viernes, 8 de marzo de 2013

Capítulo IX: La apuesta. ''Acabarás por enamorarte de mí''.

Bajamos de la terraza en silencio. Yo estaba muy feliz, pero quizás no era ese el mejor momento para demostrarlo. Will no parecía afectado, iba sonriente como siempre, aunque caminaba algo pensativo. Cuando entramos en el aula, Sam y Alex me miraron ansiosas, haciéndome gestos para que me acercara a ellas y les contara todo. Por otra parte, Carla sollozaba en una esquina del aula junto a Helen y Laura, y me miraba desafiante y llena de odio. Cuando llegué a mi pupitre, Sam y Alex se abalanzaron sobre mí.
-¿Qué ha pasado?-exclamó Sam.
-¡Venga, no nos dejes con la intriga!-inquirió Alex.
Iba a empezar a contarles todo cuando la profesora de matemáticas entró en clase y todo el mundo volvió a su sitio. Sam y Alex hicieron lo mismo, aunque con cara de fastidio seguían susurrándome que tenía que contarles todo en cuanto saliéramos de clase.
Pasé el resto de la mañana sumergida en mis propios pensamientos, sin prestar la más mínima atención a ninguna de las clases. No podía creer aún que Will hubiera terminado su relación con Carla, me parecía como una alucinación...
El timbre que anunciaba el fin de las clases sonó, y todos recogimos deprisa y salimos del aula atropelladamente. En la puerta, Sam y Alex se reunieron conmigo, y les conté que Will y Carla por fin habían roto.
-¡BIEN!-exclamó Sam sonriente- Sabía que aún quedaba alguna neurona en el cerebro de Will-.
-Me alegro mucho por ti, Danna-dijo Alex colocándose a mi lado-Ahora tienes vía libre para terminar de conquistarlo-.
Íbamos caminando por el patio cuando de repente Carla, Helen y Laura se pararon delante de nosotras y nos miraron desafiantes.
-Pues sí va a ser verdad que el barrendero está de vacaciones-dijo Sam irónica-Mira dónde se ha dejado tres basuras-.
-Ja,ja-dijo Helen- Sam y sus estupideces, tan divertidas e inoportunas como siempre-.
-¿Qué queréis?-dijo Alex desconfiada.
-Solo vengo a dejarle un par de cosas claras a la mosca muerta que tienes a tu lado-contestó Carla odiosamente.
-Cuidado con lo que dices Carla-dijo Sam dando un paso al frente- Siempre hay tiempo de que te tragues tus palabras-.
-Esto no va contigo, Sam-contestó Carla casi sin inmutarse- Solo quería decirle a Danna que tenga mucho cuidado de meterse con Will. Puede que ya no sea mi novio, pero eso no durará mucho tiempo, os lo aseguro. Sé perfectamente lo primero que pasó por su cabecita cuando Will le contó que habíamos terminado...Seguro que pensó que podría llegar a enamorarlo...-las 3 rieron-Pobre ilusa-.
-¿Has terminado?-preguntó Sam mirándola de arriba a abajo-No queremos perder nuestro tiempo escuchando a 3 arpías como vosotras-.
-Tranquila, ya nos vamos-contestó Carla- Danna, ya lo sabes querida. No te acerques a Will, estás advertida-.
-Si crees que amenazándola vas a frenar lo que ya es inminente estás muy equivocada-dijo Alex poniéndose a la altura de Sam- Eres penosa, Carla-.
Las 3 se dieron media vuelta y se alejaron de nosotras. Sam y Alex se acercaron y  me abrazaron.
-No le hagas caso,es una envidiosa-dijo Sam.
Asentí y continuamos el camino de vuelta a casa.
-Escuchad-dijo Sam mirando el móvil- Me acaba de llegar un SMS de una chica de clase...Parece ser que esta tarde hay un partido de hockey en el pabellón municipal, y juega el equipo de Aaron,¿queréis que vayamos?-.
-Por mí está bien-contesté animada.
Alex abrió los ojos y sacudió la cabeza en señal de negación.
-¿Por qué no, Alex?-preguntó Sam.
-Porque no pienso ir a ver a ese chulo redomado jugar-contestó precipitada.
-Pues no lo veas a él, fíjate en el resto del equipo-dijo Sam irónica- O es...¿que no puedes fijarte en nadie más?-.
Alex la miró desafiante y le dio un golpecito en el brazo.
-Vamos Alex, será divertido-dije intentando convencerla- Además si ganan, seguro que nos invitan a tomar algo como suelen hacer-.
Alex se mordió los labios y miró hacia arriba con fastidio.
-Está bien-asintió por fin.
-Genial, entonces nos vemos esta tarde a las 6 en el pabellón,¿vale?-dijo Sam.
Alex y yo asentimos.
Tras llegar a casa y almorzar, me duché y preparé para salir. Me puse unos vaqueros rasgados con una sudadera azul, y unas zapatillas converse blancas y con tonos del mismo color que la sudadera. En el pelo me recogí una cola alta y el flequillo hacia el lado. Tía Rose iba a salir también, así que no hubo problema. A las 6 menos cuarto, me puse la chaqueta, algo de perfume y salí tras despedirme de mi tía.
En la puerta del pabellón encontré a Sam, pero Alex aún no había llegado.
-¿Y Alex?-pregunté.
-Aún no ha venido-contestó Sam mirando su móvil-La he llamado un par de veces pero no contesta-.
-Creo que se ha echado atrás y no va a venir...-dije.
-Por su bien espero que no haya hecho eso-contestó Sam-Sabe lo que le espera si nos da plantón-.
Unos minutos después, Alex apareció por la calle con paso tranquilo, sin sobresaltos.
-¡Vamos!-exclamó Sam- El partido va a empezar-.
Saludé a Alex y entramos en el pabellón. Había mucha gente, en su mayoría chicas con pancartas que animaban a los jugadores, en especial a Aaron. Encontramos sitio en una de las últimas filas, y nos sentamos.
Sam divisó en las filas de la grada de enfrente a Will y Jason que animaban a su amigo. Silbó para que la vieran y movió la mano a un lado y a otro para llamar su atención. Finalmente, Jason la vio y nos saludó, al igual que Will. Aaron estaba calentando en el campo, y nos vio saludarle desde la grada. Sam y yo le dimos ánimos, pero Alex no le prestó la más mínima atención. Aaron nos saludó también y sonrió al ver a Alex. El árbitro dio unos minutos después comienzo al partido. La verdad es que ni Sam ni yo entendemos nada de hockey, pero Alex se veía muy entusiasmada con las jugadas del equipo de Aaron.
-¿Pero qué hace ese chico?-exclamaba a cada rato- ¡Pásala estúpido!-.
De vez en cuando se levantaba y exclamaba, hacía movimientos con las manos. Aaron miraba de vez en cuando a donde estábamos y reía mucho al ver el comportamiento de Alex.
Faltaban algo menos de 5 minutos para que terminara el partido. El equipo de Aaron empataba 2-2. De repente, Aaron recibió un buen pase, avanzó y marcó un gol increíble. Todas las gradas se levantaron. Las chicas de las pancartas daban saltos de alegría. Pero él no lo celebró como de costumbre. Tras recibir las felicitaciones de sus compañeros, se paró en seco, levantó la cabeza, miró hacia donde estábamos, sonrió y lanzó un beso.
Sam y yo quedamos petrificadas, y Alex no daba crédito. Toda la grada se giró hacia nosotras y nos miraron incrédulos, especialmente a Alex. Ella, aunque tratara de disimularlo, estaba roja como un tomate.
El partido finalizó, y Jason y Will se acercaron a nosotras. Venían hablando de algo y no paraban de reír.
-¿Qué os pasa a vosotros dos?-dijo Sam.
-Venimos hablando de la ''peculiar'' celebración del último gol de Aaron-contestó Jason-Ha sido verdaderamente inesperado-.
-Se lo ha dedicado a alguien de aquí...-insinuó Will.
-A mí seguro que no-reí.
-Ni a mí-dijo Sam divertida.
Los 4 miramos a Alex con cara de circunstancias.
-¿Qué?-dijo-A mí no me miréis...-.
Los 4 rompimos a reír. En ese momento, apareció Aaron que volvía de ducharse, nos saludó y se acercó a Alex.
-¿Qué te ha parecido el partido?-le preguntó.
-Pshé, no ha estado mal-contestó Alex mirando para otro lado.
Aaron rió.
-¿Y la celebración de mi gol?-preguntó pícaro.
-Ni me he fijado...-contestó Alex.
-Ahora mismo eres la envidia de todo el instituto, ¿sabes?-dijo Aaron acerándose más a Alex.
Por su cara, adivinaba que el corazón le iba a 1000 por hora.
-¿Y eso por qué?-titubeó.
Aaron se acercó a Alex hasta tocar nariz con nariz.
-Acabarás por enamorarte de mí, ya lo verás-dijo con su irresistible tono de voz y su sonrisa encandiladora.
Alex se separó precipitadamente de él, lo miró desafiante y se puso a mi lado, tratando de calmarse.
Jason, Will, Sam y yo habíamos observado atentamente aquella situación. Era obvio que entre Aaron y Alex había química, tensión, algo muy especial. Pero dado la forma de ser de cada uno de ellos, ninguno sabíamos en qué desembocaría esa ''magia'' que había entre ellos.
-¿ Queréis ir a tomar algo?-dijo Aaron sonriente-Invito yo-.
-Claro-contestó Sam-¿Vamos, chicas?-.
Asentí felizmente. Alex titubeó unos instantes, pero tras la insistencia de Sam y mía, acabó accediendo.
Mientras caminábamos los 6 hacia el Ice&Cream me impresioné mucho al ver cómo Aaron y Alex se atraían de una manera tan brutal y a la vez frágil, cómo parecían niños y adultos al mismo tiempo...Cómo parecían odiarse cuando en realidad se morían el uno por el otro.




viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo VIII: La ruptura definitiva.''Esta vez es para siempre''.

Escuché el sonido de las llaves en la cerradura. Abrí los ojos y miré el reloj de mi muñeca. Las ocho y cuarto. Bostecé y me toqué la frente. La fiebre había bajado bastante. Cuando Will se fue, me dejé el paño frío que me había puesto y me dormí. Al parecer, había surtido efecto.
La puerta se abrió totalmente y escuché a tía Rose soltando algunas bolsas en la cocina. Después, la cerró.
-Danna, ya estoy aquí-dijo desde la cocina.
-Estoy en el salón...-contesté.
Tía Rose apareció y se acercó a mí. 
-¿Cómo estás cielo?-preguntó besándome la frente.
-Mejor-dije yo- Ya me ha bajado la fiebre-.
Tía Rose lo comprobó.
-Menos mal-contestó aliviada-Estaba muy preocupada-.
Sonreí.
-Por cierto cariño-dijo entonces poniéndose de pie-¿Has tenido visita?-.
La miré sorprendida.¿Qué le contestaba? Obviamente, la verdad. No era nada malo...¿no?
-Sí...-comencé diciendo- Un amigo de clase ha venido a verme y a preguntarme qué tal estaba y eso...-.
Tía Rose me miró pícara y sonrió.
-¿Un amigo?-dijo- Vaya con mi sobrina...Que tiene ya novietes y no me cuenta nada...-.
¿Novietes? ¿Creía que Will era mi...? Roja como un tomate.
-¿Cómo has sabido que ha venido un amigo?-pregunté cambiando de tema.
-Por la bandeja y los vasos de la cocina-contestó sacando la compra de las bolsas.
¿La bandeja? Miré sobre la mesa. No estaba. No recordaba haberla movido de ahí...Cuando Will se fue, me tumbé y me dormí; no tenía fuerzas casi ni para tenerme en pie. ¿La había quitado él? No había otra posibilidad.
Sonreí. ¿Se puede ser más dulce?
Me levanté del sofá y entré en la cocina.
-Entonces, ¿te encuentras ya mejor?-preguntó de nuevo tía Rose colocando algunas cosas en el frigorífico.
-Sí, ya estoy bastante mejor-dije yo cogiendo una manzana del frutero-Creo que mañana podré volver al instituto-.
Tía Rose sonrió y siguió colocando la compra.
Cenamos a eso de las nueve de la noche, y hacia las diez y media ya estaba en la cama. No paraba de pensar en que al día siguiente volvería a ver a Will, mi querido Will.
A las 7 y media, la alarma del reloj sonó. A diferencia de otras mañanas, no me costó lo más mínimo levantarme. Me vestí y me aseé, y bajé a la cocina para tomar el desayuno. Tía Rose me había preparado un tazón de leche, un vaso de zumo de naranja, unas tostadas y un poco de fruta.
-No voy a poder con todo-reí.
-Has tenido mucha fiebre y tus defensas han bajado-dijo tía Rose-Tienes que repones fuerzas para volver al instituto.
Sonreí y me terminé todo. A las 8 y cuarto, tocaron al timbre. Debían ser Sam y Alex. Cogí mi mochila, me puse los zapatos y el abrigo y le di un beso a tía Rose.
-Que tengas un buen día cariño, si te encuentras mal llámame e iré a recogerte-dijo.
-Muchas gracias tía-.
Avancé por el pasillo y llegué a la puerta. Sam y Alex me recibieron con una sonrisa, y un par de besos por parte de cada una.
-Menos mal que ya estás bien-dijo alegremente Sam mientras caminábamos por la calle- Porque lo estás, ¿no?-.
-Sí, tranquila-reí- Ayer tuve algo de fiebre, pero ya está controlado-.
-Pareces muy contenta-observó Alex- No sueles estar así de camino al instituto...-.
No pude evitar reír al recordar todo lo que había pasado el día anterior.Sam se paró en seco.
-Uy uy uy esa risita...-dijo entonces mirándome a los ojos-.
-Cuenta ahora mismo-sonrió Alex adoptando la misma expresión que Sam.
Exploté riendo y terminé por contarles todo. Se miraron mutuamente mientras caminábamos y empezaron a abrir más la boca conforme les iba contando la historia.
-¿¡QUE CARLA HIZO QUÉ!?-exclamó Sam- Agh... Cuando la pille os juro que...-.
-Esa chica es una caja de sorpresas...Qué caradura-dijo Alex- Pero lo de Will es para desmayarse...Qué bonito y romántico todo...-rió dándome un codazo.
-Parece sacado de una película...Imagínate, ella desmayada, él la recoge, la lleva al sofá, ella despierta y...BESO-dijo Sam dando saltitos y sonriendo.
-No hubo beso...-exclamé.
-Pero seguro que faltó muy poco-dijo Alex.
Entre risas y tonteos llegamos al instituto, donde  la primera persona que vi fue Will.Estaba como de costumbre con Aaron y Jason en la puerta de clase, jugueteando y riendo. Cuando me vio, sonrió y se acercó a mí.
-Creo que voy a ir a la biblioteca un momento...¿Vienes, Alex?-dijo Sam pícara.
-Claro claro-rió Alex sacando la lengua.
Las chicas saludaron a Will y se fueron hacia el final del pasillo.
-Qué alegría verte, Danna-exclamó al verme-¿Cómo estás?-.
-Mucho mejor, gracias-contesté intentando evitar ponerme muy roja-Por cierto, ayer no te dije nada por la fiebre y tal, pero muchas gracias por todo Will...Si tú no hubieras estado allí, quizás me habría puesto peor-.
Will se sonrojó levemente y sonrió.
-No tienes que darlas Danna, los amigos estamos para eso-contestó entrecortadamente.
Mientras hablaba con Will, vi pasar a mi lado a Carla. Sonrió vengativa y sus ojos amenzantes se clavaron en mí. Carla se acercó a nosotros, rodeó a Will por la cadera y lo besó.
Quedé congelada, petrificada. Will se despegó precipitadamente de ella y me miró algo avergonzado. Carla me miró desafiante.
-Buenos días Danna, ¿estás mejor?-dijo irónica.
En ese momento tocó el timbre. Sin decir más, me dirigí a mi sitio y me senté, sacando libros y cuadernos. Intentaba sacar  la imagen de ese beso de mi cabeza, pero era imposible.
Sonó de nuevo el timbre, y vi como Carla pasaba por delante de mí riendo como siempre con Helen y Laura. Unos instantes después, Will pasó por mi lado, pero no me dijo nada. Se dirigió hacia Carla, habló un instante con ella y después salieron juntos de clase. No podía creerlo.
-No lo entiendo-dijo Alex acercándose a mí.
-¿Pero de qué va Will?-exclamó Sam.
Yo no dije nada, no podía. Solo sentía que todo lo que había pasado los últimos días había sido como un sueño muy fugaz, realmente efímero, e incluso tenía la sensación de que muchos detalles que recordaba eran solo productos de mi imaginación.
Poco después, Will volvió sin Carla. La nueva clase comenzó, y Carla no había llegado. La segunda hora transcurrió normal, pero Carla no estaba. Me resultaba muy extraño que ella se saltara una clase, ya que nunca lo hacía. Cuando sonó el timbre que daba comienzo al intercambio de la 3ª clase, Carla entró. Tenía los ojos rojos, y algo del maquillaje corrido. Me miró con gran odio, y se dirigió hacia donde Helen y Laura estaban.
En ese momento, Will se dirigió hacia mí.
-Ven conmigo, quiero contarte algo-dijo seriamente.
Sin decir nada más, salí del aula y lo seguí. Me llevó a la terraza del instituto, se dirigió hacia la barandilla y me miró. Sus ojos eran increíblemente dulces.
-Lo mío con Carla...Ha terminado-soltó de repente.
Abrí los ojos como platos.
-¿Qu...qué?-exclamé-¿Qué ha pasado?-.
-No la quiero...De hecho, creo que nunca la quise-comenzó diciendo- Empecé a salir con ella porque pensé que quizás con el tiempo podría llegar a sentir algo, pero no fue así...Ya no podía permitir que siguiera así, haciendo conmigo lo que le daba la gana. Pero lo más importante es que ya no siento nada por ella-.
-Vaya, lo siento...-contesté- Pero en una relación lo importante es el sentimiento, y si no está significa que algo no funciona...-.
Will me miró y sonrió.
-Sabía que me entenderías-contestó Will.
-...Pero también debes tener en cuenta si es definitivo... o no-dije yo- Quiero decir, si estás seguro de ello-.
-Esta vez es para siempre, puedes estar segura-dijo seriamente mientras me miraba.
Me acerqué a él y puse mi mano en su hombro, en un intento de darle mi apoyo. Él lo recibió cálidamente, me sonrió y me miró con mucha dulzura, como si quisiera darme las gracias con la mirada.
Intentaba acomodarme a la situación y no mostrar mis verdaderos sentimientos, pero estaba muy muy feliz. Por fin podría intentar acercarme a él sin temores, sin coacciones. Por fin podría intentar que se fijara en mí de algún modo. Por fin podría quererle con todo mi corazón, y demostrárselo día a día.



