal de aprobación con el dedo pulgar.Sonreí, y les lancé un beso disimuladamente.
En ese momento sentí que Will apretó aún más mi mano. Con la chaqueta en la mano, salimos corriendo del local por la puerta trasera. Carla intentó correr para alcanzarnos, pero la muchedumbre se lo impidió. Se quedó allí inmóvil y rabiosa, maldiciendo aquel día y aquella tarde.
Nosotros salimos a toda prisa de la heladería. Corrimos calle arriba, y giramos a la derecha.La lluvia nos estaba empapando. Por más que intentamos esquivarlos, pisamos absolutamente todos los charcos que nos encontramos en el camino. Will corría delante de mí. Íbamos dado de la mano. Mucha gente nos miraba desconcertada; algunos reían. Bajamos dos calles, giramos a la izquierda y luego a la derecha, y llegamos al paseo marítimo.
-Conozco una cueva cerca de aquí-dijo mientras corríamos por la playa-Nos resguardaremos de la lluvia allí hasta que pare.-
Asentí con la cabeza. Corrimos unos 200 metros. Al otro lado de la playa, en las rocas, había un agujero que conducía a una extensa y profunda cueva. No mucha gente solía ir allí, ya que por la noche el oleaje era muy fuerte y ya había sucedido algún accidente.
Entramos con cuidado de no golpearnos con las rocas, y una vez dentro, nos sentamos. Teníamos una perfecta vista de la playa y la tormenta, y los truenos se escuchaban como si se estuvieran produciendo a nuestro lado. Estábamos empapados por completo. Will se sacudió el pelo. Se le despeinó y alborotó todo, pero seguía estando guapísimo. Yo, por mi parte, me quité el recogido que me había hecho para aquella tarde y me dejé el pelo suelto. Me daba algo de vergüenza, porque me llegaba a la altura del codo o un poco más abajo, pero el peinado se me había aplastado y estaba horrible, por lo que no tuve más remedio. Estaba mojada hasta los huesos. En la cueva corría un poco de aire, y empezó a hacer algo de frío. La chaqueta también se me había mojado, y no servía para cubrirme. Sin querer, empecé a tiritar. Will se dio cuenta.Se levantó con cuidado, se acercó a mí y sin decir palabra me puso su chaqueta por encima. Extrañamente, no estaba del todo mojada.
-La he llevado debajo del jersey y de la camisa interior para que no se empapara. Aún así se ha mojado un poco-rió.
- Póntela tú, también debes de tener frío-dije.
-No seas cabezona Danna-bromeó- La he guardado para ti, así que no me hagas enfadar, ¿vale?
Sonreí y me la coloqué por encima.
-Oye Will...-comencé diciendo.
-Dime-dijo sonriendo.
Agaché la mirada. No sabía si era el momento oportuno para preguntarle algo así, pero no tenía otra opción.
Will observó que mi sonrisa palideció, y me puse algo más seria.
-¿Qué te ocurre Danna?-preguntó algo preocupado-¿Hay algún problema? Si es por Carla y sus amigas no te preocupes, yo me encargaré de que no vuelvan a molestarte...-
-No es por eso..-comencé-Es que verás...No quiero que te lo tomes a mal, de verdad, es solo una pregunta, no van con segundas ni nada de eso...-
-Dime-dijo Will mirándome a los ojos.
-¿Por qué haces todo esto por mí?-solté de repente.
Will se quedó en silencio unos instantes. Luego esbozó una tímida sonrisa y fijó su mirada en el horizonte.
Intenté explicarme.
-Quiero decir... Has estado toda la tarde conmigo, hablando y bromeando, cuando ha llegado tu novia has preferido correr de ella para que yo no estuviera incómoda...Luego no me has soltado de la mano en todo el trayecto...Me has traído hasta aquí para evitar que me mojara más...Y por si fuera poco has guardado tu chaqueta y en vez de cubrirte tú con ella, me la has dado a mí....Solo quiero saber si...-
-Lo he hecho porque eres especial-contestó interrumpiéndome.
Me quedé paralizada.No sabía qué hacer. Lo miré a la cara. Estaba serio; no bromeaba.
-¿Es...Especial?-dije.
-Sí..-contestó- Eres dulce y cariñosa, amable, inteligente, simpática, amigable,divertida, soñadora, algo torpe-rió al decir esto último-Y además no dejaste de hablarme cuando Carla, que se supone que es mi novia, te dijo todo aquello en el pasillo, y te miraba de esa manera... Eres especial.-
Me sonrojé levemente.
-Gracias-dije sonriente.
-No hay que darlas-contestó algo sonrojado- Es la verdad, eres así.
-Bueno, me refería más bien a todo lo que has hecho por mí-dije-Muchas gracias, de verdad Will.-
Y terminé la frase dedicándole mi sonrisa. Esta vez se sonrojó más que antes. Sonrió también.
Miré hacia el horizonte. La tormenta había amainado durante nuestra charla, y el sol volvía a lucir tenue entre las nubes que se alejaban.
-Debería irme-dije-Mi tía estará algo inquieta; como no he ido a casa ni nada esta tarde con la tormenta seguramente estará preocupada...-
Will se levantó.
-Vamos, te acompañaré a tu casa-contestó sonriente.
Y, bajo el arco iris que se formó, salimos juntos de la cueva, aún mojados, pero felices. Había sido un día para el recuerdo. Jamás olvidaré aquella tarde, bajo la lluvia con Will, mi querido Will.
¿Todavía no lo conoces? Aventúrate a leer ''The secret of love'', protagonizada por dos adolescentes de 16 años, Danna y Will que, a pesar de su temprana edad, conocen el verdadero significado del amor. Amor, amistad, secretos...Todo esto y mucho más te espera en ''The secret of love'', ¿a qué esperas para empezar a leer?
Etiquetas
- Capítulo 8:D (1)
- Capítulo 2:D (1)
- Capítulo 3:D (1)
- Capítulo 4:D (1)
- Capítulo 5:D (1)
- Capítulo 6:D (2)
- Capítulo 9:D (2)
- Capítulo I:D (1)
- Capítulo VII:D (1)
jueves, 27 de septiembre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Avance capítulo VI.
Todo parece ser estar en su mejor momento para Danna, Will y los chicos/as que los rodean. Todo parece ir sobre ruedas...
Pero, en cualquier momento, la historia puede dar un giro de 360º...
Mentiras, enfrentamientos, secretos inconfesables al descubierto...
Todo esto y más te espera en ''The secret of love''.
¿A qué esperas para seguir leyendo?
Pero, en cualquier momento, la historia puede dar un giro de 360º...
Mentiras, enfrentamientos, secretos inconfesables al descubierto...
Todo esto y más te espera en ''The secret of love''.
