Cuando miré el reloj eran las 7 y media. Llevábamos dos horas y media en el Ice&Cream, hablando y riendo, gastándonos bromas y contando historias. Los 6 habíamos congeniado muy bien, parecíamos parejas de novios. Jason y Sam se miraban cómplices, hablaban como si se conocieran desde siempre. Aaron y Alex, aunque no hablaron mucho, parecían una verdadera pareja. Cada cosa que decía uno, el otro la corregía y viceversa. Se enfadaban y volvían a hablar. Y volvían a enfadarse. Nos reímos mucho con ellos. Y yo y Will...Estuvimos hablando toda la tarde. Del instituto, de música, de cine, de chicas, de chicos...Se me pasó el tiempo volando. El cielo se había nublado, y se escuchaban algunos truenos en la lejanía. De repente, una gota cayó sobre mi cabeza.
-¿Qué me ha caído en la cabeza?-pregunté divertida.
-A mi también me ha caído algo en la frente-dijo Will.
Poco a poco, comenzaron a emanar del cielo gotas de agua, que se iban intensificando segundo a segundo. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, una verdadera tormenta estaba cayendo sobre nosotros. Sin pensarlo, cogimos nuestras chaquetas y nos metimos dentro de la heladería. Había mucha gente.
-Mi batido estaba por la mitad-sollozó Sam.
-Y el mío-dije decaída.
-Podemos pedir más-contestó Jason-Allí al fondo hay una mesa, nos sentaremos allí y nos los tomaremos.-
Jason y Sam fueron a la barra a pedir los batidos. Mientras, Aaron y Alex volvían a discutir. Ella se enajenaba enseguida, pero a él le divertía sacarla de sus casillas.Will y yo nos sentamos en la mesa que había indicado Jason.
-Con el buen día que parecía que iba a hacer...-dije.
-Pues sí-contestó Will- Estas tormentas son imprevisibles.-
Miraba por la ventana. En la terraza, un camarero se apresuraba por recoger algunos vasos que habían quedado sobre las mesas. Una camarera lo acompañaba con un paraguas, aunque de nada sirvió, porque el camarero estaba tan nervioso que se salía del paraguas y se mojaba por completo. La chica, aunque algo apurada, no podía evitar reírse ante el comportamiento de su compañero. A mí también me hizo gracia.
Miré de reojo hacia Will. Me estaba mirando fijamente. Lo miré y sonreí. Él me correspondió. En ese momento, aparecieron Jason y Sam con los batidos, y por detrás llegaban Alex y Aaron, que habían parado de discutir.
Entonces, sentí un pellizco en el estómago. Detrás de Alex, divisé a Carla y a sus dos amigas, que miraban hacia la mesa donde estábamos. Estaba enfurecida. Mi rostro cambió por completo, y Will lo notó.
-¿Qué te pasa?-preguntó Will.
Sam lo sabía. Las había visto cuando trajo los batidos.
-¿Qué le va a pasar?-inquirió-Que tu novia y sus queridas amigas están aquí...-
Will se giró sin disimulo alguno.
-¿Pero qué hacen aquí?-dijo.
-Eso me gustaría saber a mí-contestó Alex sentándose a mi lado.
Estaba muy triste. Todo iba perfecto hasta que ella llegó. Seguramente, avanzaría hasta donde estábamos, armaría un espectáculo, mientras me decía de todo delante de todo el mundo.
Una lágrima se escapó de mis ojos. Will me miró seriamente y se levantó de la silla. ''Genial'',pensé.''Ahora Will se habrá enfadado conmigo por ser tan infantil y se irá''. Tenía la cabeza agachada. No podía parar de llorar, aunque intentaba disimularlo.
-Ven conmigo-dijo Will tendiéndome su mano con una sonrisa-Nos vamos.
Levanté la cabeza. No daba crédito a lo que estaba viendo y oyendo.
-Pe...Pero...-titubeé.
Will insistió abriendo aún más la mano.
-Confía en mí-dijo.
Cogí su mano y sonreí.
-Vamos, coge la chaqueta-dijo presuroso.
-Pero Will-dije desconcertada-¿Dónde vamos a ir? En la calle sigue lloviendo y no tenemos paraguas...-
-¿Y quién necesita un paraguas?-contestó con su sonrisa pícara.
-¡Corre!-dijo Alex de pronto-Esas tres vienen hacia aquí.
Will miró a su derecha. Carla y sus amigas avanzaban deprisa esquivando a le gente que había en el local.
-¡Vamos!-dijo impaciente-Ahora o nunca.-
Sin pensarlo más, me levanté de la silla y cogí mi chaqueta. Will me sonrió.
-Vámonos-dijo apretando mi mano.-
Miré a Sam y a Alex.Sonreían satisfechas, y me animaban a que me fuera. Sam me guiñó un ojo, y Alex me hizo una señal de aprobación con el dedo pulgar.Sonreí, y les lancé un beso disimuladamente.
En ese momento sentí que Will apretó aún más mi mano. Con la chaqueta en la mano, salimos corriendo del local por la puerta trasera. Carla intentó correr para alcanzarnos, pero la muchedumbre se lo impidió. Se quedó allí inmóvil y rabiosa, maldiciendo aquel día y aquella tarde.