sábado, 20 de octubre de 2012

Capítulo VII (II): Continúan las visitas. ''No te voy a dejar sola''


Desperté bruscamente. El dolor de cabeza era insoportable.Había pasado una hora durmiendo, o al menos, intentando conciliar el sueño. Di algunas cabezadas, pero no lo suficientemente profundas como para caer rendida. Me levanté despacio. Todo me daba vueltas. Cogí el termómetro de la mesilla de noche y me lo puse. Sonó. 38 de fiebre; me había vuelto a subir. Necesitaba algo para calmar el dolor de cabeza y el malestar que tenía en todo el cuerpo. Salí a duras penas de la habitación y bajé cuidadosamente las escaleras. Entré en la cocina y abrí el amarillo de las medicinas. Busqué las aspirinas y con un poco de agua, me tomé una.
Me dirigí al salón y me tumbé en el sofá. No podía tenerme en pie.
De pronto, sonó el timbre. ¡Otra vez no!
Me levanté tambaleándome y me dirigí al recibidor. Respiré hondo y dudé.¿Y si era Carla otra vez? Me armé de valor y abrí.
Ojos como platos.
-Hola Danna, ¿vengo en mal momento?-.
-No, para nada-contesté sonriendo-Estaba tumbada en el sofá;pasa-.
Will sonrió y entró en casa. Él iba delante, y yo detrás. No podía creerlo. ¡Había venido! Menos mal que abrí; dudé bastante al pensar que podía ser Carla que volvía a molestarme.
Entramos en el salón, estiracé la manta arrugada donde había estado tumbada y le invité a que se sentara.
-¿Quieres tomar algo?-pregunté.
-Un vaso de agua no estaría mal-dijo sonriente.
-Anda hombre, para una vez que vienes no voy a ponerte un mísero vaso de agua-reí.
Will rió también.
Entré en la cocina y abrí un cartón de zumo de naranja. Me serví también un vaso, y vacié en un plato una bolsa de delicias de chocolate que había comprado tía Rose. Lo puse todo sobre una bandeja y lo llevé al salón.
-No hacía falta que te molestaras de verdad-dijo Will ayudándome a poner la bandeja sobre la mesa.
Sonreí. Me sentía algo mejor, pero aún estaba mareada, y sentía que la cabeza me iba a explotar.
-¿Y a qué se debe tu visita?-pregunté sonriente dando un pequeño sorbo al zumo.
-Quería ver cómo estabas-contestó cogiendo una galleta- Como hoy no has ido a clase, y después del chapuzón del sábado, pues...-sonrió al decir esto último.
Reí levemente.
-Correr bajo la lluvia no me sienta bien-contesté.
Will soltó una carcajada.
-¿Te has resfriado mucho?-preguntó algo más serio.
-Bueno, es un pequeño catarro, lo que pasa es que se me ha bajado al estómago y también me duele-contesté-Pero nada del otro mundo-.
Will bajó un poco la mirada.
-Lo siento-dijo entonces-Fue mi culpa...-
Lo miré un poco sorprendida.
-Anda no seas tonto-dije dulcemente-Lo hiciste para ayudarme, la que te tiene que pedir perdón soy yo...-.
-¿Y eso por qué?-preguntó extrañado.
Dudé si decirlo o no.
-Porque...Por mi culpa...A lo mejor has tenido algún problema con Carla...-
Will entonces soltó otra carcajada. Lo miré extrañada y muy sorprendida.
Will entendió que no sabía el por qué de su reacción.
-A estas alturas...Una discusión más con ella no tiene importancia...-
Sonreí forzada.
-Aún así...Es tu novia y quizás...-dije agachando la mirada.
-Por poco tiempo-contestó interrumpiéndome.
Me miró a los ojos. No sonreía. Su rostro tampoco estaba serio. Y su mirada desprendía complicidad. Como si quisiera decirme que yo sabía el por qué.
-Por cierto-dijo entonces-El examen de Historia de hoy se ha aplazado hasta el jueves-.
-¿Ah sí?-contesté-¿Y eso?-.
-La profesora también está enferma-sonrió-Le habrás pegado el catarro-.
Reí.
-¿Por vía satélite no?Porque de otra manera...-dije burlona.
Reímos a la vez.
De repente,  sentí un escalofrío. Y un pinchazo en la cabeza. Me puse las manos en la frente. Me había vuelto a subir la fiebre.
-¿Qué te pasa, Danna?-preguntó Will, al ver la palidez de mi rostro.
-N...Nada...-contesté tartamudeando-Creo que vuelvo a tener fiebre...-.
De repente, Will se aproximó mucho a mí. Estábamos frente con frente. Podía sentir su aliento sobre mis labios. Olía a naranja.
-Cierto, tienes fiebre-dijo separando su frente de la mía- Y no poca-.
-I...Iré a por el termómetro...Debe de estar en la cocina...-dije a duras penas.
-¿Quieres que vaya yo? No estás para levantarte-se ofreció Will-.
-No importa...Iré yo-contesté esbozando una forzada sonrisa-.
Will me miró preocupado.
-De verdad, no pasa nada-dije.
Me levanté con cuidado. Caminé hasta la puerta del salón. Pero, de pronto, se me nubló la vista. Me fallaron las fuerzas, las piernas flojearon.Y caí al suelo inconsciente.
-¡¡Danna!!-gritó Will al verme en el suelo.