¿A qué esperas para seguir leyendo?
sábado, 22 de septiembre de 2012
Capítulo V: Cita en el Ice&Cram.''Tienes una sonrisa preciosa''.
Tal y como habíamos planeado, el sábado quedamos en el Ice&Cream para pasar la preciosa tarde soleada que resplandecía en Landstone. Will había traído a dos de sus amigos con él. Los había visto en clase, pero no los conocía en persona. Uno de ellos era Aaron, el capitán del equipo de hockey del instituto. Era de la misma estatura que Will, de pelo rubio y alborotado y grandes ojos verdes. Todas las chicas del instituto se habían sentido atraídas alguna vez por él, todas excepto Alex. A ella no solían llamarle la atención los chicos populares, es más, le parecían aburridísimos. El segundo chico era Jason. Aunque no destacaba por su popularidad, era muy agradable y simpático.Su pelo era de un tono anaranjado, y llevaba gafas, pero aún así era bastante atractivo. Aunque Sam lo negara, sabía perfectamente que ese chico le atraía de un modo especial.
Nos saludamos y nos sentamos en una de las mesas de la terraza. Mientras hablaba con Will, sentí un pellizco en el brazo. Me giré. Alex me miraba con cara de circunstancias.
-¿Se puede saber que hace Aaron aquí?-susurró.
-¿Cómo quieres que lo sepa?-contesté-Yo tampoco sabía nada.-
-Ya sabes que no lo soporto-inquirió-¿Por qué ha tenido que venir?-
-Alex, no seas aguafiestas-dije- Juzgas a la gente antes de conocerla. Intenta hablar con él, por lo menos.-
-¿Para qué?-contestó- Seguro que empieza a hablar de su último partido, y del gol que marcó desde fuera del área, y cosas así...-
Miré a Alex a los ojos.
-Oye Alex...-empecé diciendo- ¿cómo sabías lo de su último gol? Fue hace poco, así que no ha salido todavía en el periódico escolar, y todos sabemos que el hockey no es uno de tus deportes favoritos.-
Alex se sonrojó.
-Em...-titubeó- Pues...esto...no sé, lo comentaron en clase el otro día...-
-Claro...-dije pícara.-
-¡Oye que es verdad!-gruñó- Si no, ¿por qué iba a saber yo que marcó el otro día? Como si me interesara lo más mínimo...-
Observé que Sam había estado hablando con Will mientras yo discutía con Alex por lo bajini. A decir verdad, sentí un poco de celos, pero enseguida Sam me miró tranquilizadora.
Por un momento sentí celos al verlos hablar. Sacudí brevemente la cabeza. ¿Cómo podía haber desconfiado, aunque solo hubiese sido por unos segundos, de mi mejor amiga?
Mientras seguía sumergida en mis pensamientos, noté que alguien me observaba. Levanté rápidamente la cabeza y me encontré con la mirada hipnotizadora de Will, que sonreía al mirarme. No sabía qué hacer. Entonces sólo se me ocurrió mirarle dulcemente y dedicarle la mejor de mis sonrisas. Sentí otro pellizco. Alex me miraba curiosa, e incluso le brillaban los ojos.
-¿Y esas miraditas con Will?- sonrió burlona.-
-¡Calla!-exclamé sonrojada.-
Ambas reímos. El camarero llegó a nuestra mesa y apuntó nuestros pedidos: 2 batidos de chocolate y nata, uno de sandía y naranja,uno de menta y trufa, otro de vainilla y avellana y uno de fresa y sirope.
-Veo que a ti también te gusta el batido de chocolate y nata, ¿eh Alex?-dijo Aaron sonriente.
Alex observó sonrojada como, sin querer, ambos habían pedido el mismo batido.
-No me gusta-dijo Alex tratando de disimular el enrojecimiento de su cara- Solo quería probar algo nuevo...-
Esta vez fui yo la que la pellizcó y rió por lo bajini.
-¿Con que probar algo nuevo, eh?-reí- Siempre pides el mismo sabor, no seas mentirosa.-
Alex volvió a sonrojarse.
-¡Calla!-rió.
Mientras Alex me lanzaba pullitas sobre Will para vengarse por mi comentario sobre la elección de su batido, observé que Sam llevaba un buen rato hablando con Jason. No parecía aburrida; al contrario, parecía bastante entretenida y entusiasmada con la conversación.
Jason también parecía estar a gusto hablando con Sam.Pensé en lanzarle a Sam un cacahuete o algo para que me mirara, pero preferí dejarla en paz.
De repente, escuché el rastreo de una silla al otro lado de la mesa. Will se levantó de su asiento y se sentó a mi lado.
-Me vengo aquí contigo-sonrió- Me sentía algo incómodo al lado de los tortolitos- rió.
-Te entiendo-contesté sonriendo- Y yo que pensaba que a Sam no le iban del tipo de Jason...-.
-Yo también creía que a Jason no le iban del tipo de Sam-dijo Will-Pero así es la vida de sorprendente-.
Ambos reímos.
-Bueno, cuéntame algo ¿no?-sonrió.
-Pues no sé que puedo contarte-contesté- A ver que piense...-dije bromeando.-
Mientras me hacía la pensativa, Will cogió cuidadosamente mi batido de menta y trufa y le dio un sorbo.
-¡Hey!-exclamé riendo-¡ Mi batido!.-
-Está muy bueno-bromeó.
-Ahora verás-dije pícara.
Me levanté corriendo y cogí su batido.
-¡Mi batido!-dijo riendo Will.
-A tu salud-dije guiñándole un ojo.
Le di un sorbo a su batido. Vainilla y avellana. Delicioso.
-¿Te has atrevido?-bromeó Will.
-Pues sí, me he atrevido, por listo-reí.
Volví a mi sitio.
-Te vas a enterar-dijo Will con su sonrisa de pícaro.
Me agarró de la cintura y comenzó a hacerme cosquillas.
-¡No Will!-dije riendo-¡Para por favor!.-
Will reía al igual que yo, aunque a él nadie le estaba haciendo cosquillas.
Conseguí quitarle las manos.
-Eso ha sido un golpe bajo-dije mientras me limpiaba las lágrimas de la risa.
Entones y sin esperarlo, Will me miró fijamente a los ojos y me sonrió. Sin asomo de dudas, jamás había visto una sonrisa tan bonita y perfecta como la suya.
-Tienes una sonrisa preciosa-dijo mientras limpiaba suavemente una lágrima que avanzaba por mi mejilla.
Lo miré a los ojos y me sonrojé levemente.Levanté la cabeza, y observé que todos nos miraban. Jason y Sam habían parado de charlar, y se miraban cómplices mientras se reían por lo bajini. Alex también reía pícara, y Aaron le guiñó un ojo a Will. En otras circunstancias me habría muerto de la vergüenza, pero en ese momento me sentía inmensamente feliz.Estaba perdidamente enamorada de Will, y algo en mí me decía que él, aunque fuera muy poco, también correspondía de alguna manera ese sentimiento.
martes, 18 de septiembre de 2012
Capítulo IV:Enamorada.''Es tan dulce...''