Nosotros salimos a toda prisa de la heladería. Corrimos calle arriba, y giramos a la derecha.La lluvia nos estaba empapando. Por más que intentamos esquivarlos, pisamos absolutamente todos los charcos que nos encontramos en el camino. Will corría delante de mí. Íbamos dado de la mano. Mucha gente nos miraba desconcertada; algunos reían. Bajamos dos calles, giramos a la izquierda y luego a la derecha, y llegamos al paseo marítimo.
-Conozco una cueva cerca de aquí-dijo mientras corríamos por la playa-Nos resguardaremos de la lluvia allí hasta que pare.-
Asentí con la cabeza. Corrimos unos 200 metros. Al otro lado de la playa, en las rocas, había un agujero que conducía a una extensa y profunda cueva. No mucha gente solía ir allí, ya que por la noche el oleaje era muy fuerte y ya había sucedido algún accidente.
Entramos con cuidado de no golpearnos con las rocas, y una vez dentro, nos sentamos. Teníamos una perfecta vista de la playa y la tormenta, y los truenos se escuchaban como si se estuvieran produciendo a nuestro lado. Estábamos empapados por completo. Will se sacudió el pelo. Se le despeinó y alborotó todo, pero seguía estando guapísimo. Yo, por mi parte, me quité el recogido que me había hecho para aquella tarde y me dejé el pelo suelto. Me daba algo de vergüenza, porque me llegaba a la altura del codo o un poco más abajo, pero el peinado se me había aplastado y estaba horrible, por lo que no tuve más remedio. Estaba mojada hasta los huesos. En la cueva corría un poco de aire, y empezó a hacer algo de frío. La chaqueta también se me había mojado, y no servía para cubrirme. Sin querer, empecé a tiritar. Will se dio cuenta.Se levantó con cuidado, se acercó a mí y sin decir palabra me puso su chaqueta por encima. Extrañamente, no estaba del todo mojada.
-La he llevado debajo del jersey y de la camisa interior para que no se empapara. Aún así se ha mojado un poco-rió.
- Póntela tú, también debes de tener frío-dije.
-No seas cabezona Danna-bromeó- La he guardado para ti, así que no me hagas enfadar, ¿vale?
Sonreí y me la coloqué por encima.
-Oye Will...-comencé diciendo.
-Dime-dijo sonriendo.
Agaché la mirada. No sabía si era el momento oportuno para preguntarle algo así, pero no tenía otra opción.
Will observó que mi sonrisa palideció, y me puse algo más seria.
-¿Qué te ocurre Danna?-preguntó algo preocupado-¿Hay algún problema? Si es por Carla y sus amigas no te preocupes, yo me encargaré de que no vuelvan a molestarte...-
-No es por eso..-comencé-Es que verás...No quiero que te lo tomes a mal, de verdad, es solo una pregunta, no van con segundas ni nada de eso...-
-Dime-dijo Will mirándome a los ojos.
-¿Por qué haces todo esto por mí?-solté de repente.
Will se quedó en silencio unos instantes. Luego esbozó una tímida sonrisa y fijó su mirada en el horizonte.
Intenté explicarme.
-Quiero decir... Has estado toda la tarde conmigo, hablando y bromeando, cuando ha llegado tu novia has preferido correr de ella para que yo no estuviera incómoda...Luego no me has soltado de la mano en todo el trayecto...Me has traído hasta aquí para evitar que me mojara más...Y por si fuera poco has guardado tu chaqueta y en vez de cubrirte tú con ella, me la has dado a mí....Solo quiero saber si...-
-Lo he hecho porque eres especial-contestó interrumpiéndome.
Me quedé paralizada.No sabía qué hacer. Lo miré a la cara. Estaba serio; no bromeaba.
-¿Es...Especial?-dije.
-Sí..-contestó- Eres dulce y cariñosa, amable, inteligente, simpática, amigable,divertida, soñadora, algo torpe-rió al decir esto último-Y además no dejaste de hablarme cuando Carla, que se supone que es mi novia, te dijo todo aquello en el pasillo, y te miraba de esa manera... Eres especial.-
Me sonrojé levemente.
-Gracias-dije sonriente.
-No hay que darlas-contestó algo sonrojado- Es la verdad, eres así.
-Bueno, me refería más bien a todo lo que has hecho por mí-dije-Muchas gracias, de verdad Will.-
Y terminé la frase dedicándole mi sonrisa. Esta vez se sonrojó más que antes. Sonrió también.
Miré hacia el horizonte. La tormenta había amainado durante nuestra charla, y el sol volvía a lucir tenue entre las nubes que se alejaban.
-Debería irme-dije-Mi tía estará algo inquieta; como no he ido a casa ni nada esta tarde con la tormenta seguramente estará preocupada...-
Will se levantó.
-Vamos, te acompañaré a tu casa-contestó sonriente.
Y, bajo el arco iris que se formó, salimos juntos de la cueva, aún mojados, pero felices. Había sido un día para el recuerdo. Jamás olvidaré aquella tarde, bajo la lluvia con Will, mi querido Will.
¿Todavía no lo conoces? Aventúrate a leer ''The secret of love'', protagonizada por dos adolescentes de 16 años, Danna y Will que, a pesar de su temprana edad, conocen el verdadero significado del amor. Amor, amistad, secretos...Todo esto y mucho más te espera en ''The secret of love'', ¿a qué esperas para empezar a leer?
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jueves, 27 de septiembre de 2012
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porfavorr siguiente capituloo yaaa !! Besosss
ResponderEliminarMañana sin falta!! Y muchas gracias por el comentario cielo!
ResponderEliminarBesos<3
Porfavorr siguiente capitulo :))
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