Abrí los ojos despacio. Veía algo borroso.Parpadeé. Vi a Will. Su cara estaba pálida.
-¡Danna!-exclamó-¡Menos mal que estás bien!-.
Sonaba alarmado y asustado.
-¿D...Dónde estoy?-pregunté casi susurrando.
-En el salón de tu casa...-contestó con el tono de voz más relajado-Te desmayaste al levantarte, y te tumbé en el sofá...No sabía qué hacer ni a quién llamar...Por eso te puse un trapo con agua fría en la cabeza, y parece que ha funcionado-.
Así que me había desmayado...Puf.
Intenté incorporarme, y Will me ayudó.
-Despacio...-dijo agarrándome de la espalda.
Su rostro seguía pálido.
-Menudo susto me has dado Danna-dijo preocupado-.
-Lo siento mucho Will-dije algo avergonzada- Debes de haber pasado un mal rato...Te recompensaré-.
-La mejor recompensa que me has podido dar es despertarte y estar bien-dijo acariciándome levemente la mejilla.
Su mirada había cambiado. No reflejaba miedo. Ahora era muy dulce, al igual que su sonrisa.
-No sé cómo puedo darte las gracias, Will-dije.
-No tienes que dármelas, cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo-contestó.
Miró el reloj que llevaba en la muñeca derecha.
-Si tienes que irte o hacer algo no pasa nada, de verdad-dije-Estoy mejor, además mi tía no tardará en llegar-.
-No, no y no-dijo rotundo-¿Y si te vuelves a desmayar, qué? No te voy a dejar sola, ni ahora ni nunca, ¿está bien?-.
Sus palabras me sorprendieron, y llegaron a lo más profundo de mi ser. Era perfecto. Y lo necesitaba. Lo necesitaba como al aire para respirar.
-De verdad Will, estaré bien-dije insistiendo-Puedes irte si tienes cosas que hacer-.
Will me miró y suspiró. Y miró de nuevo su reloj.
-Porque son unos recados algo urgentes para mi abuela,  que si no, me quedaría contigo-dijo.
Sonreí. En realidad no quería que se fuera. Pero si tenía cosas importantes que hacer no le iba a obligar a quedarse.
Se levantó, y me ayudó a hacer lo mismo con cuidado. Le acompañé al recibidor, y abrí la puerta.
-Para cualquier cosa, ya sabes que puedes llamarme-dijo-¿Tienes mi número, no?-.
Asentí sonriente con la cabeza.
-Cuídate mucho, Danna-dijo con su dulce mirada-¿De acuerdo?-.
-Tranquilo-dije sonriendo.
Y, entonces, se acercó lentamente a mí, y me dio un beso en la frente.
Me sonrojé.
-Te lo debía-rió -Espero verte mañana, pero solo si estás mejor-.
Sonreí y moví la mano en señal de despedida. Bajó los escalones de la puerta y avanzó hasta la verja.
Me guiñó un ojo y volvió a sonreír. Cerró la verja y se perdió en la calle.
Suspiré y cerré la puerta. Me apoyé en ella, sonreí. Era una sonrisa de felicidad, pero sobretodo, de enamorada. Sí, estaba profundamente enamorada de Will. Ya no había vuelta atrás. Él había despertado cosas en mí que jamás pensé que pudiera llegar a sentir.
Entré en el salón y me tumbé de nuevo. Seguía teniendo fiebre. Me tapé con una pequeña manta y me acurruqué. Sonreí de nuevo, y me dormí.Esta vez, profundamente.

viernes, 12 de octubre de 2012

Capítulo VII: Visita inesperada. ''Aléjate de él''.

La tormenta había pasado. Las nubes se alejaban y el sol volvía a resplandecer, aunque por poco tiempo, ya que eran cerca de las 9.Caminamos por las calles de Landstone en silencio, tan solo cruzábamos nuestras miradas de vez en cuando. Llegamos a casa en apenas 15 minutos. Tenía llaves para entrar, ya que tía Rose me dijo que aquella tarde iría a casa de una amiga. Llegó la hora de despedirnos.
-Bueno...-comencé diciendo-Ya hemos llegado.
-Sí...-continuó algo sonrojado.
-En fin, nos vemos el lunes, ¿no?-dije sonriendo para romper un poco el hielo.
-Claro-contestó devolviéndome la sonrisa.
Me di cuenta de que aún llevaba su chaqueta puesta. Me la quité con cuidado y se la devolví. Todavía no sé qué se me pasó por la cabeza, pero algo me impulsó y cuando le di el abrigo, le di también un beso en la mejilla.
-Muchas gracias por todo, de verdad-dije con una gran sonrisa-Nos vemos en clase.-
Will se quedó en el sitio. Se sonrojó mucho más que las otras veces. A decir verdad, jamás había visto la cara de Will así de roja. Se acarició levemente la mejilla donde le había besado.
-De...De nada, para eso estamos los amigos, ¿no?-contestó sonriente-Hasta el lunes, Danna.-
Y, tras decir esto, emprendió el camino de vuelta a su casa.
Abrí la verja del jardín, subí los escalones hasta la puerta y abrí.
-¡Ya estoy en casa!-exclamé para que tía Rose me escuchara.
La luz de la cocina estaba encendida y un olor delicioso a comida llegó hasta mí. Tía Rose estaba cocinando mi plato favorito: espaguettis con salsa boloñesa
Mientras me quitaba las botas manchadas de barro en el recibidor, tía Rose asomó por la puerta de la cocina. Llevaba puesto el delantal que le regalé las navidades pasadas y removía con fuerza una mezcla batida en un bol.
-¡Danna!-exclamó-¿Dónde estabas? Me había preocupado, como tampoco me has cogido el teléfono...-
Miré mi móvil- Temía 5 llamadas perdidas de mi tía.
-Lo siento mucho-dije aproximándome a tía Rose-.
Tenia el teléfono en el bolso y con todo lo que había pasado no me di cuenta de que había sonado.
La abracé y le di un beso en la mejilla.
-¡Pero si estás empapada cariño!-exclamó- Sube y te das un baño de agua caliente, yo te aviso cuando esté la cena.-