Enero pasó rápido y muy pronto llegó febrero. El clima no era propio de invierno, era muy agradable y en la calle bastaba una chaqueta y un jersey para no pasar frío. Sam y Alex congeniaron muy bien, y desde el día que quedamos en el Ice&Cream, siempre estábamos juntas. Mi relación con Will iba viento en popa; hablábamos mucho en clase, y en el recreo, y de vez en cuando me ayudaba a estudiar en la biblioteca. Cada día me iba gustando un poco más...Hasta que pasó lo inevitable: me di cuenta de que estaba enamorada. De él, de aquel chico alto y espectacular que me ayudó aquella mañana a encontrar mi clase en mi primer día de instituto. Pero por otra parte, y pensándolo bien...¿Qué culpa tenía yo?Will era lo suficientemente dulce y atractivo como para que cualquier chica que lo conociera se sintiera atraída por él desde el primer momento...
La mañana del 4 de febrero,Sam y Alex pasaron a por mí para ir al instituto. Por el camino y como de costumbre, hablábamos del instituto, las chicas, los chicos... Pero, de pronto, una voz a nuestras espaldas nos pidió que paráramos.¡Era él! Algo ahogado, Will nos alcanzó.
-¡Hay que ver cómo corren las chicas hoy en día!-bromeó sonriendo.
-Eso eres tú, que cada día corres menos-bromeó Sam.
Se dio cuenta de que mi cara empezó a enrojecer.
-Se dice buenos días, ¿eh?-le codeó.
Will rió. Tenía una sonrisa tan bonita...
-¡Buenos días chicas!-dijo alegremente-Y buenos días Danna-volvió a sonreír.
Pausa.Roja como un tomate. De nuevo pausa.
-Buenos días, Will-contesté también sonriendo, quizás para disimular el horroroso color rojizo que había adquirido mi rostro.
Sam y Alex iban hablando con él por el camino. Pero yo tan solo sonreía levemente de vez en cuando...¿Se había dirigido particularmente a MI?
No podía creerlo.Me había saludado, me había saludado...
-¡Danna!-exclamó Sam de repente-¿Me estás escuchando?.-
Levanté la cabeza precipitadamente. Sam, Alex y Will estaban en frente de mí. Alex reía por lo bajo, al igual que Will, pero Sam me miraba algo más seria.
-Qué...¿Qué decías?-pregunté despistada.-
Carcajada general.
-¡Que si vienes este sábado al Ice&Cream!-exclamó riendo también-Ha sido idea de Will...-.
Me dio un pequeño codazo.
-S...Sí, claro-dije con una sonrisa.-
-Pues entonces, está decidido: este sábado nos vemos allí-dijo Will-¡Nos vemos luego chicas! Y.. ¡a ver si no te duermes en clase, despistadilla!-terminó diciendo, mientras me daba un golpecito en la nariz.
Otra vez roja.
Estábamos en la puerta del instituto. Vi cómo Will se acercaba a un grupo de chicos y entraba con ellos a clase.Sam y Alex también estaban entrando.
-¡Danna!-exclamó de nuevo Sam-¿Se puede saber qué te pasa hoy?¡Parece que estás en otro mundo!.-
-Lo siento Sam...Es que...-
-Tu despiste tiene nombre y apellidos-dijo Alex bromeando-William Catsage.-
-¿Qué?-exclamé-¡No, no y no!.-
-Sí, sí...Catsage la tiene loquita- se unió Sam con su característico tono de maruja de pueblo-¡No hay más que ver cómo se ha puesto cuando le ha rozado la nariz...!-.
-¡Os digo que no!-exclamé pegándoles golpecitos en los brazos.-
Y así, riendo y bromeando, entramos en el aula. Will ya estaba allí y, como siempre, Carla estaba a su lado, haciéndole tonterías y riendo sin sentido.
Cuando entramos, Will nos saludó con la mano. Y, a mí, precisamente a mí, me guiñó un ojo.
Esta vez no me puse tan colorada, pero aún así se me escapó esa sonrisilla tonta de enamorada que todas las chicas tenemos por naturaleza.
Carla me miró tan fríamente que sentí que el corazón se me iba a paralizar.
El profesor entró y la clase comenzó. Como de costumbre, y más aún después de lo de aquella mañana, solo podía pensar en él, en Will, en Catsage, como lo llamaban sus amigos.
A diferencia de otras veces, la hora se me pasó bastante rápido.
Sonó el timbre y todo el mundo recogió sus cosas. Tocaba Educación Física. Metí el libro y el cuaderno en mi mochila y cogí en la mano el estuche y la agenda. El delegado de mi clase, James Dunkan, era el típico chico empollón y agobiante que no te deja respirar ni un segundo con sus teorías y estupideces.
-¡Vamos Danna, que tengo que cerrar la clase!-me apremió- Si hicieras como yo, que preparo las cosas diez minutos antes de que toque y...-
Salí de clase, dejando a James hablando solo. Como llevaba algo de prisa, aligeré el paso. Pero, al doblar la esquina para llegar a las escaleras, me tropecé con algo. No era la pared... Las paredes no gritan.
-¡Estúpida!-gritó Carla.-
Abrí los ojos. Ambas estábamos en el suelo. Ella, algo dolorida, estaba siendo ayudada a levantarse por Helen y Laura. Yo,por el contrario, era incapaz de parpadear ante los chillidos que emitía mientras volvía a ponerse de pie.
-Lo..Lo siento...Yo...-dije.-
-¿Tú? ¡Tú!-exclamó- ¡Siempre tienes que ser tú!
No sabía qué hacer. Tenía lágrimas en los ojos.Me sentía muy mal.
-¡Carla!-exclamó una voz. Era la de Will- ¡¿ Por qué tienes que ser siempre tan desagradable?¡.-
Alex y Sam aparecieron y me ayudaron a levantarme. Miraron muy serias a Carla.
-¡Will!...Yo...-titubeó- ¡Es que siempre tiene que estar en medio!..-
-¿En medio?-exclamó Sam- Si fueras por la baranda como todo el mundo no hubiera pasado nada, pero claro, como siempre tienes que ir en mitad, dando la nota, pues...-
-Déjalo, no pasa nada-dije-Lo siento Carla.-
Y, diciendo esto, me dispuse a recoger mis cosas del suelo. Will se agachó para ayudarme.
-No le hagas caso, es un tremenda antipática-dijo Will sonriendo- Me recuerda a mi abuela, cuando rompí uno de sus jarrones favoritos...¡La voz es idéntica!-
Carcajada. Era un chico estupendo. Me había quitado las ganas de llorar en tan solo un instante.
