-Bueno...-comencé diciendo-Ya hemos llegado.
-Sí...-continuó algo sonrojado.
-En fin, nos vemos el lunes, ¿no?-dije sonriendo para romper un poco el hielo.
-Claro-contestó devolviéndome la sonrisa.
Me di cuenta de que aún llevaba su chaqueta puesta. Me la quité con cuidado y se la devolví. Todavía no sé qué se me pasó por la cabeza, pero algo me impulsó y cuando le di el abrigo, le di también un beso en la mejilla.
-Muchas gracias por todo, de verdad-dije con una gran sonrisa-Nos vemos en clase.-
Will se quedó en el sitio. Se sonrojó mucho más que las otras veces. A decir verdad, jamás había visto la cara de Will así de roja. Se acarició levemente la mejilla donde le había besado.
-De...De nada, para eso estamos los amigos, ¿no?-contestó sonriente-Hasta el lunes, Danna.-
Y, tras decir esto, emprendió el camino de vuelta a su casa.
Abrí la verja del jardín, subí los escalones hasta la puerta y abrí.
-¡Ya estoy en casa!-exclamé para que tía Rose me escuchara.
La luz de la cocina estaba encendida y un olor delicioso a comida llegó hasta mí. Tía Rose estaba cocinando mi plato favorito: espaguettis con salsa boloñesa
Mientras me quitaba las botas manchadas de barro en el recibidor, tía Rose asomó por la puerta de la cocina. Llevaba puesto el delantal que le regalé las navidades pasadas y removía con fuerza una mezcla batida en un bol.
-¡Danna!-exclamó-¿Dónde estabas? Me había preocupado, como tampoco me has cogido el teléfono...-
Miré mi móvil- Temía 5 llamadas perdidas de mi tía.
-Lo siento mucho-dije aproximándome a tía Rose-.
Tenia el teléfono en el bolso y con todo lo que había pasado no me di cuenta de que había sonado.
La abracé y le di un beso en la mejilla.
-¡Pero si estás empapada cariño!-exclamó- Sube y te das un baño de agua caliente, yo te aviso cuando esté la cena.-
Tía Rose era muy buena conmigo. Me cuidaba y mimaba como una madre. Y yo la quería como a una madre.
Subí las escaleras que conducían al segundo piso. Entré en mi habitación y cogí mi ropa interior y mi pijama.
Entré al baño y llené la bañera hasta arriba. Me metí cuidadosa, y me relajé. Eché un poco de sales de lavanda, mi tía solía decir que eran muy buenas para la piel. 10 minutos después, me enjuagué y salí. Me sequé el pelo y me recogí el flequillo hacia atrás con dos horquillas.
Me puse el pijama y recogí la ropa del suelo. Todavía estaba mojada. Sonreí.
-¡La cena está lista!-exclamó tía Rose desde la cocina.
-¡Voy!-contesté.
Bajé las escaleras de dos en dos y me dirigí a la cocina.
-Ve y siéntate, en seguida pongo la mesa-dijo mi tía.
-Ni hablar-contesté testaruda- Tú has hecho la cena, pues yo pondré la mesa.-
Tía Rose no replicó ante mi gesto decidido. Tan solo sonrió y me acarició levemente la mejilla.
-Cielo-dijo entonces- Tienes la mejilla ardiendo, parece que tienes fiebre.-
-¿Yo fiebre?-contesté sorprendida-No creo, me encuentro perfectamente...Acabo de salir del baño, será por eso.-
Tía Rose asintió y continuó preparando la comida.
Llevé el mantel, los platos y vasos, los cubiertos y las servilletas al salón. Lo coloqué y volví a la cocina.
-¿Quieres hacer el favor de sentarte de una vez?-dijo mi tía burlona.
Reí y le di un beso en la mejilla.
-Ya voy, ya voy-contesté.
Entré en el salón y me senté en una silla. Tía Rose trajo enseguida la cena y la bebida.