Tía Rose era muy buena conmigo. Me cuidaba y mimaba como una madre. Y yo la quería como a una madre.
Subí las escaleras que conducían al segundo piso. Entré en mi habitación y cogí mi ropa interior y mi pijama.
Entré al baño y llené la bañera hasta arriba. Me metí cuidadosa, y me relajé. Eché un poco de sales de lavanda, mi tía solía decir que eran muy buenas para la piel. 10 minutos después, me enjuagué y salí. Me sequé el pelo y me  recogí el flequillo hacia atrás con dos horquillas.
Me puse el pijama y recogí la ropa del suelo. Todavía estaba mojada. Sonreí.
-¡La cena está lista!-exclamó tía Rose desde la cocina.
-¡Voy!-contesté.
Bajé las escaleras de dos en dos y me dirigí a la cocina.
-Ve y siéntate, en seguida pongo la mesa-dijo mi tía.
-Ni hablar-contesté testaruda- Tú has hecho la cena, pues yo pondré la mesa.-
Tía Rose no replicó ante mi gesto decidido. Tan solo sonrió y me acarició levemente la mejilla.
-Cielo-dijo entonces- Tienes la mejilla ardiendo, parece que tienes fiebre.-
-¿Yo fiebre?-contesté sorprendida-No creo, me encuentro perfectamente...Acabo de salir del baño, será por eso.-
Tía Rose asintió y continuó preparando la comida.
Llevé el mantel, los platos y vasos, los cubiertos y las servilletas al salón. Lo coloqué y volví a la cocina.
-¿Quieres hacer el favor de sentarte de una vez?-dijo mi tía burlona.
Reí y le di un beso en la mejilla.
-Ya voy, ya voy-contesté.
Entré en el salón y me senté en una silla. Tía Rose trajo enseguida la cena y la bebida.
Tía Rose me sirvió un plato de espaguettis y me llenó el vaso de agua. No solía cenar con refresco, me llenaba de gas y casi no probaba bocado.
-¿Qué tal lo has pasado cariño?-preguntó mi tía mientras cortaba un poco de pan.
-Muy bien-contesté-Las chicas son geniales.-
-¿Sólo has estado con chicas?-preguntó pícara.
-Bueno, también han venido 3 chicos de mi clase...-dije.
Tía Rose sonrió.
-Vaya vaya con mi sobrina-dijo burlona-¿Acabas de llegar y ya estás encandilando a los chicos?-
No pude evitar soltar una carcajada.
-No he encandilado a ninguno-contesté enrollando unos espaguettis en el tenedor.
La cena transcurrió divertida. Estuve hablando con tía Rose de mis amigas, de cómo me iba el instituto...Y ella me contaba anécdotas de cuando ella y mi madre iban juntas al instituto, y de que una vez le quitó el novio. Tía Rose dice que mi madre estuvo más de un mes sin dirigirle la palabra, y que tuvo que romper con el chico para que no se enfadara más aún. Mi madre tiene mucho carácter, al igual que yo si me hacen enfadar.La echaba mucho de menos.
Una vez terminada la cena, ayudé a tía Rose a recoger y mientras ella fregaba los platos, yo limpié la mesa, barrí el suelo y coloqué las sillas en su sitio.
-Cariño-dijo tía Rose desde la cocina- He visto anunciar en la tele una película que dicen que está muy bien, ¿quieres que la veamos?.-
-Creo que voy a subir a mi habitación-contesté-No me encuentro demasiado bien.-
Y era cierto. Me dolía el estómago y la garganta, tenía escalofríos.
Tía Rose salió de la cocina secándose las manos y se aproximó a mí. Me tocó la frente y después las mejillas.
-Lo que yo decía-dijo algo preocupada-Tienes fiebre.De todas maneras, voy a por el termómetro para asegurarnos.-
Me senté en una de las sillas del salón. Estaba algo mareada. Tía Rose vino enseguida con el termómetro en la mano y agitándolo levemente, me lo puso en la boca.  En unos segundos,pitó.
-¡Madre mía!-exclamó tía Rose-¡Si tienes 39 de fiebre! Sube enseguida y te metes en la cama, ahora te llevo un paño frío y un zumo de limón y miel.-
Subí las escaleras lentamente. Me dolía mucho la cabeza, y casi no tenía fuerza en las piernas.
Entré en mi habitación, y me metí en la cama.
En apenas 10 minutos, tía Rose apareció con unas compresas frías, el zumo de limón y miel y un pequeño tarro de jarabe.
-Con razón te encontrabas mal-dijo mientras se sentaba en mi cama y abría el tarro de jarabe- Con esa fiebre no sé ni cómo podías tenerte en pie.-
Vertió una pequeña cantidad de jarabe en una cucharilla y me lo dio. Después, movió el zumo de miel y limón y lo puso sobre mi mesita de noche.
-Cuando tengas algo de apetito, tómatelo, ¿vale?Verás como  te alivia-dijo.
-Gracias por todo-contesté entrecortadamente.
Tenía escalofríos, y me dolía el estómago y la cabeza.
Tía Rose estaba preocupada. Se le notaba en la cara. Me tocó de nuevo la frente.
-De verdad no te preocupes, será un resfriado-dije dando un sorbo al zumo de limón y miel.
-Eso espero-contestó acariciándome la mejilla-Hasta el lunes no hay doctores en el consultorio, así que te cuidaré yo durante mañana y el lunes a primera hora iremos al hospital, ¿de acuerdo?.-
-¿El lunes?-dije-Tengo un examen de Historia...-
-Le pediremos al doctor un justificante-contestó-Con esta fiebre, no creo que estés recuperada como para volver a clase el lunes.-
Tía Rose me besó en la frente y se dirigió a la puerta.
-Que descanses cariño-dijo-Si necesitas algo, llámame, estaré abajo viendo la película.-
Y salió de mi habitación, cerrando la puerta tras de sí.
Me di la vuelta en la cama. Me dolía todo el cuerpo, el estómago y la cabeza. Eso de correr bajo la lluvia no me había sentado muy bien.Sonreí. Me dolía todo,sí, pero los motivos merecieron la pena.