Carla se había ido, con su orgullo malherido y sus dos compañeras, sin decir ni una palabra más.
Y es que, como dicen por ahí, a veces una imagen vale más que mil palabras.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Capítulo III: Una amiga del pasado.''Me alegro de volver a verte''.
Al salir del instituto, Sam me acompañó a casa. De camino, me ofreció quedar para ir al Ice&Cream a tomar un batido, y conocernos un poco mejor. Cuando llegué a casa, subí a mi habitación y terminé pronto los problemas de matemáticas que el profesor había mandado para el día siguiente. Me hice de nuevo la trenza y me eché un poco de colonia. Habíamos quedado a las cinco y media, pero como todavía eran las cinco menos veinte, decidí decorar un poco mi habitación. Saqué un marco de corcho que tenía metido en una caja y lo colgué al lado de mi escritorio. Después, saqué unas fotos y las colgué en el corcho con chinchetas. Tenía muchas: algunas de mis padres, otras de mis amigos de Westwood, y otras de paisajes que había fotografiado en mis vacaciones.
Cuando terminé, eran las cinco en punto. Bajé las escaleras y llamé a mi tía. Su voz me contestó desde el trastero.-
-¿Qué haces aquí, tía?-pregunté apartando unas cajas de la puerta.
-Estaba ordenando esto, cariño-dijo mientras se sentaba sobre una silla vieja-Pero creo que lo dejaré por hoy-rió.
-Voy a salir con una amiga de clase a tomar un helado-dije-Pero si necesitas ayuda, dímelo y la llamo,podemos quedar otro día...-
-¡Ni hablar!-exclamó-Me alegro mucho de que hayas hecho amigos en el instituto, así que ve tranquila-dijo besándome la mejilla.-
-Está bien, no volveré tarde-dije besándole la frente.
Salí esquivando cajas y trastos, hasta que llegué a la puerta.Cuando llegué al Ice&Cream eran las cinco y veinticinco.Divisé a Sam sentada en una de las mesas del interior.
-¡Hola!-saludé mientras me sentaba.
-¡Hola!-dijo con una sonrisa-Mientras venías he pedido un batido de chocolate, ¿quieres tú uno?-
-No gracias, prefiero uno de menta y trufa-contesté sonriendo-Me encantan esos batidos.-
Estuvimos un rato bromeando y riendo, mientras nos contábamos vivencias y recuerdos.
-¿Y entonces tú vienes de Westwood?-preguntó mientras daba un sorbo a su batido.
-Sí, he estado en muchos sitos debido al trabajo de mis padres, pero la mayor parte de mi infancia la he pasado allí y...-.
De repente, me quedé mirando muy sorprendida la acera de enfrente a través del cristal.
-¿Danna?-preguntó Sam-¿Qué ocurre?-.
-¡Es ella!-exclamé-¡Alex!
Sam se giró.Una chica de pelo largo y negro me miraba fijamente mientras se acercaba a toda prisa.
-¡Danna!-exclamó mientras corría hacia la heladería.
Salí del establecimiento y esperé en la acera a que llegara.Cuando estuvo cerca de mí, nos abrazamos. Hacia demasiado tiempo desde la última vez que nos vimos...
-Ejem-tosió levemente Sam, que me había seguido para ver de quién se trataba. Nos separamos.
-¡Cuánto tiempo!-dijo Alex mientras me miraba de arriba a abajo.-
-Ya ves...-dije-Desde que me fui de Westwood...Pero a ti no te veía desde unas semanas antes de mi mudanza.-
Empezamos a hablar de nuestras cosas, cómo nos había ido, dónde habíamos estado...Entonces me di cuenta de que Sam estaba algo seria.
-Por cierto Alex, deja que te presente-dije-Esta es Sam, una amiga.-
-Hola, soy Alex-dijo dando dos besos a Sam.-
-Encantada, me llamo Sam-dijo respondiendo el gesto.-
-Alex es una amiga de Westwood-dije-Íbamos juntas a clase, y nos hicimos grandes amigas-.
-Voy a ir al instituto de aquí-dijo Alex-Mis padres encontraron trabajo en un pueblo cercano y nos acabamos de mudar.- La invité a que se sentara con nosotras. Estuvimos hablando toda la tarde. Alex no paraba de bromear y Sam también, y pude observar que se habían caído muy bien muy bien . Cuando quise darme cuenta, eran más de las ocho.
-¡Qué tarde es!-exclamé-Tengo que irme, quedé con mi tía en que la ayudaría a organizar un poco el trastero-.
-Sí, yo también tengo que irme ya-dijo Alex-Todavía estoy liada con la mudanza...No os imagináis la que hay montada en mi casa-rió.
-¡No seáis aguafiestas, jo!-dijo Sam- Con lo bien que lo estábamos pasando...-.
A pesar de las súplicas de Sam, nos levantamos de la mesa.
-La casa de mi tía está por aquí-dije-Hasta mañana Alex, me alegro de volver a verte.-
-Hasta mañana, nos vemos en el instituto.-
-Podríamos quedar para ir todas juntas, ¿no?-propuso Sam.-Alex puede pasar a recogerme y después vamos a buscarte a ti, Danna.¿Os parece?-.
-Por mi está bien, dijo Alex.-
-Por mi también-dije.-
-Pues entonces decidido, nos vemos mañana.-contestó Sam sonriente.
-¡Adiós!-dije despidiéndome de ellas.-
Nuestros caminos se separaron. Bajo la tenue luz de las farolas, sentí algo muy especial por dentro.
-Este es el comienzo de una gran amistad-dije para mí misma.Y, en efecto, así fue. Nadie podía imaginar que, en apenas una semana, Sam, Alex y yo llegaríamos a ser las mejores amigas de Landstone y, me atrevería a decir, del mundo.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Capítulo II: ¿Amigo o enemigo? ''Encantada de conocerte'''.
El despertador sonó puntual a las 8 menos cuarto. Con algo de esfuerzo, salí de la cama y casi a tientas llegué al baño. Me lavé la cara y los dientes y me peiné un poco. Volví a mi habitación y escogí la ropa para mi primer día de instituto: unos vaqueros algo ajustados, un jersey morado de cuello alto y unas botas altas negras.
Me recogí el pelo en una trenza hacia el lado. Bajé las escaleras. Un olor a café recién hecho y tostadas inundaba el pasillo.
Mi tía me esperaba en la cocina con un tazón de leche y cereales, como a mí me gustan.
-Buenos días, cariño-dijo mientras me besaba la frente- ¿Qué tal has dormido?
-Muy bien-contesté animada- Gracias por prepararme el desayuno, está delicioso.
-De nada Danna,así será todos los días, lo prometo-contestó sonriendo- Te noto bastante tranquila ¿no?
-La verdad es que lo estoy-dije-Voy a seguir tu consejo.