Tía Rose me sirvió un plato de espaguettis y me llenó el vaso de agua. No solía cenar con refresco, me llenaba de gas y casi no probaba bocado.
-¿Qué tal lo has pasado cariño?-preguntó mi tía mientras cortaba un poco de pan.
-Muy bien-contesté-Las chicas son geniales.-
-¿Sólo has estado con chicas?-preguntó pícara.
-Bueno, también han venido 3 chicos de mi clase...-dije.
Tía Rose sonrió.
-Vaya vaya con mi sobrina-dijo burlona-¿Acabas de llegar y ya estás encandilando a los chicos?-
No pude evitar soltar una carcajada.
-No he encandilado a ninguno-contesté enrollando unos espaguettis en el tenedor.
La cena transcurrió divertida. Estuve hablando con tía Rose de mis amigas, de cómo me iba el instituto...Y ella me contaba anécdotas de cuando ella y mi madre iban juntas al instituto, y de que una vez le quitó el novio. Tía Rose dice que mi madre estuvo más de un mes sin dirigirle la palabra, y que tuvo que romper con el chico para que no se enfadara más aún. Mi madre tiene mucho carácter, al igual que yo si me hacen enfadar.La echaba mucho de menos.
Una vez terminada la cena, ayudé a tía Rose a recoger y mientras ella fregaba los platos, yo limpié la mesa, barrí el suelo y coloqué las sillas en su sitio.
-Cariño-dijo tía Rose desde la cocina- He visto anunciar en la tele una película que dicen que está muy bien, ¿quieres que la veamos?.-
-Creo que voy a subir a mi habitación-contesté-No me encuentro demasiado bien.-
Y era cierto. Me dolía el estómago y la garganta, tenía escalofríos.
Tía Rose salió de la cocina secándose las manos y se aproximó a mí. Me tocó la frente y después las mejillas.
-Lo que yo decía-dijo algo preocupada-Tienes fiebre.De todas maneras, voy a por el termómetro para asegurarnos.-
Me senté en una de las sillas del salón. Estaba algo mareada. Tía Rose vino enseguida con el termómetro en la mano y agitándolo levemente, me lo puso en la boca. En unos segundos,pitó.
-¡Madre mía!-exclamó tía Rose-¡Si tienes 39 de fiebre! Sube enseguida y te metes en la cama, ahora te llevo un paño frío y un zumo de limón y miel.-
Subí las escaleras lentamente. Me dolía mucho la cabeza, y casi no tenía fuerza en las piernas.
Entré en mi habitación, y me metí en la cama.
En apenas 10 minutos, tía Rose apareció con unas compresas frías, el zumo de limón y miel y un pequeño tarro de jarabe.
-Con razón te encontrabas mal-dijo mientras se sentaba en mi cama y abría el tarro de jarabe- Con esa fiebre no sé ni cómo podías tenerte en pie.-
Vertió una pequeña cantidad de jarabe en una cucharilla y me lo dio. Después, movió el zumo de miel y limón y lo puso sobre mi mesita de noche.
-Cuando tengas algo de apetito, tómatelo, ¿vale?Verás como te alivia-dijo.
-Gracias por todo-contesté entrecortadamente.
Tenía escalofríos, y me dolía el estómago y la cabeza.
Tía Rose estaba preocupada. Se le notaba en la cara. Me tocó de nuevo la frente.
-De verdad no te preocupes, será un resfriado-dije dando un sorbo al zumo de limón y miel.
-Eso espero-contestó acariciándome la mejilla-Hasta el lunes no hay doctores en el consultorio, así que te cuidaré yo durante mañana y el lunes a primera hora iremos al hospital, ¿de acuerdo?.-
-¿El lunes?-dije-Tengo un examen de Historia...-
-Le pediremos al doctor un justificante-contestó-Con esta fiebre, no creo que estés recuperada como para volver a clase el lunes.-
Tía Rose me besó en la frente y se dirigió a la puerta.