El domingo transcurrió igual. Me sentía apaleada, como si una manada de toros me hubiera pisoteado. Tía Rose seguía preocupada por mí, y no me quitaba el ojo de encima. También me llamaron Sam y Alex, para preguntarme cómo me fue con Will cuando salimos del Ice&Cream. Se lo conté todo, y como siempre, ambas empezaron a insinuarme cosas.
-¿Qué más necesitas?-exclamó Sam- Will está coladito por ti, te lo digo de verdad..Si lo conozco desde parbulitos.-
-Yo opino igual que Sam-contestó divertida Alex-Tienes a Will loquito por ti.-
-¿Y entonces por qué sigue con Carla?-dije.-
-Conociendo a Will, lo que no entiendo es cómo pudo empezar a salir con ella-dijo de nuevo Alex.
-Will empezó con Carla hace aproximadamente 3 meses-dijo Sam-Ella llevaba detrás de él desde que estábamos en primaria, pero Will pasaba olímpicamente de ella. Y cuando este año volvieron a caer juntos en la misma clase, ella se propuso salir con él de cualquier modo. Estaba todo el rato con él, en clase, en el patio...Incluso cuando quedaba con sus amigos, se enteraba del lugar y aparecía allí, como de casualidad.
Y Will...Bueno, aunque Carla me caiga reventada, no puedo obviar que es bastante atractiva...Y bueno, él, después de tanto insistirle accedió a salir con ella. Hace un mes y medio, llegaron a Will rumores de que se había visto a Carla con un chico de otro instituto... Os imaginaréis cómo se quedó Will. Pensé que tenía entonces el motivo perfecto para dejar a Carla, pero para mi sorpresa y la de muchos más, no lo hizo. Aún así, desde ese día está muy frío con ella, y perdona que te diga Danna...Pero todavía se puso peor cuando tú apareciste. Si antes estaba frío con Carla, desde que llegaste está helado. E incluso me atrevería a decir que está pensando en dejarla.-
Se hizo el silencio.Ahora lo entendía todo. Por mucho que quisiera a Will, y por odiosa que Carla  fuera, me resultaba extraño que fuera tan distante con ella.
-¿Por qué dices que va a dejarla?-preguntó Alex igual de intrigada que yo.
-Emm...-titubeó Sam-Intuición...femenina...-terminó.
-¡Sam!-exclamó Alex.
Lo lógico es que yo me hubiera sentido más atraída por este tema,pero dado el estado de mi garganta, no podía casi ni hablar, así que Alex, que se imaginaba mis respuestas, lo hacía por mí.
-Bueno,os lo contaré-dijo Sam-Pero ni se os ocurra contar nada a nadie, ¿de acuerdo? Will me pidió que no se lo contara a nadie.-
-De acuerdo-dijimos Alex y yo al unísono.
-Veréis-empezó Sam- El sábado, en el Ice&Cream, Will y yo estuvimos hablando un rato. Pues le saqué el tema de Carla...Le dije que no entendía cómo podía salir con ella, que era odiosa, manipuladora... Y él me contó que empezó con Carla por la presión.-
-¿La presión?-pregunté yo esta vez.
-Sí...-continuó. Se sintió presionado por algunos de sus amigos, su entorno, las amigas de Carla...Y accedió. Y me contó que cuando un amigo le dijo que había visto a Carla con otro no supo qué hacer. Y decidió que dejarla sería volver a ser acosado. Así que decidió seguir con ella, y que la indiferencia fuera su arma de castigo. Y me dijo...Me dijo que estaba pensando en dejarla. Le pregunté que por qué, ya que aunque me alegrara de ello seguía resultándome extraño...Y me dijo que había una chica. Le pregunté quién era esa chica...Y él me dijo que no me iba a decir su nombre, simplemente me diría que es la chica más especial que ha conocido nunca, y que está empezando a sentir algo realmente fuerte por ella.-
La historia terminó con una risilla por parte de Alex y Sam.
-¿De qué os reís?-dije.
-¿Danna?¡Tierra llamando a Danna!-exclamó Alex riendo-El resfriado te debe de haber afectado al cerebro.-
-Oye...-contesté algo molesta.
-Es broma mujer-contestó Alex divertida-Es que no entiendo cómo no te das cuenta de lo que está pasando.-
-Y según vosotras, maestras del romance, ¿qué está pasando?-pregunté irónica.
-Pues que Will te quiere-contestó Sam de sopetón.-
Silencio de nuevo.
-Eso-se limitó a contestar Alex.
-Chicas, eso es absurdo-dije tosiendo.
-No es en absoluto absurdo, Danna-dijo Sam-Todos vimos cómo se comportó contigo en el Ice&Cream...Se arriesgó a tener una bronca con la loca de Carla por salir corriendo contigo de allí.¡Y lloviendo!¿Qué clase de ''amigo'' haría eso?-
Quedé pensativa. En parte tenía razón, pero...
-Bueno sea como sea-contesté- No quiero hacerme ilusiones por ahora... -
Sam y Alex estuvieron de acuerdo.
Aquella llamada del domingo por la tarde me dejó algo trastocada. Ni Sam ni Alex eran del tipo de chicas que te dicen por las cosas por hacerte sentir bien; si algo no estaba bien, lo decían. En cierto modo,yo también pensaba que todo lo acontecido en las últimas semanas era algo extraño.
Y así transcurrió el último día del fin de semana. Me encontraba algo mejor, pero aún así tía Rose no me dejó ir al instituto el lunes. Ella se pasó el día en la cocina, preparándome la comida de dieta que me había aconsejado el doctor cuando fui al consultorio ese mismo día a las 9 de la mañana. Según el doctor, tenía un buen catarro, y también se me había bajado el malestar al estómago. Me pasé la mañana en el salón viendo la tele, y después de comer subí a mi habitación a echar una siesta. Me levanté a las cinco y media de la tarde más o menos, con un pequeño dolor de cabeza y de estómago. Bajé a la cocina y encontré una nota de tía Rose. ''He salido un momento a comprar tus medicinas y a hacer unos recados. Volveré sobre las 8. Si necesitas algo, llámame. Tienes la merienda en la nevera. Un beso''.
Llevaba todavía el pijama.Me senté de nuevo en el salón y encendí la tele. Puse un canal donde siempre ponían películas buenas, y comencé a ver una. Entonces, tocaron al timbre. Me sobresalté un poco. Me puse las zapatillas de andar por casa y me dirigí hacia la puerta. No podía ser tía Rose. Además de que dijo que volvería a las ocho, ella siempre llevaba llaves. Quizás las había olvidado.
Llegué al recibidor y abrí la puerta.
Sentí una punzada en la sien.
-Hola-contestó fríamente la visita al otro lado de la puerta-¿Puedo pasar?
No podía creerlo. Carla estaba en la puerta de casa.¿A qué había venido?¿A decirme algo de lo que pasó el sábado?
Sonreí muy tímidamente y abrí del todo la puerta, invitándola a pasar.
Entró en casa, y la acompañé hasta el salón. La invité a que se sentara.Apagué la tele.
-Te preguntarás qué hago aquí, ¿no?-dijo mientras se sentaba en uno de los sofás.
-Bueno...En realidad...-contesté.
-He venido a dejar las cosas claras con respecto a Will-dijo interrumpiéndome.
Me senté enfrente de ella, en una silla.
La miré atentamente y comenzó a hablar.
-Verás, no sé lo que tus amiguitas y tú os traéis con Will, pero lo cierto es que ya está empezando a hartarme.Will es un chico muy atractivo; inteligente, simpático, amable...Es lo sabe todo el mundo. Y es mi novio-hizo incapié en el ''mi''-Eso también lo sabe todo el mundo. O eso creía. Porque parece ser que a vosotras tres os cuesta un poco asimilar ese concepto. Desde que apareciste, Will es completamente diferente conmigo. Es frío, desafiante, e incluso a veces rehúsa de besarme. Y eso es bastante extraño, dado que yo soy su novia-volvió a hacer incapié en el ''yo''-Resumiendo, déjalo en paz de una vez por todas. Si no, atente a las consecuencias.
-¿Eso es una amenaza?-dije desafiante.
-Tómatelo como quieras.Yo diría más bien que es una ''advertencia''. Deja en paz a Will- terminó Carla.
Hizo amago de levantarse, pero entonces reaccioné.
-¿Y por qué debería dejar de tener un amigo como es Will?¿Porque tú quieres?Perdona que te diga Carla, pero yo jamás he obligado a Will a hacer algo que no quisiera. Si habla conmigo y somos amigos,es porque ambos queremos. Yo lo paso muy bien con él, y por lo que se ve, él también lo pasa muy bien conmigo. No veo el problema que hay. Si Will es frío contigo es porque tú misma te lo has buscado. Y encima, ¿tienes la caradura de presentarte en mi casa para amenazarme? Déjalo ya, Carla. No pienso perder a un amigo por tus inseguridades. Porque son eso, inseguridades. Tan fría y segura de tí misma como pareces...Ahora realmente sé cómo eres. Eres insegura. Y eres así porque no crees que Will sienta algo por ti. Le gustas, puede ser, pero nada más. Y eso es lo que te quema por dentro,el saber que, cualquier día, puede llegar alguien que despierte un verdadero sentimiento en él. Alguien que no seas tú-terminé.
Carla estaba perpleja. Por su cara, adivinaba que no daba crédito a lo que había escuchado.
-¿Insegura?¿Yo?-exclamó-¡Qué poco me conoces...!-rió nerviosa.
-Me alegro de conocerte tan poco-contesté.
Carla estaba muy nerviosa.
-Ya te lo he advertido, Danna-dijo esta vez, muy seria-Deja a Will; aléjate de él si no quieres tener problemas.-
Guardé silencio.
-Así me gusta-sonrió maliciosamente.
-Te invito a que te vayas, Carla-contesté entonces- Ni a ti ni a mí nos resulta grata esta situación. Y yo no me encuentro ni con ánimos ni con fuerzas para seguir discutiendo contigo.-
Carla cogió su bolso bastante molesta. Jamás la habían echado de ningún sitio.
Fuimos hacia el recibidor y abrí la puerta.
-Ya sabes lo que te he dicho, deja en paz a mi novio.-
-Adiós, Carla-dije sin contestar su comentario.
-Adiós querida, que te mejores-terminó diciendo con su acostumbrada y maliciosa sonrisa.
Y cerré la puerta.
Suspiré profundamente. Y comencé a llorar. Me sentía muy mal. Entre el catarro y la discusión con Carla, me dolía aún más la cabeza.
Subí a mi habitación y me escondí entre las sábanas de mi cuarto. Eran cerca de las 6 de la tarde. Y me sentía sola. Necesitaba una sonrisa, su sonrisa...