Tía Rose sonrió y acarició mi mejilla. Terminé el desayuno, me lavé los dientes y subí a por mi mochila. Cuando bajaba, eran las 8 y cuarto.
-Me voy ya tía-dije mientras le besaba la mejilla- Y gracias por todo, de verdad.
-Que tengas un buen día, cielo-contestó colocándome bien el cuello del jersey.
Salí de casa y me dirigí al instituto. Estaba a unos 10 minutos a pie.
Cuando llegué, me paré un momento en el recibidor para buscar alguien o algo que me orientara.Nada. Entonces, vi un papel colocado en un tablón de corcho a mi derecha, así que me acerqué para ver si allí podría encontrar el número de mi clase. Pero en ese momento, sonó el timbre y una avalancha de adolescentes entró apresurada por la puerta. A empujones y codazos, me apartaron unos metros del tablón, por lo que no alcanzaba a ver nada de lo que ponía en el papel. Asomé la cabeza por encima de la multitud, pero seguía sin ver nada. Entonces, de la nada, apareció una mano que me tocó el hombro y una voz preguntó:
-¿Estás buscando tu clase, verdad?-.
Me giré para ver de quién se trataba.Quedé muda. Un chico alto y esbelto, de pelo castaño y alborotado, y de grandes ojos marrones se encontraba detrás de mí.
-S...Sí-contesté tímida.
-Dime tu nombre, te ayudaré a buscarla.-
-Da...Daniela McKeynn-respondí.
No soy tartamuda ni nada por el estilo, pero delante de aquel chico las palabras me salía entrecortadas.
-Veamos...-comenzó a buscar en el papel-Dakota, Dalila, Dalma... ¡Daniela! Aquí está...¡Vaya!.-
-¿Pasa algo?-pregunté asustada.-
No, es sólo que estás en mi clase- contestó sonriendo- Hola me llamo William, para los amigos, Will. Me has dicho que te llamas Daniela, ¿verdad?.-
-Sí, pero puedes llamarme Danna.-
-Está bien , Danna-dijo mirando el reloj-Será mejor que vayamos a clase, el profesor no tardará en llegar.-
Tan solo sonreí levemente. El chico siguió recto y cogió las escaleras de la izquierda, que llevaban a un amplio pasillo, donde estaba la biblioteca y unos servicios.
Después, entró a una clase, que llevaba el número 11. Yo le seguí, y cuando entré todos se quedaron mirándome como pasmarotes. Me sentí algo avergonzada, pero tras unos instantes, todos volvieron a hacer lo que estaban haciendo. Me senté en un pupitre, y abrí la mochila. De repente, una chica se me acercó y me tocó el hombro.
-¡Hola!-exclamó- Me llamo Sam, encantada.-
-Yo soy Daniela, Danna para los amigos-contesté sonriendo- Encantada de conocerte.-
La chica se sentó en el pupitre que había al lado del mío, y empezamos a hablar. Era realmente simpática y muy divertida.
-Oye-dijo de pronto-He visto que venías con William Catsage, ¿no?.-
-Sí...-contesté-Me vio buscando la lista de las aulas y se ofreció a ayudarme a encontrar la mía.-
-Interesante...-dijo Sam- Es un gran chico, yo lo conozco desde que éramos unos enanos, pero ten cuidado. ..Ahora mismo está saliendo con una arpía pelirroja de armas tomar.-
Algo dentro de mí se desanimó levemente. ¿Así que tenía novia? Vaya chasco...
-¿Ah sí?-dije.
-¿Ves aquella chica que está sentada en le ventana? Se llama Carla, las que hay a su lado son sus secuaces, Helen y Laura.No se despegan de ella ni un segundo.-me dijo en voz baja.-
Miré disimuladamente. Una chica pelirroja de ojos oscuros me miraba fijamente, y las chicas que le acompañaban no paraban de cuchichear mirando hacia donde yo estaba.
-Sí, ya la veo...-dije- Pero, ¿ por qué me mira así?.-
Sam rió.
-Conociéndola, debe estar que se sube por las paredes porque has llegado con Will.-
En ese momento, entró el profesor, y la clase comenzó. Will estaba sentado unos pupitres más atrás, en la fila de al lado. De vez en cuando, me miraba y sonreía, y yo le devolvía la sonrisa, aunque sentía que me derretía. Y también notaba la mirada fulminante de Carla sobre mí.
No presté demasiada atención a las explicaciones del profesor de lengua. Miraba hacia la ventana y no podía evitar sentirme contenta. Una nueva amiga y un chico guapísimo habían aparecido en mi vida de un día para otro.Sí, definitivamente, era feliz.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Capítulo I: Landstone, vida nueva.
Hola, me llamo Daniela McKeynn, pero para los amigos, soy Danna. Vivía con mis padres en Westwood, pero por motivos de trabajo, mis padres tuvieron que salir del país y yo me quedé con tía Rose en Landstone, una ciudad cerca de Westwood.
Allí viví muchos momentos, conocí a mucha gente...Y también conocí sentimientos, sentimentos que, hasta entonces, jamás había experimentado.Será mejor que empiece desde el principio...
Pues bien, llegué a Landstone en enero, unos días antes de empezar el curso en Grandhill, el instituto de la cuidad.
Durante esos días, me entretuve en decorar mi habitación, y tía Rose me ayudó a desempacar mis cosas.
El último día de vacaciones,mientras tía Rose arreglaba los papeles de mi inscripción en el instituto, salí un poco a conocer la ciudad. Cerca de casa había una heladería, llamada ''Ice&Cream'' y algunas tiendas. La ciudad era bonita, los edificios eran altos y las calles amplias avenidas por donde pasaban los coches. A unos 15 minutos de casa, estaba la playa.
La arena era fina y blanca, y las aguas de color azul cristalino. A pesar de estar en invierno, en la calle hacía un clima muy agradable, y las temperaturas no eran tan bajas como en Westwood.
Después de dar una vuelta, volví a casa. Me tomé un chocolate y subí a mo habitación. Media hora después, tía Rose llegó a casa.
-¡Danna, ya estoy en casa!-dijo desde las escaleras.
Salí de mi habitación para saludarla y preguntarle cómo le había ido con los papeles del instituto.
-Empiezas mañana, a partir de las 8:30 ¿de acuerdo?-dijo mientras se ponía las zapatillas de estar en casa.
-Sí, está bien...-dije-¿Tengo que llevar libros o algo por el estilo?-
-No, el director Griffin me ha dicho que los libros te los darán mañana en clase-contestó.
Me senté en el sofá del salón, y estuve viendo la televisión hasta que tía Rose sirvió la cena.
-Danna, cariño-dijo tía Rose mientras me servía un plato de sopa-¿Te preocupa algo?-
Tía Rose tenía un sexto sentido para detectar preocupaciones.Era como si supiera, con tan sólo mirarme a los ojos, si algo me ocurría.