-Que descanses cariño-dijo-Si necesitas algo, llámame, estaré abajo viendo la película.-
Y salió de mi habitación, cerrando la puerta tras de sí.
Me di la vuelta en la cama. Me dolía todo el cuerpo, el estómago y la cabeza. Eso de correr bajo la lluvia no me había sentado muy bien.Sonreí. Me dolía todo,sí, pero los motivos merecieron la pena.
El domingo transcurrió igual. Me sentía apaleada, como si una manada de toros me hubiera pisoteado. Tía Rose seguía preocupada por mí, y no me quitaba el ojo de encima. También me llamaron Sam y Alex, para preguntarme cómo me fue con Will cuando salimos del Ice&Cream. Se lo conté todo, y como siempre, ambas empezaron a insinuarme cosas.
-¿Qué más necesitas?-exclamó Sam- Will está coladito por ti, te lo digo de verdad..Si lo conozco desde parbulitos.-
-Yo opino igual que Sam-contestó divertida Alex-Tienes a Will loquito por ti.-
-¿Y entonces por qué sigue con Carla?-dije.-
-Conociendo a Will, lo que no entiendo es cómo pudo empezar a salir con ella-dijo de nuevo Alex.
-Will empezó con Carla hace aproximadamente 3 meses-dijo Sam-Ella llevaba detrás de él desde que estábamos en primaria, pero Will pasaba olímpicamente de ella. Y cuando este año volvieron a caer juntos en la misma clase, ella se propuso salir con él de cualquier modo. Estaba todo el rato con él, en clase, en el patio...Incluso cuando quedaba con sus amigos, se enteraba del lugar y aparecía allí, como de casualidad.
Y Will...Bueno, aunque Carla me caiga reventada, no puedo obviar que es bastante atractiva...Y bueno, él, después de tanto insistirle accedió a salir con ella. Hace un mes y medio, llegaron a Will rumores de que se había visto a Carla con un chico de otro instituto... Os imaginaréis cómo se quedó Will. Pensé que tenía entonces el motivo perfecto para dejar a Carla, pero para mi sorpresa y la de muchos más, no lo hizo. Aún así, desde ese día está muy frío con ella, y perdona que te diga Danna...Pero todavía se puso peor cuando tú apareciste. Si antes estaba frío con Carla, desde que llegaste está helado. E incluso me atrevería a decir que está pensando en dejarla.-
Se hizo el silencio.Ahora lo entendía todo. Por mucho que quisiera a Will, y por odiosa que Carla fuera, me resultaba extraño que fuera tan distante con ella.
-¿Por qué dices que va a dejarla?-preguntó Alex igual de intrigada que yo.
-Emm...-titubeó Sam-Intuición...femenina...-terminó.
-¡Sam!-exclamó Alex.
Lo lógico es que yo me hubiera sentido más atraída por este tema,pero dado el estado de mi garganta, no podía casi ni hablar, así que Alex, que se imaginaba mis respuestas, lo hacía por mí.
-Bueno,os lo contaré-dijo Sam-Pero ni se os ocurra contar nada a nadie, ¿de acuerdo? Will me pidió que no se lo contara a nadie.-
-De acuerdo-dijimos Alex y yo al unísono.
-Veréis-empezó Sam- El sábado, en el Ice&Cream, Will y yo estuvimos hablando un rato. Pues le saqué el tema de Carla...Le dije que no entendía cómo podía salir con ella, que era odiosa, manipuladora... Y él me contó que empezó con Carla por la presión.-
-¿La presión?-pregunté yo esta vez.