jueves, 27 de septiembre de 2012

Capítulo VI: Bajo la lluvia. ''Eres especial''.

Cuando miré el reloj eran las 7 y media. Llevábamos dos horas y media en el Ice&Cream, hablando y riendo, gastándonos bromas y contando historias. Los 6 habíamos congeniado muy bien, parecíamos parejas de novios. Jason y Sam se miraban cómplices, hablaban como si se conocieran desde siempre. Aaron y Alex, aunque no hablaron mucho, parecían una verdadera pareja. Cada cosa que decía uno, el otro la corregía y viceversa. Se enfadaban y volvían a hablar. Y volvían a enfadarse. Nos reímos mucho con ellos. Y yo y Will...Estuvimos hablando toda la tarde. Del instituto, de música, de cine, de chicas, de chicos...Se me pasó el tiempo volando. El cielo se había nublado, y se escuchaban algunos truenos en la lejanía. De repente, una gota cayó sobre mi cabeza.
-¿Qué me ha caído en la cabeza?-pregunté divertida.
-A mi también me ha caído algo en la frente-dijo Will.
Poco a poco, comenzaron a emanar del cielo gotas de agua, que se iban intensificando segundo a segundo. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, una verdadera tormenta estaba cayendo sobre nosotros. Sin pensarlo, cogimos nuestras chaquetas y nos metimos dentro de la heladería. Había mucha gente.
-Mi batido estaba por la mitad-sollozó Sam.
-Y el mío-dije decaída.
-Podemos pedir más-contestó Jason-Allí al fondo hay una mesa, nos sentaremos allí y nos los tomaremos.-
Jason y Sam fueron a la barra a pedir los batidos. Mientras, Aaron y Alex volvían a discutir. Ella se enajenaba enseguida, pero a él le divertía sacarla de sus casillas.Will y yo nos sentamos en la mesa que había indicado Jason.
-Con el buen día que parecía que iba a hacer...-dije.
-Pues sí-contestó Will- Estas tormentas son imprevisibles.-
Miraba por la ventana. En la terraza, un camarero se apresuraba por recoger algunos vasos que habían quedado sobre las mesas. Una camarera lo acompañaba con un paraguas, aunque de nada sirvió, porque el camarero estaba tan nervioso que se salía del paraguas y se mojaba por completo. La chica, aunque algo apurada, no podía evitar reírse ante el comportamiento de su compañero. A mí también me hizo gracia.
Miré de reojo hacia Will. Me estaba mirando fijamente. Lo miré y sonreí. Él me correspondió. En ese momento, aparecieron Jason y Sam con los batidos, y por detrás llegaban Alex y Aaron, que habían parado de discutir.
Entonces, sentí un pellizco en el estómago. Detrás de Alex, divisé a Carla y a sus dos amigas, que miraban hacia la mesa donde estábamos. Estaba enfurecida. Mi rostro cambió por completo, y Will lo notó.
-¿Qué te pasa?-preguntó Will.
Sam lo sabía. Las había visto cuando trajo los batidos.
-¿Qué le va a pasar?-inquirió-Que tu novia y sus queridas amigas están aquí...-
Will se giró sin disimulo alguno.
-¿Pero qué hacen aquí?-dijo.
-Eso me gustaría saber a mí-contestó Alex sentándose a mi lado.
Estaba muy triste. Todo iba perfecto hasta que ella llegó. Seguramente, avanzaría hasta donde estábamos, armaría un espectáculo, mientras me decía de todo delante de todo el mundo.
Una lágrima se escapó de mis ojos. Will me miró seriamente y se levantó de la silla. ''Genial'',pensé.''Ahora Will se habrá enfadado conmigo por ser tan infantil y se irá''. Tenía la cabeza agachada. No podía parar de llorar, aunque intentaba disimularlo.
-Ven conmigo-dijo Will tendiéndome su mano con una sonrisa-Nos vamos.
Levanté la cabeza. No daba crédito a lo que estaba viendo y oyendo.
-Pe...Pero...-titubeé.
Will insistió abriendo aún más la mano.
-Confía en mí-dijo.
Cogí su mano y sonreí.
-Vamos, coge la chaqueta-dijo presuroso.
-Pero Will-dije desconcertada-¿Dónde vamos a ir? En la calle sigue lloviendo y no tenemos paraguas...-
-¿Y quién necesita un paraguas?-contestó con su sonrisa pícara.
-¡Corre!-dijo Alex de pronto-Esas tres vienen hacia aquí.
Will miró a su derecha. Carla y sus amigas avanzaban deprisa esquivando a le gente que había en el local.
-¡Vamos!-dijo impaciente-Ahora o nunca.-
Sin pensarlo más, me levanté de la silla y cogí mi chaqueta. Will me sonrió.
-Vámonos-dijo apretando mi mano.-
Miré a Sam y a Alex.Sonreían satisfechas, y me animaban a que me fuera. Sam me guiñó un ojo, y Alex me hizo una señal de aprobación con el dedo pulgar.Sonreí, y les lancé un beso disimuladamente.
En ese momento sentí que Will apretó aún más mi mano. Con la chaqueta en la mano, salimos corriendo del local por la puerta trasera. Carla intentó correr para alcanzarnos, pero la muchedumbre se lo impidió. Se quedó allí inmóvil y rabiosa, maldiciendo aquel día y aquella tarde.
Nosotros salimos a toda prisa de la heladería. Corrimos calle arriba, y giramos a la derecha.La lluvia nos estaba empapando. Por más que intentamos esquivarlos, pisamos absolutamente todos los charcos que nos encontramos en el camino. Will corría delante de mí. Íbamos dado de la mano. Mucha gente nos miraba desconcertada; algunos reían. Bajamos dos calles, giramos a la izquierda y luego a la derecha, y llegamos al paseo marítimo.
-Conozco una cueva cerca de aquí-dijo mientras corríamos por la playa-Nos resguardaremos de la lluvia allí hasta que pare.-
Asentí con la cabeza. Corrimos unos 200 metros. Al otro lado de la playa, en las rocas, había un agujero que conducía a una extensa y profunda cueva. No mucha gente solía ir allí, ya que por la noche el oleaje era muy fuerte y ya había sucedido algún accidente.
Entramos con cuidado de no golpearnos con las rocas, y una vez dentro, nos sentamos. Teníamos una perfecta vista de la playa y la tormenta, y los truenos se escuchaban como si se estuvieran produciendo a nuestro lado. Estábamos empapados por completo. Will se sacudió el pelo. Se le despeinó y alborotó todo, pero seguía estando guapísimo. Yo, por mi parte, me quité el recogido que me había hecho para aquella tarde y me dejé el pelo suelto. Me daba algo de vergüenza, porque me llegaba a la altura del codo o un poco más abajo, pero el peinado se me había aplastado y estaba horrible, por lo que no tuve más remedio. Estaba mojada hasta los huesos. En la cueva corría un poco de aire, y empezó a hacer algo de frío. La chaqueta también se me había mojado, y no servía para cubrirme. Sin querer, empecé a tiritar. Will se dio cuenta.Se levantó con cuidado, se acercó a mí y sin decir palabra me puso su chaqueta por encima. Extrañamente, no estaba del todo mojada.
-La he llevado debajo del jersey y de la camisa interior para que no se empapara. Aún así se ha mojado un poco-rió.
- Póntela tú, también debes de tener frío-dije.
-No seas cabezona Danna-bromeó- La he guardado para ti, así que no me hagas enfadar, ¿vale?
Sonreí y me la coloqué por encima.
-Oye Will...-comencé diciendo.
-Dime-dijo sonriendo.
Agaché la mirada. No sabía si era el momento oportuno para preguntarle algo así, pero no tenía otra opción.
Will observó que mi sonrisa palideció, y me puse algo más seria.
-¿Qué te ocurre Danna?-preguntó algo preocupado-¿Hay algún problema? Si es por Carla y sus amigas no te preocupes, yo me encargaré de que no vuelvan a molestarte...-
-No es por eso..-comencé-Es que verás...No quiero que te lo tomes a mal, de verdad, es solo una pregunta, no van con segundas ni nada de eso...-
-Dime-dijo Will mirándome a los ojos.
-¿Por qué haces todo esto por mí?-solté de repente.
Will se quedó en silencio unos instantes. Luego esbozó una tímida sonrisa y fijó su mirada en el horizonte.
Intenté explicarme.
-Quiero decir... Has estado toda la tarde conmigo, hablando y bromeando, cuando ha llegado tu novia has preferido correr de ella para que yo no estuviera incómoda...Luego no me has soltado de la mano en todo el trayecto...Me has traído hasta aquí para evitar que me mojara más...Y por si fuera poco has guardado tu chaqueta y en vez de cubrirte tú con ella, me la has dado a mí....Solo quiero saber si...-
-Lo he hecho porque eres especial-contestó interrumpiéndome.
Me quedé paralizada.No sabía qué hacer. Lo miré a la cara. Estaba serio; no bromeaba.
-¿Es...Especial?-dije.
-Sí..-contestó- Eres dulce y cariñosa, amable, inteligente, simpática, amigable,divertida, soñadora, algo torpe-rió al decir esto último-Y además no dejaste de hablarme cuando Carla, que se supone que es mi novia, te dijo todo aquello en el pasillo, y te miraba de esa manera... Eres especial.-
Me sonrojé levemente.
-Gracias-dije sonriente.
-No hay que darlas-contestó algo sonrojado- Es la verdad, eres así.
-Bueno, me refería más bien a todo lo que has hecho por mí-dije-Muchas gracias, de verdad Will.-
Y terminé la frase dedicándole mi sonrisa. Esta vez se sonrojó más que antes. Sonrió también.
Miré hacia el horizonte. La tormenta había amainado durante nuestra charla, y el sol volvía a lucir tenue entre las nubes que se alejaban.
-Debería irme-dije-Mi tía estará algo inquieta; como no he ido a casa ni nada esta tarde con la tormenta seguramente estará preocupada...-
Will se levantó.
-Vamos, te acompañaré a tu casa-contestó sonriente.
Y, bajo el arco iris que se formó, salimos juntos de la cueva, aún mojados, pero felices. Había sido un día para el recuerdo. Jamás olvidaré aquella tarde, bajo la lluvia con Will, mi querido Will.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Avance capítulo VI.