-Bueno...-contesté-Me preocupa no encajar en la clase, ser algo así como...no sé...una especie de...-
-Bicho raro, ¿no?-dijo tía Rose-
-Sí, algo así.-respondí.
-Tranquila, Danna.-dijo acariciando mi cara-Eres una chica muy dulce, seguro que haces amigos muy pronto. No te resultará difícil encajar, ya lo verás.-
Tan sólo sonreí. Tía Rose era una gran persona, y con tan solo decirme esas palabras, ya me sentía mucho mejor.
Tras cenar, ayudé a tía Rose a quitar la mesa, le di un beso de buenas noches y subí a mi habitacón. Me puse el pijama y preparé todo para el día siguiente.
-Mañana será un gran día, ya lo verás-dije para mí misma.
Y. tras decir esto, me metí en la cama y me dormí.
Allí viví muchos momentos, conocí a mucha gente...Y también conocí sentimientos, sentimentos que, hasta entonces, jamás había experimentado.Será mejor que empiece desde el principio...
Pues bien, llegué a Landstone en enero, unos días antes de empezar el curso en Grandhill, el instituto de la cuidad.
Durante esos días, me entretuve en decorar mi habitación, y tía Rose me ayudó a desempacar mis cosas.
El último día de vacaciones,mientras tía Rose arreglaba los papeles de mi inscripción en el instituto, salí un poco a conocer la ciudad. Cerca de casa había una heladería, llamada ''Ice&Cream'' y algunas tiendas. La ciudad era bonita, los edificios eran altos y las calles amplias avenidas por donde pasaban los coches. A unos 15 minutos de casa, estaba la playa.
La arena era fina y blanca, y las aguas de color azul cristalino. A pesar de estar en invierno, en la calle hacía un clima muy agradable, y las temperaturas no eran tan bajas como en Westwood.
Después de dar una vuelta, volví a casa. Me tomé un chocolate y subí a mo habitación. Media hora después, tía Rose llegó a casa.
-¡Danna, ya estoy en casa!-dijo desde las escaleras.
Salí de mi habitación para saludarla y preguntarle cómo le había ido con los papeles del instituto.
-Empiezas mañana, a partir de las 8:30 ¿de acuerdo?-dijo mientras se ponía las zapatillas de estar en casa.
-Sí, está bien...-dije-¿Tengo que llevar libros o algo por el estilo?-
-No, el director Griffin me ha dicho que los libros te los darán mañana en clase-contestó.
Me senté en el sofá del salón, y estuve viendo la televisión hasta que tía Rose sirvió la cena.
-Danna, cariño-dijo tía Rose mientras me servía un plato de sopa-¿Te preocupa algo?-
Tía Rose tenía un sexto sentido para detectar preocupaciones.Era como si supiera, con tan sólo mirarme a los ojos, si algo me ocurría.
-Bueno...-contesté-Me preocupa no encajar en la clase, ser algo así como...no sé...una especie de...-
-Bicho raro, ¿no?-dijo tía Rose-
-Sí, algo así.-respondí.
-Tranquila, Danna.-dijo acariciando mi cara-Eres una chica muy dulce, seguro que haces amigos muy pronto. No te resultará difícil encajar, ya lo verás.-
Tan sólo sonreí. Tía Rose era una gran persona, y con tan solo decirme esas palabras, ya me sentía mucho mejor.
Tras cenar, ayudé a tía Rose a quitar la mesa, le di un beso de buenas noches y subí a mi habitacón. Me puse el pijama y preparé todo para el día siguiente.
-Mañana será un gran día, ya lo verás-dije para mí misma.
Y. tras decir esto, me metí en la cama y me dormí.
Capítulo VII: Continúan las visitas. ''No te voy a dejar sola''
Desperté bruscamente. El dolor de cabeza era insoportable.Había pasado una hora durmiendo, o al menos, intentando conciliar el sueño. Di algunas cabezadas, pero no lo suficientemente profundas como para caer rendida. Me levanté despacio. Todo me daba vueltas. Cogí el termómetro de la mesilla de noche y me lo puse. Sonó. 38 de fiebre; me había vuelto a subir. Necesitaba algo para calmar el dolor de cabeza y el malestar que tenía en todo el cuerpo. Salí a duras penas de la habitación y bajé cuidadosamente las escaleras. Entré en la cocina y abrí el amarillo de las medicinas. Busqué las aspirinas y con un poco de agua, me tomé una.
Me dirigí al salón y me tumbé en el sofá. No podía tenerme en pie.
De pronto, sonó el timbre. ¡Otra vez no!
Me levanté tambaleándome y me dirigí al recibidor. Respiré hondo y dudé.¿Y si era Carla otra vez? Me armé de valor y abrí.
Ojos como platos.
-Hola Danna, ¿vengo en mal momento?-.
-No, para nada-contesté sonriendo-Estaba tumbada en el sofá;pasa-.
Will sonrió y entró en casa. Él iba delante, y yo detrás. No podía creerlo. ¡Había venido! Menos mal que abrí; dudé bastante al pensar que podía ser Carla que volvía a molestarme.
Entramos en el salón, estiracé la manta arrugada donde había estado tumbada y le invité a que se sentara.
-¿Quieres tomar algo?-pregunté.
-Un vaso de agua no estaría mal-dijo sonriente.
-Anda hombre, para una vez que vienes no voy a ponerte un mísero vaso de agua-reí.
Will rió también.
Entré en la cocina y abrí un cartón de zumo de naranja. Me serví también un vaso, y vacié en un plato una bolsa de delicias de chocolate que había comprado tía Rose. Lo puse todo sobre una bandeja y lo llevé al salón.
-No hacía falta que te molestaras de verdad-dijo Will ayudándome a poner la bandeja sobre la mesa.
Sonreí. Me sentía algo mejor, pero aún estaba mareada, y sentía que la cabeza me iba a explotar.
-¿Y a qué se debe tu visita?-pregunté sonriente dando un pequeño sorbo al zumo.
-Quería ver cómo estabas-contestó cogiendo una galleta- Como hoy no has ido a clase, y después del chapuzón del sábado, pues...-sonrió al decir esto último.
Reí levemente.
-Correr bajo la lluvia no me sienta bien-contesté.
Will soltó una carcajada.
-¿Te has resfriado mucho?-preguntó algo más serio.
-Bueno, es un pequeño catarro, lo que pasa es que se me ha bajado al estómago y también me duele-contesté-Pero nada del otro mundo-.
Will bajó un poco la mirada.
-Lo siento-dijo entonces-Fue mi culpa...-
Lo miré un poco sorprendida.
-Anda no seas tonto-dije dulcemente-Lo hiciste para ayudarme, la que te tiene que pedir perdón soy yo...-.
-¿Y eso por qué?-preguntó extrañado.
