Enero pasó rápido y muy pronto llegó febrero. El clima no era propio de invierno, era muy agradable y en la calle bastaba una chaqueta y un jersey para no pasar frío. Sam y Alex congeniaron muy bien, y desde el día que quedamos en el Ice&Cream, siempre estábamos juntas. Mi relación con Will iba viento en popa; hablábamos mucho en clase, y en el recreo, y de vez en cuando me ayudaba a estudiar en la biblioteca. Cada día me iba gustando un poco más...Hasta que pasó lo inevitable: me di cuenta de que estaba enamorada. De él, de aquel chico alto y espectacular que me ayudó aquella mañana a encontrar mi clase en mi primer día de instituto. Pero por otra parte, y pensándolo bien...¿Qué culpa tenía yo?Will era lo suficientemente dulce y atractivo como para que cualquier chica que lo conociera se sintiera atraída por él desde el primer momento...
La mañana del 4 de febrero,Sam y Alex pasaron a por mí para ir al instituto. Por el camino y como de costumbre, hablábamos del instituto, las chicas, los chicos... Pero, de pronto, una voz a nuestras espaldas nos pidió que paráramos.¡Era él! Algo ahogado, Will nos alcanzó.
-¡Hay que ver cómo corren las chicas hoy en día!-bromeó sonriendo.
-Eso eres tú, que cada día corres menos-bromeó Sam.
Se dio cuenta de que mi cara empezó a enrojecer.
-Se dice buenos días, ¿eh?-le codeó.
Will rió. Tenía una sonrisa tan bonita...
-¡Buenos días chicas!-dijo alegremente-Y buenos días Danna-volvió a sonreír.
Pausa.Roja como un tomate. De nuevo pausa.
-Buenos días, Will-contesté también sonriendo, quizás para disimular el horroroso color rojizo que había adquirido mi rostro.
Sam y Alex iban hablando con él por el camino. Pero yo tan solo sonreía levemente de vez en cuando...¿Se había dirigido particularmente a MI?
No podía creerlo.Me había saludado, me había saludado...
-¡Danna!-exclamó Sam de repente-¿Me estás escuchando?.-
Levanté la cabeza precipitadamente. Sam, Alex y Will estaban en frente de mí. Alex reía por lo bajo, al igual que Will, pero Sam me miraba algo más seria.
-Qué...¿Qué decías?-pregunté despistada.-
Carcajada general.
-¡Que si vienes este sábado al Ice&Cream!-exclamó riendo también-Ha sido idea de Will...-.
Me dio un pequeño codazo.
-S...Sí, claro-dije con una sonrisa.-
-Pues entonces, está decidido: este sábado nos vemos allí-dijo Will-¡Nos vemos luego chicas! Y.. ¡a ver si no te duermes en clase, despistadilla!-terminó diciendo, mientras me daba un golpecito en la nariz.
Otra vez roja.
Estábamos en la puerta del instituto. Vi cómo Will se acercaba a un grupo de chicos y entraba con ellos a clase.Sam y Alex también estaban entrando.
-¡Danna!-exclamó de nuevo Sam-¿Se puede saber qué te pasa hoy?¡Parece que estás en otro mundo!.-
-Lo siento Sam...Es que...-
-Tu despiste tiene nombre y apellidos-dijo Alex bromeando-William Catsage.-
-¿Qué?-exclamé-¡No, no y no!.-
-Sí, sí...Catsage la tiene loquita- se unió Sam con su característico tono de maruja de pueblo-¡No hay más que ver cómo se ha puesto cuando le ha rozado la nariz...!-.
-¡Os digo que no!-exclamé pegándoles golpecitos en los brazos.-
Y así, riendo y bromeando, entramos en el aula. Will ya estaba allí y, como siempre, Carla estaba a su lado, haciéndole tonterías y riendo sin sentido.
Cuando entramos, Will nos saludó con la mano. Y, a mí, precisamente a mí, me guiñó un ojo.
Esta vez no me puse tan colorada, pero aún así se me escapó esa sonrisilla tonta de enamorada que todas las chicas tenemos por naturaleza.
Carla me miró tan fríamente que sentí que el corazón se me iba a paralizar.
El profesor entró y la clase comenzó. Como de costumbre, y más aún después de lo de aquella mañana, solo podía pensar en él, en Will, en Catsage, como lo llamaban sus amigos.
A diferencia de otras veces, la hora se me pasó bastante rápido.
Sonó el timbre y todo el mundo recogió sus cosas. Tocaba Educación Física. Metí el libro y el cuaderno en mi mochila y cogí en la mano el estuche y la agenda. El delegado de mi clase, James Dunkan, era el típico chico empollón y agobiante que no te deja respirar ni un segundo con sus teorías y estupideces.
-¡Vamos Danna, que tengo que cerrar la clase!-me apremió- Si hicieras como yo, que preparo las cosas diez minutos antes de que toque y...-
Salí de clase, dejando a James hablando solo. Como llevaba algo de prisa, aligeré el paso. Pero, al doblar la esquina para llegar a las escaleras, me tropecé con algo. No era la pared... Las paredes no gritan.
-¡Estúpida!-gritó Carla.-
Abrí los ojos. Ambas estábamos en el suelo. Ella, algo dolorida, estaba siendo ayudada a levantarse por Helen y Laura. Yo,por el contrario, era incapaz de parpadear ante los chillidos que emitía mientras volvía a ponerse de pie.
-Lo..Lo siento...Yo...-dije.-
-¿Tú? ¡Tú!-exclamó- ¡Siempre tienes que ser tú!
No sabía qué hacer. Tenía lágrimas en los ojos.Me sentía muy mal.
-¡Carla!-exclamó una voz. Era la de Will- ¡¿ Por qué tienes que ser siempre tan desagradable?¡.-
Alex y Sam aparecieron y me ayudaron a levantarme. Miraron muy serias a Carla.
-¡Will!...Yo...-titubeó- ¡Es que siempre tiene que estar en medio!..-
-¿En medio?-exclamó Sam- Si fueras por la baranda como todo el mundo no hubiera pasado nada, pero claro, como siempre tienes que ir en mitad, dando la nota, pues...-
-Déjalo, no pasa nada-dije-Lo siento Carla.-
Y, diciendo esto, me dispuse a recoger mis cosas del suelo. Will se agachó para ayudarme.
-No le hagas caso, es un tremenda antipática-dijo Will sonriendo- Me recuerda a mi abuela, cuando rompí uno de sus jarrones favoritos...¡La voz es idéntica!-
Carcajada. Era un chico estupendo. Me había quitado las ganas de llorar en tan solo un instante.
Carla se había ido, con su orgullo malherido y sus dos compañeras, sin decir ni una palabra más.
Y es que, como dicen por ahí, a veces una imagen vale más que mil palabras.
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