Todo parece ser estar en su mejor momento para Danna, Will y los chicos/as que los rodean. Todo parece ir sobre ruedas...
Pero, en cualquier momento, la historia puede dar un giro de 360º...
Mentiras, enfrentamientos, secretos inconfesables al descubierto...
Todo esto y más te espera en ''The secret of love''.
¿A qué esperas para seguir leyendo?

sábado, 22 de septiembre de 2012

Capítulo V: Cita en el Ice&Cram.''Tienes una sonrisa preciosa''.


Tal y como habíamos planeado, el sábado quedamos en el Ice&Cream para pasar la preciosa tarde soleada que resplandecía en Landstone. Will había traído a dos de sus amigos con él. Los había visto en clase, pero no los conocía en persona. Uno de ellos era Aaron, el capitán del equipo de hockey del instituto. Era de la misma estatura que Will, de pelo rubio y alborotado y grandes ojos verdes. Todas las chicas del instituto se habían sentido atraídas alguna vez por él, todas excepto Alex. A ella no solían llamarle la atención los chicos populares, es más, le parecían aburridísimos. El segundo chico era Jason. Aunque no destacaba por su popularidad, era muy agradable y simpático.Su pelo era de un tono anaranjado, y llevaba gafas, pero aún así era bastante atractivo. Aunque Sam lo negara, sabía perfectamente que ese chico le atraía de un modo especial.
Nos saludamos y nos sentamos en una de las mesas de la terraza. Mientras hablaba con Will, sentí un pellizco en el brazo. Me giré. Alex me miraba con cara de circunstancias.
-¿Se puede saber que hace Aaron aquí?-susurró.
-¿Cómo quieres que lo sepa?-contesté-Yo tampoco sabía nada.-
-Ya sabes que no lo soporto-inquirió-¿Por qué ha tenido que venir?-
-Alex, no seas aguafiestas-dije- Juzgas a la gente antes de conocerla. Intenta hablar con él, por lo menos.-
-¿Para qué?-contestó- Seguro que empieza a hablar de su último partido, y del gol que marcó desde fuera del área, y cosas así...-
Miré a Alex a los ojos.
-Oye Alex...-empecé diciendo- ¿cómo sabías lo de su último gol? Fue hace poco, así que no ha salido todavía en el periódico escolar, y todos sabemos que el hockey no es uno de tus deportes favoritos.-
Alex se sonrojó.
-Em...-titubeó- Pues...esto...no sé, lo comentaron en clase el otro día...-
-Claro...-dije pícara.-
-¡Oye que es verdad!-gruñó- Si no, ¿por qué iba a saber yo que marcó el otro día? Como si me interesara lo más mínimo...-
Observé que Sam había estado hablando con Will mientras yo discutía con Alex por lo bajini. A decir verdad, sentí un poco de celos, pero enseguida Sam me miró tranquilizadora.
Por un momento sentí celos al verlos hablar. Sacudí brevemente la cabeza. ¿Cómo podía haber desconfiado, aunque solo hubiese sido por unos segundos, de mi mejor amiga?
Mientras seguía sumergida en mis pensamientos, noté que alguien me observaba. Levanté rápidamente la cabeza y me encontré con la mirada hipnotizadora de Will, que sonreía al mirarme. No sabía qué hacer. Entonces sólo se me ocurrió mirarle dulcemente y dedicarle la mejor de mis sonrisas. Sentí otro pellizco. Alex me miraba curiosa, e incluso le brillaban los ojos.
-¿Y esas miraditas con Will?- sonrió burlona.-
-¡Calla!-exclamé sonrojada.-
Ambas reímos. El camarero llegó a nuestra mesa y apuntó nuestros pedidos: 2 batidos de chocolate y nata, uno de sandía y naranja,uno de menta y trufa, otro de vainilla y avellana y uno de fresa y sirope.
-Veo que a ti también te gusta el batido de chocolate y nata, ¿eh Alex?-dijo Aaron sonriente.
Alex observó sonrojada como, sin querer, ambos habían pedido el mismo batido.
-No me gusta-dijo Alex tratando de disimular el enrojecimiento de su cara- Solo quería probar algo nuevo...-
Esta vez fui yo la que la pellizcó y rió por lo bajini.
-¿Con que probar algo nuevo, eh?-reí- Siempre pides el mismo sabor, no seas mentirosa.-
Alex volvió a sonrojarse.
-¡Calla!-rió.
Mientras Alex me lanzaba pullitas sobre Will para vengarse por mi comentario sobre la elección de su batido, observé que Sam llevaba un buen rato hablando con Jason. No parecía aburrida; al contrario, parecía bastante entretenida y entusiasmada con la conversación.
Jason también parecía estar a gusto hablando con Sam.Pensé en lanzarle a Sam un cacahuete o algo para que me mirara, pero preferí dejarla en paz.
De repente, escuché el rastreo de una silla al otro lado de la mesa. Will se levantó de su asiento y se sentó a mi lado.
-Me vengo aquí contigo-sonrió-  Me sentía algo incómodo al lado de los tortolitos- rió.
-Te entiendo-contesté sonriendo- Y yo que pensaba que a Sam no le iban del tipo de Jason...-.
-Yo también creía que a Jason no le iban del tipo de Sam-dijo Will-Pero así es la vida de sorprendente-.
Ambos reímos.
-Bueno, cuéntame algo ¿no?-sonrió.
-Pues no sé que puedo contarte-contesté- A ver que piense...-dije bromeando.-
Mientras me hacía la pensativa, Will cogió cuidadosamente mi batido de menta y trufa y le dio un sorbo.
-¡Hey!-exclamé riendo-¡ Mi batido!.-
-Está muy bueno-bromeó.
-Ahora verás-dije pícara.
Me levanté corriendo y cogí su batido.
-¡Mi batido!-dijo riendo Will.
-A tu salud-dije guiñándole un ojo.
Le di un sorbo a su batido. Vainilla y avellana. Delicioso.
-¿Te has atrevido?-bromeó Will.
-Pues sí, me he atrevido, por listo-reí.
Volví a mi sitio.
-Te vas a enterar-dijo Will con su sonrisa de pícaro.
Me agarró de la cintura y comenzó a hacerme cosquillas.
-¡No Will!-dije riendo-¡Para por favor!.-
Will reía al igual que yo, aunque a él nadie le estaba haciendo cosquillas.
Conseguí quitarle las manos.
-Eso ha sido un golpe bajo-dije mientras me limpiaba las lágrimas de la risa.
Entones y sin esperarlo, Will me miró fijamente a los ojos y me sonrió. Sin asomo de dudas, jamás había visto una sonrisa tan bonita y perfecta como la suya.
-Tienes una sonrisa preciosa-dijo mientras  limpiaba suavemente una lágrima que avanzaba por mi mejilla.
Lo miré a los ojos y me sonrojé levemente.Levanté la cabeza, y observé que todos nos miraban. Jason y Sam habían parado de charlar, y se miraban cómplices mientras se reían por lo bajini. Alex también reía pícara, y Aaron le guiñó un ojo a Will. En otras circunstancias me habría muerto de la vergüenza, pero en ese momento me sentía inmensamente feliz.Estaba perdidamente enamorada de Will, y algo en mí me decía que él, aunque fuera muy poco, también correspondía de alguna manera ese sentimiento.