Dudé si decirlo o no.
-Porque...Por mi culpa...A lo mejor has tenido algún problema con Carla...-
Will entonces soltó otra carcajada. Lo miré extrañada y muy sorprendida.
Will entendió que no sabía el por qué de su reacción.
-A estas alturas...Una discusión más con ella no tiene importancia...-
Sonreí forzada.
-Aún así...Es tu novia y quizás...-dije agachando la mirada.
-Por poco tiempo-contestó interrumpiéndome.
Me miró a los ojos. No sonreía. Su rostro tampoco estaba serio. Y su mirada desprendía complicidad. Como si quisiera decirme que yo sabía el por qué.
-Por cierto-dijo entonces-El examen de Historia de hoy se ha aplazado hasta el jueves-.
-¿Ah sí?-contesté-¿Y eso?-.
-La profesora también está enferma-sonrió-Le habrás pegado el catarro-.
Reí.
-¿Por vía satélite no?Porque de otra manera...-dije burlona.
Reímos a la vez.
De repente, sentí un escalofrío. Y un pinchazo en la cabeza. Me puse las manos en la frente. Me había vuelto a subir la fiebre.
-¿Qué te pasa, Danna?-preguntó Will, al ver la palidez de mi rostro.
-N...Nada...-contesté tartamudeando-Creo que vuelvo a tener fiebre...-.
De repente, Will se aproximó mucho a mí. Estábamos frente con frente. Podía sentir su aliento sobre mis labios. Olía a naranja.
-Cierto, tienes fiebre-dijo separando su frente de la mía- Y no poca-.
-I...Iré a por el termómetro...Debe de estar en la cocina...-dije a duras penas.
-¿Quieres que vaya yo? No estás para levantarte-se ofreció Will-.
-No importa...Iré yo-contesté esbozando una forzada sonrisa-.
Will me miró preocupado.
-De verdad, no pasa nada-dije.
Me levanté con cuidado. Caminé hasta la puerta del salón. Pero, de pronto, se me nubló la vista. Me fallaron las fuerzas, las piernas flojearon.Y caí al suelo inconsciente.
-¡¡Danna!!-gritó Will al verme en el suelo.
Abrí los ojos despacio. Veía algo borroso.Parpadeé. Vi a Will. Su cara estaba pálida.
-¡Danna!-exclamó-¡Menos mal que estás bien!-.
Sonaba alarmado y asustado.
-¿D...Dónde estoy?-pregunté casi susurrando.
-En el salón de tu casa...-contestó con el tono de voz más relajado-Te desmayaste al levantarte, y te tumbé en el sofá...No sabía qué hacer ni a quién llamar...Por eso te puse un trapo con agua fría en la cabeza, y parece que ha funcionado-.
Así que me había desmayado...Puf.
Intenté incorporarme, y Will me ayudó.
-Despacio...-dijo agarrándome de la espalda.
Su rostro seguía pálido.
-Menudo susto me has dado Danna-dijo preocupado-.
-Lo siento mucho Will-dije algo avergonzada- Debes de haber pasado un mal rato...Te recompensaré-.
-La mejor recompensa que me has podido dar es despertarte y estar bien-dijo acariciándome levemente la mejilla.
Su mirada había cambiado. No reflejaba miedo. Ahora era muy dulce, al igual que su sonrisa.
-No sé cómo puedo darte las gracias, Will-dije.
-No tienes que dármelas, cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo-contestó.
Miró el reloj que llevaba en la muñeca derecha.
-Si tienes que irte o hacer algo no pasa nada, de verdad-dije-Estoy mejor, además mi tía no tardará en llegar-.
-No, no y no-dijo rotundo-¿Y si te vuelves a desmayar, qué? No te voy a dejar sola, ni ahora ni nunca, ¿está bien?-.
Sus palabras me sorprendieron, y llegaron a lo más profundo de mi ser. Era perfecto. Y lo necesitaba. Lo necesitaba como al aire para respirar.
-De verdad Will, estaré bien-dije insistiendo-Puedes irte si tienes cosas que hacer-.
Will me miró y suspiró. Y miró de nuevo su reloj.
-Porque son unos recados algo urgentes para mi abuela, que si no, me quedaría contigo-dijo.
Sonreí. En realidad no quería que se fuera. Pero si tenía cosas importantes que hacer no le iba a obligar a quedarse.
Se levantó, y me ayudó a hacer lo mismo con cuidado. Le acompañé al recibidor, y abrí la puerta.
-Para cualquier cosa, ya sabes que puedes llamarme-dijo-¿Tienes mi número, no?-.
Asentí sonriente con la cabeza.
-Cuídate mucho, Danna-dijo con su dulce mirada-¿De acuerdo?-.
-Tranquilo-dije sonriendo.
Y, entonces, se acercó lentamente a mí, y me dio un beso en la frente.
Me sonrojé.
-Te lo debía-rió -Espero verte mañana, pero solo si estás mejor-.
Sonreí y moví la mano en señal de despedida. Bajó los escalones de la puerta y avanzó hasta la verja.
Me guiñó un ojo y volvió a sonreír. Cerró la verja y se perdió en la calle.
Suspiré y cerré la puerta. Me apoyé en ella, sonreí. Era una sonrisa de felicidad, pero sobretodo, de enamorada. Sí, estaba profundamente enamorada de Will. Ya no había vuelta atrás. Él había despertado cosas en mí que jamás pensé que pudiera llegar a sentir.
Entré en el salón y me tumbé de nuevo. Seguía teniendo fiebre. Me tapé con una pequeña manta y me acurruqué. Sonreí de nuevo, y me dormí.Esta vez, profundamente.
Me dirigí al salón y me tumbé en el sofá. No podía tenerme en pie.
De pronto, sonó el timbre. ¡Otra vez no!
Me levanté tambaleándome y me dirigí al recibidor. Respiré hondo y dudé.¿Y si era Carla otra vez? Me armé de valor y abrí.
Ojos como platos.
-Hola Danna, ¿vengo en mal momento?-.
-No, para nada-contesté sonriendo-Estaba tumbada en el sofá;pasa-.
Will sonrió y entró en casa. Él iba delante, y yo detrás. No podía creerlo. ¡Había venido! Menos mal que abrí; dudé bastante al pensar que podía ser Carla que volvía a molestarme.
Entramos en el salón, estiracé la manta arrugada donde había estado tumbada y le invité a que se sentara.
-¿Quieres tomar algo?-pregunté.
-Un vaso de agua no estaría mal-dijo sonriente.
-Anda hombre, para una vez que vienes no voy a ponerte un mísero vaso de agua-reí.
Will rió también.
Entré en la cocina y abrí un cartón de zumo de naranja. Me serví también un vaso, y vacié en un plato una bolsa de delicias de chocolate que había comprado tía Rose. Lo puse todo sobre una bandeja y lo llevé al salón.