-Sí...-continuó. Se sintió presionado por algunos de sus amigos, su entorno, las amigas de Carla...Y accedió. Y me contó que cuando un amigo le dijo que había visto a Carla con otro no supo qué hacer. Y decidió que dejarla sería volver a ser acosado. Así que decidió seguir con ella, y que la indiferencia fuera su arma de castigo. Y me dijo...Me dijo que estaba pensando en dejarla. Le pregunté que por qué, ya que aunque me alegrara de ello seguía resultándome extraño...Y me dijo que había una chica. Le pregunté quién era esa chica...Y él me dijo que no me iba a decir su nombre, simplemente me diría que es la chica más especial que ha conocido nunca, y que está empezando a sentir algo realmente fuerte por ella.-
La historia terminó con una risilla por parte de Alex y Sam.
-¿De qué os reís?-dije.
-¿Danna?¡Tierra llamando a Danna!-exclamó Alex riendo-El resfriado te debe de haber afectado al cerebro.-
-Oye...-contesté algo molesta.
-Es broma mujer-contestó Alex divertida-Es que no entiendo cómo no te das cuenta de lo que está pasando.-
-Y según vosotras, maestras del romance, ¿qué está pasando?-pregunté irónica.
-Pues que Will te quiere-contestó Sam de sopetón.-
Silencio de nuevo.
-Eso-se limitó a contestar Alex.
-Chicas, eso es absurdo-dije tosiendo.
-No es en absoluto absurdo, Danna-dijo Sam-Todos vimos cómo se comportó contigo en el Ice&Cream...Se arriesgó a tener una bronca con la loca de Carla por salir corriendo contigo de allí.¡Y lloviendo!¿Qué clase de ''amigo'' haría eso?-
Quedé pensativa. En parte tenía razón, pero...
-Bueno sea como sea-contesté- No quiero hacerme ilusiones por ahora... -
Sam y Alex estuvieron de acuerdo.
Aquella llamada del domingo por la tarde me dejó algo trastocada. Ni Sam ni Alex eran del tipo de chicas que te dicen por las cosas por hacerte sentir bien; si algo no estaba bien, lo decían. En cierto modo,yo también pensaba que todo lo acontecido en las últimas semanas era algo extraño.
Y así transcurrió el último día del fin de semana. Me encontraba algo mejor, pero aún así tía Rose no me dejó ir al instituto el lunes. Ella se pasó el día en la cocina, preparándome la comida de dieta que me había aconsejado el doctor cuando fui al consultorio ese mismo día a las 9 de la mañana. Según el doctor, tenía un buen catarro, y también se me había bajado el malestar al estómago. Me pasé la mañana en el salón viendo la tele, y después de comer subí a mi habitación a echar una siesta. Me levanté a las cinco y media de la tarde más o menos, con un pequeño dolor de cabeza y de estómago. Bajé a la cocina y encontré una nota de tía Rose. ''He salido un momento a comprar tus medicinas y a hacer unos recados. Volveré sobre las 8. Si necesitas algo, llámame. Tienes la merienda en la nevera. Un beso''.
Llevaba todavía el pijama.Me senté de nuevo en el salón y encendí la tele. Puse un canal donde siempre ponían películas buenas, y comencé a ver una. Entonces, tocaron al timbre. Me sobresalté un poco. Me puse las zapatillas de andar por casa y me dirigí hacia la puerta. No podía ser tía Rose. Además de que dijo que volvería a las ocho, ella siempre llevaba llaves. Quizás las había olvidado.
Llegué al recibidor y abrí la puerta.
Sentí una punzada en la sien.
-Hola-contestó fríamente la visita al otro lado de la puerta-¿Puedo pasar?
No podía creerlo. Carla estaba en la puerta de casa.¿A qué había venido?¿A decirme algo de lo que pasó el sábado?
Sonreí muy tímidamente y abrí del todo la puerta, invitándola a pasar.
Entró en casa, y la acompañé hasta el salón. La invité a que se sentara.Apagué la tele.
-Te preguntarás qué hago aquí, ¿no?-dijo mientras se sentaba en uno de los sofás.
-Bueno...En realidad...-contesté.
-He venido a dejar las cosas claras con respecto a Will-dijo interrumpiéndome.
Me senté enfrente de ella, en una silla.