-No hacía falta que te molestaras de verdad-dijo Will ayudándome a poner la bandeja sobre la mesa.
Sonreí. Me sentía algo mejor, pero aún estaba mareada, y sentía que la cabeza me iba a explotar.
-¿Y a qué se debe tu visita?-pregunté sonriente dando un pequeño sorbo al zumo.
-Quería ver cómo estabas-contestó cogiendo una galleta- Como hoy no has ido a clase, y después del chapuzón del sábado, pues...-sonrió al decir esto último.
Reí levemente.
-Correr bajo la lluvia no me sienta bien-contesté.
Will soltó una carcajada.
-¿Te has resfriado mucho?-preguntó algo más serio.
-Bueno, es un pequeño catarro, lo que pasa es que se me ha bajado al estómago y también me duele-contesté-Pero nada del otro mundo-.
Will bajó un poco la mirada.
-Lo siento-dijo entonces-Fue mi culpa...-
Lo miré un poco sorprendida.
-Anda no seas tonto-dije dulcemente-Lo hiciste para ayudarme, la que te tiene que pedir perdón soy yo...-.
-¿Y eso por qué?-preguntó extrañado.
Dudé si decirlo o no.
-Porque...Por mi culpa...A lo mejor has tenido algún problema con Carla...-
Will entonces soltó otra carcajada. Lo miré extrañada y muy sorprendida.
Will entendió que no sabía el por qué de su reacción.
-A estas alturas...Una discusión más con ella no tiene importancia...-
Sonreí forzada.
-Aún así...Es tu novia y quizás...-dije agachando la mirada.
-Por poco tiempo-contestó interrumpiéndome.
Me miró a los ojos. No sonreía. Su rostro tampoco estaba serio. Y su mirada desprendía complicidad. Como si quisiera decirme que yo sabía el por qué.
-Por cierto-dijo entonces-El examen de Historia de hoy se ha aplazado hasta el jueves-.
-¿Ah sí?-contesté-¿Y eso?-.
-La profesora también está enferma-sonrió-Le habrás pegado el catarro-.
Reí.
-¿Por vía satélite no?Porque de otra manera...-dije burlona.
Reímos a la vez.
De repente, sentí un escalofrío. Y un pinchazo en la cabeza. Me puse las manos en la frente. Me había vuelto a subir la fiebre.
-¿Qué te pasa, Danna?-preguntó Will, al ver la palidez de mi rostro.
-N...Nada...-contesté tartamudeando-Creo que vuelvo a tener fiebre...-.
De repente, Will se aproximó mucho a mí. Estábamos frente con frente. Podía sentir su aliento sobre mis labios. Olía a naranja.
-Cierto, tienes fiebre-dijo separando su frente de la mía- Y no poca-.
-I...Iré a por el termómetro...Debe de estar en la cocina...-dije a duras penas.
-¿Quieres que vaya yo? No estás para levantarte-se ofreció Will-.
-No importa...Iré yo-contesté esbozando una forzada sonrisa-.
Will me miró preocupado.
-De verdad, no pasa nada-dije.
Me levanté con cuidado. Caminé hasta la puerta del salón. Pero, de pronto, se me nubló la vista. Me fallaron las fuerzas, las piernas flojearon.Y caí al suelo inconsciente.
-¡¡Danna!!-gritó Will al verme en el suelo.
Abrí los ojos despacio. Veía algo borroso.Parpadeé. Vi a Will. Su cara estaba pálida.
-¡Danna!-exclamó-¡Menos mal que estás bien!-.
Sonaba alarmado y asustado.
-¿D...Dónde estoy?-pregunté casi susurrando.
-En el salón de tu casa...-contestó con el tono de voz más relajado-Te desmayaste al levantarte, y te tumbé en el sofá...No sabía qué hacer ni a quién llamar...Por eso te puse un trapo con agua fría en la cabeza, y parece que ha funcionado-.
Así que me había desmayado...Puf.
Intenté incorporarme, y Will me ayudó.
-Despacio...-dijo agarrándome de la espalda.
Su rostro seguía pálido.
-Menudo susto me has dado Danna-dijo preocupado-.
-Lo siento mucho Will-dije algo avergonzada- Debes de haber pasado un mal rato...Te recompensaré-.
-La mejor recompensa que me has podido dar es despertarte y estar bien-dijo acariciándome levemente la mejilla.
Su mirada había cambiado. No reflejaba miedo. Ahora era muy dulce, al igual que su sonrisa.
-No sé cómo puedo darte las gracias, Will-dije.
-No tienes que dármelas, cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo-contestó.
Miró el reloj que llevaba en la muñeca derecha.
-Si tienes que irte o hacer algo no pasa nada, de verdad-dije-Estoy mejor, además mi tía no tardará en llegar-.
-No, no y no-dijo rotundo-¿Y si te vuelves a desmayar, qué? No te voy a dejar sola, ni ahora ni nunca, ¿está bien?-.
Sus palabras me sorprendieron, y llegaron a lo más profundo de mi ser. Era perfecto. Y lo necesitaba. Lo necesitaba como al aire para respirar.
-De verdad Will, estaré bien-dije insistiendo-Puedes irte si tienes cosas que hacer-.
Will me miró y suspiró. Y miró de nuevo su reloj.
-Porque son unos recados algo urgentes para mi abuela, que si no, me quedaría contigo-dijo.
Sonreí. En realidad no quería que se fuera. Pero si tenía cosas importantes que hacer no le iba a obligar a quedarse.
Se levantó, y me ayudó a hacer lo mismo con cuidado. Le acompañé al recibidor, y abrí la puerta.
-Para cualquier cosa, ya sabes que puedes llamarme-dijo-¿Tienes mi número, no?-.
Asentí sonriente con la cabeza.
-Cuídate mucho, Danna-dijo con su dulce mirada-¿De acuerdo?-.
-Tranquilo-dije sonriendo.
Y, entonces, se acercó lentamente a mí, y me dio un beso en la frente.
Me sonrojé.
-Te lo debía-rió -Espero verte mañana, pero solo si estás mejor-.
Sonreí y moví la mano en señal de despedida. Bajó los escalones de la puerta y avanzó hasta la verja.
Me guiñó un ojo y volvió a sonreír. Cerró la verja y se perdió en la calle.
Suspiré y cerré la puerta. Me apoyé en ella, sonreí. Era una sonrisa de felicidad, pero sobretodo, de enamorada. Sí, estaba profundamente enamorada de Will. Ya no había vuelta atrás. Él había despertado cosas en mí que jamás pensé que pudiera llegar a sentir.
Entré en el salón y me tumbé de nuevo. Seguía teniendo fiebre. Me tapé con una pequeña manta y me acurruqué. Sonreí de nuevo, y me dormí.Esta vez, profundamente.
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