La miré atentamente y comenzó a hablar.
-Verás, no sé lo que tus amiguitas y tú os traéis con Will, pero lo cierto es que ya está empezando a hartarme.Will es un chico muy atractivo; inteligente, simpático, amable...Es lo sabe todo el mundo. Y es mi novio-hizo incapié en el ''mi''-Eso también lo sabe todo el mundo. O eso creía. Porque parece ser que a vosotras tres os cuesta un poco asimilar ese concepto. Desde que apareciste, Will es completamente diferente conmigo. Es frío, desafiante, e incluso a veces rehúsa de besarme. Y eso es bastante extraño, dado que yo soy su novia-volvió a hacer incapié en el ''yo''-Resumiendo, déjalo en paz de una vez por todas. Si no, atente a las consecuencias.
-¿Eso es una amenaza?-dije desafiante.
-Tómatelo como quieras.Yo diría más bien que es una ''advertencia''. Deja en paz a Will- terminó Carla.
Hizo amago de levantarse, pero entonces reaccioné.
-¿Y por qué debería dejar de tener un amigo como es Will?¿Porque tú quieres?Perdona que te diga Carla, pero yo jamás he obligado a Will a hacer algo que no quisiera. Si habla conmigo y somos amigos,es porque ambos queremos. Yo lo paso muy bien con él, y por lo que se ve, él también lo pasa muy bien conmigo. No veo el problema que hay. Si Will es frío contigo es porque tú misma te lo has buscado. Y encima, ¿tienes la caradura de presentarte en mi casa para amenazarme? Déjalo ya, Carla. No pienso perder a un amigo por tus inseguridades. Porque son eso, inseguridades. Tan fría y segura de tí misma como pareces...Ahora realmente sé cómo eres. Eres insegura. Y eres así porque no crees que Will sienta algo por ti. Le gustas, puede ser, pero nada más. Y eso es lo que te quema por dentro,el saber que, cualquier día, puede llegar alguien que despierte un verdadero sentimiento en él. Alguien que no seas tú-terminé.
Carla estaba perpleja. Por su cara, adivinaba que no daba crédito a lo que había escuchado.
-¿Insegura?¿Yo?-exclamó-¡Qué poco me conoces...!-rió nerviosa.
-Me alegro de conocerte tan poco-contesté.
Carla estaba muy nerviosa.
-Ya te lo he advertido, Danna-dijo esta vez, muy seria-Deja a Will; aléjate de él si no quieres tener problemas.-
Guardé silencio.
-Así me gusta-sonrió maliciosamente.
-Te invito a que te vayas, Carla-contesté entonces- Ni a ti ni a mí nos resulta grata esta situación. Y yo no me encuentro ni con ánimos ni con fuerzas para seguir discutiendo contigo.-
Carla cogió su bolso bastante molesta. Jamás la habían echado de ningún sitio.
Fuimos hacia el recibidor y abrí la puerta.
-Ya sabes lo que te he dicho, deja en paz a mi novio.-
-Adiós, Carla-dije sin contestar su comentario.
-Adiós querida, que te mejores-terminó diciendo con su acostumbrada y maliciosa sonrisa.
Y cerré la puerta.
Suspiré profundamente. Y comencé a llorar. Me sentía muy mal. Entre el catarro y la discusión con Carla, me dolía aún más la cabeza.
Subí a mi habitación y me escondí entre las sábanas de mi cuarto. Eran cerca de las 6 de la tarde. Y me sentía sola. Necesitaba una sonrisa, su sonrisa...
Me encanta espero con deseos el siguiente capitulo :)
ResponderEliminarMe ha encantado pero no sabes las ganas que tengo de asesinar a Carla -_-' jeje
ResponderEliminarMuchas gracias Rocio, la semana siguiente estará:)
ResponderEliminarMaria:) Jajaja sí, conforme lo escribía iba planeando su asesinato:) Muchas gracias a ti también:)
Besos amores:)